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Patricio Miguel Trujillo Ortega


17 de fevereiro de 2011

A Summer in Saint Tropez


A Summer in Saint Tropez. Arte. Romance. 1983, Francia. 60 minutos.

Dirección de David Hamilton.

David Hamilton fue un fotógrafo famoso en los años setenta que incursionó en el cine en esa misma década y a principios de la siguiente con una serie de películas que se hicieron famosas por la calidad fotográfica: los colores, las sugerencias, los ángulos, la granulación; además, por las historias narradas en las que se conjugan las experiencias visuales como arte con la sensualidad, el erotismo, creando de esta manera una serie de historias nada convencionales con una atmósfera única, algo incomún en los años setenta en la que el cine comercial exploró la sensualidad sin llegar nunca a la calidad que Hamilton consiguió. 

A Summer in Saint Tropez es uno esos magníficos resultados que hoy, por esas cosas de la vida, hay que rescatarlo del pasado. Esta es la cuarta película del director inglés en la que impone su estilo único e inconfundible de hacer fotografía: sensualidad y erotismo mezclados en la más perfecta inocencia que alguien puede imaginarse. Al ver esta película el espectador parece contemplar una pintura perfecta.


El espectador contemporáneo, el de la segunda década del siglo XXI, que no esté familiarizado con la fotografía de Hamilton, se sorprenderá al ver la película A Summer in Saint Tropez.

Primero, como dijimos anteriormente, hay que considerar el concepto que Hamilton tenía sobre la belleza femenina, la ingenuidad y el sensualidad como conepto artístico; segundo hay que recordar que el fotógrafo creó sus propios patrones fotográficos al transformar el erotismo en un arte bucólico, de belleza sorprendente, en oposición al cepto erótico de "exploración" violenta y fantástica típico del cine de los años setenta.
Erotismo: jóvenes corriendo desnudas por la playa
Sensualidad
Ambiente bucólico
 La historia.-

Como dijimos al principio, A Summer in Saint Tropez propone una narración fuera de los patrones convencionales de su época, tanto es así que podríamos decir que no hay una historia propiamente dicha o, haciendo otras consideraciones, que la historia narrada es más como un pretexto para hacer fotografía en movimiento.
A Summer in Saint Tropez
A Summer in Saint Tropez
Un grupo de siete jóvenes, que están probablemente entre los 16 y 20 años de edad, están hospedadas en una casa de campo. Es verano y lo único que hacen durante su estadía es disfrutar de las vacaciones. Aprovechan el tiempo para vivir en medio de la naturaleza y del verano una serie de sueños idílicos son conflictos ni contratiempos. Es como si estuvieran en un estado primitivo de pureza. Todas las muchachas duermen en la misma habitación en la que hay varias camas, algunas incluso duermen juntas en camas estrechas; se levantan, desayunan y pasan el resto del día haciendo diversas actividades como andar en bicicleta por el campo, recoger flores, nadar desnudas en la playa, hacer la siesta, hacerse bromas, jugar y reírse para, al día siguiente, volver a hacerlo todo una vez más.

¿Qué tiene, entonces, de especial esta película?
Uso contsante de primeros planos
Aunque al final de la historia hay una “conclusión” con el casamiento de una de las protagonistas de la historia, lo explica el por qué las chicas están en esa región, lo que le hace especial a A Summer in Saint Tropez es su narración fotográfica: es un canto lírico a la belleza femenina y a la alegría de vivir, a la ingenuidad y a la sensualidad, a los sueños y a los deseos. La calidad fotográfica hace que, a pesar del erotismo de la película, ésta sea una obra que crea el retrato de la inocencia “perfecta” y del vivir en paz.

Característias de A Summer in Saint Tropez.-

Una película sin diálogos. Las protagonistas no pronuncian una sola palabra y lo único que se les escucha, a veces, son la risas en aquellos momentos especiales que las imágenes muestran la alegría de vivir aquel instante. Esto sucede porque las protagonistas se comunican, casi que exclusivamente, con los ojos y la delicadeza de los gestos. Ellas no necesitan palabras para transmitir lo que sienten y lo que desean. Todas parecen estar siempre en un estado de contemplación, de paz con ellas mismas, en una sintonía total con el ambiente que las rodea. Hay que añadir la importancia de la música suave y dulce compuesta por Benoit Wideman que ayuda a crear ese ambiente de serenidad y regocijo.

La fotografía es el corazón mismo de A Summer in Saint Tropez. La cámara sigue los movimientos, los pasos, los juegos, los sueños de las chicas con una lentitud milimétrica que permite visualizar los detalles de la pintura que forman, inclusive cuando la cámara se detiene y nos da la sensación de que estamos frente a un cuadro en algún museo. Predominan los colores suaves y la atmósfera que se difumina. Además, gracias al tipo de grano de la fotografía, se siente el calor del verano, desde las primeras escenas, cuando hay una serie de imágenes que muestran la región donde transcurre la historia.

