O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


30 de agosto de 2013

The Tracey Fragments



The Tracey Fragments

The Tracey Fragments, 2007, 77 minutos. Drama. Canadá.

Con: Ellen Page.

Dirección: Bruce McDonald.

Tracey Berkowitz es una “adolescente normal que se odia a sí misma”...Estas son las palabras con las que se define Tracey, la protagonista de una película que rompe los esquemas tradicionales narrativos y le exige al espectador asumir una participación activa para comprender la obra. Una participación que se convierte en una proeza emocionante y, a veces, un poco agotadora conforme la historia adquiere “una” forma.

Solo que esa forma es difícil de definirla pues, como el propio título ya lo insinúa, la historia se desarrolla en “fragmentos” o, mejor dicho, en múltiples “fragmentos” que van construyendo un difícil rompecabezas que solo al final adquiere sentido; sin embargo, también nos deja una sensación de agobio, pues el drama de Tracey no está solucionado y parece que todo va a empezar nuevamente.

La historia y la forma.

Sonny, el hermano de Tracy que finge ser un perro se ha perdido y ella empieza una búsqueda frenética por la ciudad para encontrarlo.

Tracey y la fragmentación
Sintetizada en dos líneas, la historia de Tracey Fragments parece muy sencilla; no obstante, es mucho más profunda y compleja de lo que aparenta. En primer lugar porque la historia no está narrada en ese orden lineal y es ahí donde entran en juego “los fragmentos”.


...es ahí donde entran en juego los fragmentos


Desde el primer instante, la pantalla se divide en dos, tres, cuatro, ocho, doce y más escenas simultaneas: son pedazos de imágenes que muestran a veces una misma escena desde varios ángulos diferentes; en otros momentos, son escenas de diversas situaciones que se mezclan, incluso, con varios diálogos que se cruzan entre sí; en otros momentos, esos pedazos de imágenes desaparecen o toman diferentes tamaños y texturas; hay otros instantes en los que las escenas se repiten y se fraccionan nuevamente y lo que parece que no tiene sentido, en verdad tiene lógica. Esta técnica le obliga al espectador a ver la pantalla desde una perspectiva diferente, a entender lo que es la composición de la fotografía, a distinguir los detalles del collage lo que, al principio no es fácil, pero luego que se entiende la propuesta de Bruce McDonald  es fascinante.
Tracey busca con desesperación a Sonny

En segundo lugar la historia de Tracy es compleja porque su propia vida lo es. Ella tiene quince años y su vida es prácticamente un “infierno”, a tal punto que ella afirma que le “deprime la gente feliz”. Sus padres no solo que no la comprenden, sino que viven en una “realidad” diferente a la de ella. Su madre siempre está pasando mal, está deprimida, y tiene un aire de impotencia y de “que-me-importismo” con la vida. El padre de Tracy vive castigándola, y hay una escena grotesca que muestra el absurdo de estos castigos: la joven intenta defender un punto de vista y su padre la castiga primero por un mes; luego, como ella intenta argumentar, la pena aumenta a dos meses y, finalmente, a tres. Además, Tracy es una muchacha a la que nadie la respeta en el colegio; sus compañeros le insultan, le hacen tropezar y se burlan de ella constantemente, principalmente las mujeres debido a los senos pequeños de Tracy, ya que las otras muchachas, según ella “están obsesionadas en tener senos grandes y en exhibirlos”.
 
Tracey en la escuela
Las jóvenes obsesonadas en exhibir sus senos
Por último, no podemos dejar de lado el sentimiento de culpa de Tracy, después de todo su hermano Sonny se perdió cuando ella, que lo estaba cuidando, se dejó llevar por su fantasía con Billy Zero, un nuevo alumno del cual ella está enamorada, a pesar de que él la trata con indiferencia.