Las protagonistas son jóvenes recién salidas de la adolescencia y se comportan con naturalidad e inocencia, y de esto se aprovecha Hamilton para ofrecer un erotismo sutil con la cámara que busca los mejores ángulos, para provocar diferentes tipos de sensaciones en cada una de las muchachas, transformando, inclusive, las escenas de intimidad, como besos y caricias, en algo totalmente cándido, sin una sola gota de malicia. Cabe añadir las características de la cámara: los primeros planos y la intimidad de la cámara en movimiento, que sigue los pasos de las protagonistas, en contrate con los gestos casi paralizados de las muchachas.

Un día de verano.-

A continuación vamos a desmenuzar los veinte primeros minutos de A Summer in Saint Tropez para entender los detalles de la propuesta de Hamilton.
A Summer in Saint Tropez
1. El despertar. Los cinco primeros minutos sirven para presentar, con vistas panorámicas, el local donde transcurre la historia. Los colores suaves transmiten la tranquilidad del lugar y el calor de la estación. Enseguida, en primeros planos, se presentan a las siete chicas que están durmiendo en la misma habitación. Con excepción de dos, cada una tiene su propia cama. La cámara recorre la habitación con lentitud, primero en medios planos, luego en primeros planos, para mostrar cómo las jóvenes duermen plácidamente. Una de ellas está desnuda.

2. La curiosidad. Una de las muchachas, que parece ser la mayor del grupo, se levanta en silencio y sale de la habitación. Otra joven, vestida de rojo, también se levanta y la sigue sin que la primera se dé cuenta. Ambas cabalgan hasta una pequeña propiedad que está cerca de la casa donde están hospedadas. La primera chica entra a una habitación semioscura donde hay una máquina de coser, y muchas telas transparentes de los más variados colores. Se encuentra con un hombre y se percibe que ambos tienen algún tipo de relación Luego, ambas chicas retornan a la casa principal.
3. El erotismo. Los siguientes minutos son escenas de un erotismo fuerte e inocente al mismo tiempo. Las muchachas están duchándose juntas. La escena vuelve a ser semioscura, de tal manera que hay un contrate natural entre el fondo negro y los cuerpos  bronceados. Las chicas están desnudas y los movimientos de ellas son lentos, coreografiados. La cámara capta los detalles de las manos, del agua y de los rostros que expresan quietud. Los cuerpos desnudos se muestran con naturalidad. Las chicas se ayudan a secarse con movimientos lentos, suaves y detallistas. El sensualismo de la escena radica en la precisión de los movimientos con las expresiones de las chicas que no pierden la ingenuidad a pesar de la provocación e insinuación de la escena. Por ejemplo, una de las muchachas le abraza a otra por la espalda y le tapa con sus manos los senos. Otra está sentada desnuda, tapándose también los senos, mientras una muchacha coloca su cabeza en el regazo de la chica desnuda y deja que ésta le acaricie el pelo. Esta escena dura un poco más de dos minutos, pero gracias a la lentitud con que fue filmada, parece que el tiempo se detuvo y transmite serenidad e inocencia en medio de una situación erótica explícita.
En la ducha
Una sensualidad ingenua
Erotismo a través de los detalles
Le ayudan a la chica a secarse
Sensualidad y erotismo
4. Un día de verano.  Los siguientes minutos muestran a cada una de las chicas en diversas situaciones, haciendo algo especial y particular. La mayor de todas pasea en bicicleta por las calles desiertas del pueblo.

Dos muchachas están en el campo, debajo de un paraguas. Se besan delicadamente y permanecen abrazadas en silencio y sin hacer ningún gesto. Una vez más la cámara se muestra efectiva al permanecer estática.
La expresión de los rostros: serenidad

Otras dos chicas, probablemente en la escena más picaresca e inocente, van a la playa, donde se desvisten, dejando sus ropas en una tienda que hay en la arena, y se zambullan en el mar. Dos muchachos las espían y se roban las ropas de ellas. Al mismo tiempo, llega a la playa un grupo de niños acompañados de una mujer adulta que deja unas ropas en la playa y se mete al mar con los niños. Las dos muchachas que están desnudas en el mar se ríen y luego que el grupo se ha alejado, salen del mar y cada una se viste con una de las dos prendas de vestir que ha dejado la mujer. Las dos muchachas, semidesnudas, se van de la playa riéndose de la situación. Para ellas, lo único que ha habido es un momento de diversión.
En la playa
Una de las jóvenes, la misma que por la mañana le siguió a su amiga, regresa sola a la casa a donde había ido más temprano y entra en la habitación. Se desnuda y se contempla en el espejo usando las diferentes telas transparentes que hay en la habitación.