Nos parece que el director Bruce McDonald encontró la forma correcta para contar la historia de Tracy, pues esa manera, digámosla, “desordenada y caótica” de narrar es coherente con el mundo que le rodea al personaje. Si la película hubiera sido hecha de la manera convencional, la historia hubiera muerto desde el principio, pues lo que le da fuerza a esta obra es justamente la manera conflictiva con la que se le retrata a Tracy. El hecho de ir de adelante hacia atrás y viceversa, de repetirse una y otra vez, de fragmentarse, de sentirse perdido en medio de la nada, hasta que todo cobra sentido y el espectador puede pensar: “ah, entonces fue eso lo que le pasó” y siente que finalmente le entiende a Tracy, tiene sentido.
 
Tracey: me deprime la gente feliz
Detalles de la fragmentación.

La historia empieza con Tracy en un autobús. Ella le cuenta al espectador lo que le sucede: “Un día te enamoras de un chico, te toca con los dedos y te quema la piel con la boca. Pero te duele mirarlo y te duele no mirarlo. Parece que te cortan con un vidrio roto”.

Tracy está sola, la cámara tiembla y luego la vemos usando apenas una cortina de baño. La imagen se fragmenta, se mezclan varias escenas y ella, enojada, grita con mucha rabia: “Hoy en día todo es sexo. ¡Que te jodan! ¡Que te jodan! ¡Que te jodan! ¡Que te jodan!

Desde ese momento el espectador empieza a sentirse perdido, pues no entiende nada de lo que sucede y más aún cuando empiezan a suceder las situaciones más raras que se unen sin ningún nexo, aparentemente; además, las imágenes se fragmentan y el concepto de tiempo desaparece por completo. Sin embargo, desde el principio está claro que Tracy vive un mundo conflictivo en los que se mezclan los sueños, los delirios y la realidad. En uno de esos fragmentos, ella conversa con un hombre adulto y no sabemos si es ella o él quien dice: “Salí de un agujero”, pero enseguida ella nos cuenta lo que le pasa: “Me gusta ir en un autobús distinto cada noche según mi estado de ánimo. Si estoy deprimida, me gusta estar con gente deprimida. La gente feliz me deprime muchísimo. El otro día sucedió algo. No puedo decírselo a nadie o acabarás como yo, en ese bus, buscando a alguien”.
Tracey: el otro día sucedió algo...
Apenas han transcurrido 3’31” y el espectador, sin darse cuenta, ya ha recibido la información necesaria para entender la historia de Tracy, solo que fragmentada en centenas de pedazos. El director nos entrega de brazos abiertos la historia completa, solo que, como eso no lo sabemos al ver la película por primera, empezamos a montar el rompecabezas poco a poco.

A veces hay personajes que aparentemente no tienen sentido, como una mujer joven a la que le roban en el autobús y a la que Tracy la defiende. Luego de que ambas son expulsadas del bus, Tracy le da dinero y la mujer se aleja gritando que la ama. O cuando ella está en otro colectivo, con la ropa con la que salió de casa, y un hombre, el único pasajero además de ella, la ve y empieza a reírse a carcajadas. Tracy también lo mira y se ríe de la risa del hombre. Estos personajes son parte del mundo que se cruzan en el camino de la joven que está sola y desesperada no solo por encontrar a su hermano, sino por encontrarse con ella misma.
The Tracey Fragments

Una escena interesante para entender cómo funciona la fragmentación de la pantalla puede ser cuando ella está caminando de noche por una calle mientras busca a Sonny. Ella está cansada y se acuesta en el suelo, se cubre con unas cajas de cartón y se queda dormida. De repente, en la pantalla aparecen cuatro escenas idénticas, solo que desde ángulos distintos y con algunos segundo de diferencia entre ellas. Todas muestran lo que le sucede a Tracy y el  efecto que se consigue es que podemos entender el sufrimiento de la muchacha, la desesperación por la que pasa y la lucha por salir adelante en una búsqueda que hasta ese momento le resulta inútil. Al verla fragmentada en la pantalla crea en el espectador un sentimiento especial por ella; por eso, insistimos, esta película “experimental” como muchas la llaman tiene una fuerza especial, aunque para mucha gente sea difícil asimilarla.
 