Otras dos jóvenes van con una canasta de ropa a una lavandería en el patio y se ayudan a lavar el pelo.

Estas secuencias que acabamos de describir transcurren con movimientos lentos de tal manera que es posible leer las expresiones y las emociones de cada una de las protagonistas que siempre transmiten serenidad. Se trata, indudablemente, de un día de mucha paz y alegría.

5. El sueño. Volvemos con la chica que salió a pasear en bicicleta. Está sentada en una máquina de coser en la habitación a la que fue por la mañana. La vemos en primer plano y ella se pone a soñar con el hombre con quien estuvo conversando. En el sueño, entra el grupo de jóvenes y bailan a su alrededor. Son pasos de balet coreografiados. La escena se destaca por los primeros planos para mostrar los movimientos ligeros y los toques suaves y dulces que hay entre las chicas. Es un ambiente de sensualidad, primero con la muchacha y el hombre en el sueño, con quien monta a caballo, y luego entre las chicas que, más que sensualidad, emanan inocencia.

Escenas especiales.-

Es difícil definir cuáles son las escenas especiales en una película en la que el arte fotográfico está presente en cada momento. No hay una escena mejor que otra, sin embargo hemos escogido tres escenas para destacar la propuesta fotográfica y la manera de trabajar la sensualidad y el erotismo en un ambiente bucólico y de ingenuidad.

La primera sucede en el atardecer del primer día de la historia. Tres chicas desnudas van a la playa y se lanzan al mar desde un muelle. La escena se repite tres veces y luego ellas se secan desnudas al sol. La cámara capta los movimientos de las manos de las muchachas al acariciar el cabello de las amigas, mientras sus miradas se pierden en la lontananza. La mayor parte de la escena está formada por primeros planos.

La segunda es una composición fotográfica de desnudos en primer plano. Poco a poco la cámara nos muestra el rostro de cada una de las chicas, y va girando lentamente para mostrar los detalles de una cesta de frutas. Se repite este movimiento para cada una de las chicas que aparecen en la escena. Finalmente la cámara, desde un ángulo superior, se aleja y vemos a las chicas que están desnudas, acostadas, formando un círculo al redor de una cesta de frutas. Cada una de ellas apoya la cabeza en las piernas de otra. La idea de la composición de la foto es explorar el erotismo como si fuera una pintura. Los colores son suaves, el movimiento de la cámara es lento y, como en gran parte de la película, las muchachas permanecen inmóviles durante la escena.

La tercera escena sucede cronológicamente anterior a la descrita como segunda. Es el segundo día de la historia y las chicas están durmiendo en las mismas posiciones del día anterior. La cámara se detiene en cada una de las chicas. Nuevamente los colores son suaves y parece que vemos unas pinturas. Cuando las muchachas se despiertan, empiezan a hacerse travesuras, primero mojándole la espalda a una de ellas que está durmiendo semidesnuda y luego realizando una guerra de almohadas. Hay que ver la escena completa para entender cómo una situación tan simple puede ser transformada en arte.
Le mojan la espalda a lajovem

Alegría general
Lesbianismo.-

¿A Summer in Saint Tropez es una película de temática lésbica?

Nos atrevemos a decir que, a pesar de que las jóvenes se acarician y muestran una afectividad muy especial entre ellas, lo que nos da la impresión de que podrían ser lesbianas, creemos que no es una película lésbica porque este tema no aparece retratado de otra forma que no sea la que hemos mencionado hasta el momento. Como ya se mencionó de forma breve hace un momento, fue común en los años setenta hacer películas con protagonistas lésbicas como personajes de ficción en historias de terror, principlamente de vampirismo. Muchas de esas películas, de dudosa calidad, hoy son consideras "cult", pero ellas crearon una imagen negativa sobre el lesbianismo.

Lo que nosotros creemos es que las personajes de A Summer in Saint Tropez, como adolescentes que son, viven una serie de experiencias íntimas gracias al ambiente bucólico que les rodea. Cualquier otro juicio es peligroso y corremos el riesgo de prejuzgar.


¿Temática lésbica?
Finalizando, A Summer in Saint Tropez, más que una película, es un ensayo fotográfico hecho por un gran fotógrafo. Es una pena que con el pasar de las décadas esta obra haya quedado, en parte, olvidada y que su divulgación sea demasiado restricta; sin embargo vale la pena rescatarla como una manera de darle el lugar que le corresponde en el hermoso arte del cine, de la fotografía, gracias a su concepto original sobre la belleza femenina y la sensualidad.
Belleza femenina y sensualidad
Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

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