Tracey y el juego de los fragmentos
De todos los personajes con los que Tracy se encuentra en su búsqueda, uno de los más raros es su terapeuta. El Dr. Heker es un hombre que se viste de mujer. No se trata de “travestismo” ni de ningún tipo de opción sexual. Es más, ni siquiera se habla nada sobre su apariencia. La verdad es que no sabemos si ese personaje es realmente como lo vemos, pues solo lo conocemos a través de los recuerdos de Tracy, pues las conversaciones que ella mantiene con él suceden en otra época, muchos antes de la desaparición de su hermano Sonny; por otro lado, las conversaciones suceden en un escenario que se asemeja más al de una obra de teatro, con colores claros u oscuros, en ambientes, muchas veces, vacíos. Además, el terapeuta dice que la quiere ayudar, pero no la ayuda en nada. Sus palabras son duras, la desafían y la atormentan, más aún cuando la muchacha se desespera por el miedo constante de que la consideren loca. En otras palabras, esos encuentros son una de las mejores formas de entender el “yo interior y conflictivo” de Tracy que se agrava con la desaparición de su hermano y su “amor” imposible por Billy Zero.
 
Tracey y el Dr. Heker
La soledad de Tracy.

Los últimos minutos de la película, filmados en un plano secuencia final, muestran la soledad y el abandono de Tracy. Se cierra el ciclo de la historia y nada se puede hacer por ella.

Las imágenes de esos últimos minutos, de igual forma como sucedió con las primeras de la, se dan sin fragmentación, en primer plano: ya no hay la necesidad de jugar con el tiempo y el espacio, pues el rompecabezas está completo y lo único que le resta al espectador es acompañar, en silencio, los pasos de la adolescente y sentir su agonía.
 
Tracey Fragments: sus fantasías y su soledad
Tracy Berkowitz está sola.

Ellen Page muestra en esta película que es una gran actriz. Su personaje es denso, no es fácil y carga en la espalda todo el peso de la cinta. ¡Su actuación es de lujo!
 
The Tracey Fragments y una actuación de lujo de Ellen Page
The Tracey Fragments es una muy buena película. Ganó algunos premios, como el de Mejor Actriz (Ellen Page) en el Atlantic Film Festival (2007) y Mejor Director y Mejor Película Canadiense (Bruce McDonald). En el mismo año (2007), en el Berlin Internacional Film Festival, Bruce McDonald volvió a ganar. En 2008, en el Vancouver Film Critics Circle, Ellen Page nuevamente obtuvo el premio de Mejor Actriz en Película Canadiense.

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto en cualquier medio sin la autorización escrita del autor.

28 de agosto de 2013

Machuca



Machuca, Drama, 120 minutos, 2004, Chile.

Con: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela Martelli, Aline Küppenheim.

Dirección: Andrés Wood.

Machuca es la historia de la pérdida de la inocencia de dos muchachos en un Chile dividido social, moral y políticamente en la trágica década de los setenta. Es una historia honda y sensible narrada desde la perspectiva de sus protagonistas quienes, sin entender las artimañas de la lucha del poder que despierta tanto odio, pierden lo que le es de más importante al ser humano: el amor y la capacidad de convivir en paz.

A pesar de que la película está ambientada en 1973, en los meses que antecedieron al golpe de estado de Pinochet, dando inicio a una de las más crueles, sanguinarias y estúpidas dictaduras de América Latina, Machuca es un drama humano con un telón de fondo social y político. Aunque no hay un discurso analítico profundo en la película de las cuestiones ideológicas que reinaban en la época, estas son el punto de partida en el nacimiento, alegría, sufrimiento y muerte de la amistad de dos niños que, siendo de mundos diferentes, consiguen crear su propio “mundo”.
Gonzalo descubre el otro lado de la vida con la familia de Machuca
Pero, ¿este mundo soportará el “peso” de las diferencias?

Los protagonistas.

Pedro Machuca es un niño de once años que vive en un barrio pobre e ilegal de Santiago de Chile. Junto con su tío y su prima Silvana, cuando no está estudiando, camina por las calles de la ciudad vendiendo cigarrillos y banderas de los diferentes partidos políticos en las diversas manifestaciones políticas. Es un niño poco alegre y un poco tímido cuando no está en el ambiente al que está acostumbrado a vivir.
 
El padre McEnroe y los nuevos alumnos
La vida de Machuca transcurre en el choque directo de los dos mundos que le rodean: por un lado, tiene la necesidad de sobrevivir en medio de la  pobreza que parece que no le da ninguna perspectiva de vida, tal como su padre borracho le dice un día: en el futuro “él estará limpiando baños, y después de diez años continuará limpiándolos, y después de quince, aún continuará limpiándolos”; por otro lado, al mismo tiempo Machuca tiene la necesidad de vivir su infancia, algo que es tan obvio pero que a veces nos olvidamos cuando el odio, la miseria, la discriminación y el egoísmo nos enceguece: un niño debe vivir su niñez.
El padre de Machuca, Gonzalo y Machuca
Gonzalo Infante es un niño de la misma edad de Machuca y vive en un barrio elegante. Tiene padre, madre y una hermana; sin embargo, su familia está fraccionada emocionalmente. En medio de una “aparente” estabilidad financiera y social, el padre de Gonzalo tiene la perspectiva de irse a trabajar a Italia y piensa en la posibilidad de que todos se vayan con él, ya que en Chile el futuro es incierto para todos. La madre de Gonzalo es una mujer joven, bonita y elegante y tiene un amante: un señor mayor que le favorece con productos alimenticios que solo se consiguen en el mercado negro. Sin embargo, el problema radica en que siempre que se va a encontrar con su “amigo” en la casa de este, le lleva a Gonzalo,  quien se queda solo, en la sala, esperando a su madre que está con “su amigo” en otra habitación. Parece que el niño no entiende lo que le sucede a sus padres, pero se presiente cierto aire de tristeza por la dificultad en comprender el mundo de los adultos.

La madre de Gonzalo
Gonzalo, su madre y el amigo de su madre
Gonzalo es alumno del Colegio Saint Patrick: una institución educativa particular, bilingüe, dirigida por religiosos, a la que van alumnos que pertenecen a una élite social. Este colegio inicia una “revolución social” que no es del agrado de una gran parte de los alumnos y sus respectivas familias: el padre McEnroe, el actual director, decide llevar al colegio a un pequeño grupo de niños pobres para que estudien con una beca. El padre McEnroe cree en la justicia y en la necesidad de que los alumnos crezcan comprendiendo al ser humano, respetándolo, amándolo, más allá de las diferencias económicas, raciales y políticas. El director del colegio les desafía constantemente a sus alumnos para que se acepten como seres humanos y que no permitan que las banderas ideológicas los separen.
 
Muro pintado en el barrio donde vive Machuca
La amistad y el odio gratuito.

La presencia de los niños pobres en el colegio despierta el odio y la violencia gratuita de un grupo de muchachos “ricos” que se creen mejor que los demás. Estos alumnos les muestran su desprecio con insultos, humillaciones y provocaciones constantes. Y es esta actitud la que despierta el sentimiento de solidaridad en Gonzalo, lo que se transforma en el puente que hacía falta para dar inicio a una amistad profunda, llena de todo tipo de descubrimientos, entre dos niños que, como ya lo hemos dicho, dejando las condiciones sociales, tienen algo en común: la infancia.
 
La violencia gratuita en la escuela contra Machuca: odio ideológico
Machuca y Gonzalo inician así una jornada difícil de descubrimientos en el que no solo el primero conoce el “mundo” casi perfecto del segundo: sus fantásticas revistas del Llanero Solitario, la casa, la familia, la buena comida, sino que percibe que en ese “mundo” también hay dolor. Al mismo tiempo, Gonzalo descubre el verdadero sentido de la pobreza, la lucha por la sobrevivencia y la alegría de vivir.

La alegría de vivir en la amistad de Gonzalo y Machuca
No se trata de crear estereotipos de “pobres felices” y “ricos tristes”. Son dos mundos que, a pesar de las diferencias sociales y económicas, tiene una misma cosa en común: problemas, sueños, frustraciones y esperanzas. El problema está en la ignorancia radical de la gente que es manipulada como títeres por los que buscan el poder.
Gonzalo en el camión del tío de Machuca
Machuca y Gonzalo pasan a compartir momentos importantes que fortalece la amistad de ambos niños; sin embargo, en medio de ellos está Silvana, la prima de Machuca. Ella es una joven adolescente y, a pesar de su poca edad, conoce la realidad y la comprende.  Entiende lo que le pasa a su familia, a su país e intenta no dejarse llevar por las emociones. A ella le cae bien Gonzalo, pero siempre le está provocando porque él es un “pituco”, lo que no impide que ella también participe en esa amistad y sea ella quien le dé el primer beso a Gonzalo.
 
Silana, la prima de Machuca
Sin embargo, Silvana cumple un papel mucho más importante en la película: ella es el punto de equilibrio entre los dos mundos y, por tanto, de la amistad de Machuca y Gonzalo que corre siempre el riesgo de fracturarse, pues ambos niños no dudan, cuando se disgustan entre ellos, en lanzarse a la cara las mismas “acusaciones” agresivas que los adultos las usan en el enfrentamiento político del gobierno de izquierda de Allende y la oposición ultraconservadora de Pinochet. La manera en que Silvana ve la vida y enfrenta los hechos, hace que su participación en la película cumpla un papel mucho más importante de lo que aparentemente parece ser, pues sin ella ninguno de los dos niños conseguiría mantener la amistad viva y eso se comprueba rotundamente en una de las escenas finales cuando, tanto Machuca como Gonzalo, ven como la amistad muere y el odio y el rencor se fortalece.


Gonzalo y Silvana y una lata de leche condensada
“¡El que no salta es mono! ¡El que no salta es mono!”

Una de las escenas más bonitas de la película y que ayuda a entender el significado de la amistad de Machuca, Gonzalo y Silvana se da cuando Gonzalo, después de salir de la escuela, se va con sus dos amigos y les ayuda a vender cigarrillos y banderines en las calles durante las diferentes manifestaciones políticas. Primero se van a la manifestación de los que son contra el gobierno democrático de Allende y participan activamente durante el acto; después, van a otra manifestación, la de los partidarios del gobierno socialista de Allende y, en medio de la manifestación, la gente empieza a gritar y a saltar: “¡El que no salta es mono! ¡El que no salta es mono!”. Machuca y Silvana también se ponen a saltar y a gritar y, contagiado por la alegría y el entusiasmo de sus amigos, Gonzalo hace lo mismo. En seguida, él le pregunta a Silvana quiénes son los “monos” y ella le responde: “un rico ignorante como tú”. Ante esta respuesta, Gonzalo se queda callado por un momento, como si estuviera ofendido o procesando la “bofetada” que le acaba de dar Silvana; sin embargo, después de unos segundos, él vuelve a gritar y a saltar con más entusiasmo de antes; y así, de esa forma, los tres chicos se caen al suelo de tanto saltar y reírse.
 
"¡El que no salta es mono!
"Un rico ignorante como tú"
Lo que podemos ver en esta escena es el sentido de la amistad de Gonzalo y de sus amigos; la manera ingenua de ver el mundo. Para Gonzalo no tienen significado los insultos políticos y la lucha partidaria aún está lejos de “su mundo infantil”. Aunque Silvana le llame de “pituco” todo el tiempo y tenga que saltar para no ser “mono”, él es feliz con sus amigos.

La escena es tan importante que el propio cartel publicitario de la película la muestra.

Escenas claves.

A pesar de que Machuca mantiene un ritmo dinámico y constante durante sus 120 minutos, hemos escogido como escenas claves algunas de las que suceden en los últimos veinte minutos, pues ellas resumen lo que la película quiere transmitir.

La primera que mencionamos es cuando Machuca desafía a las nuevas autoridades del colegio. Con la caída de Allende, los militares se han adueñado del país en todos los aspectos y ahora un militar es el nuevo director del colegio Saint Patrick, quien ha impuesto nuevas normas rígidas en el alumnado. Durante una celebración religiosa en el colegio, el padre McEnroe entra a la iglesia, se come todas las hostias frente a los alumnos, profesores y las nuevas autoridades. Luego, les dice a los presentes que ese no es más un local sagrado. Todos los miran en silencio, y el coronel “director” se queda callado frente a ese último desafío; entonces, cuando el padre McEnroe está por salir, Machuca se levanta y le dice frente a todos: “Goodbye, padre McEnroe”. Ese es un gesto solidaridad, de gratitud y de rebeldía que significará la expulsión del niño del colegio.
 
"Goodbye, padre McEnrone"
Colegiales sometidos al nuevo régimen militar
La segunda escena que hemos elegido es cuando Gonzalo va al barrio ilegal donde vive Machuca y su familia para ver cómo está su amigo. Al llegar, ve que los militares han ido en camiones y están destruyendo el lugar y obligando a los habitantes a subirse a los vehículos. Es una escena violenta que muestra al “soldado” cumpliendo órdenes con brutalidad, al que no le importan los gritos de desesperación de tantos seres humanos que son pisoteados y destruidos. Gonzalo contempla esa escena y con ella, su infancia se acaba de una vez para siempre: es el fin de sus sueños y el enfrentamiento con la dura realidad de la vida.

Gonzalo ve la violencia de los militares contra la familia de Machuca
Gonzalo no puede hacer nada. El miedo y la impotencia le paralizan, y más aún al ver cómo la familia de su amigo está siendo destruida. De repente, un soldado se le acerca y le insulta. Le grita y le dice que tiene que subirse al camión junto con los otros. Gonzalo se defiende diciéndole que él no vive ahí; pero, como el soldado no le hace caso y se prepara a usar más violencia, le dice en un ataque de desesperación: “Míreme”. En otras palabras, le está diciendo mire cómo me visto; yo son de aquí. El soldado lo ve y se da cuenta que Gonzalo no pertenece a ese lugar; entonces, le da un golpe en la cabeza y le dice que se vaya inmediatamente.


Pero Machuca también lo ve y le oye... Las lágrimas silenciosas de los niños que se ven pero no se hablan muestran cómo ese grito de “sobrevivencia” de Gonzalo es el grito de la “traición”, de la “ruptura” de la amistad.
Machuca mira por última vez a su amigo que lo "traiciona"
Gonzalo se va, pero sabe que algo muy profundo acaba de morir en él.
Gonzalo se va llorando, que algo profundo acaba de sucederle
Hay que mencionar en esta escena la doble función que cumple la cámara. Por un lado tenemos los ojos del “narrador” que nos muestran, principalmente en primeros planos, las emociones de Gonzalo que contempla la brutalidad con la que los militares están destruyendo la vida de cientos de personas; por otro lado, la cámara son los ojos de Gonzalo y ellos tiemblan. La cámara se mueve rápido de un lugar a otro; buscan desesperadamente a sus amigos. El efecto que el director consigue con este juego de imágenes es impactante.

La tercera escena que queremos mencionar se destaca por dos situaciones. Después que Gonzalo sale en bicicleta del barrio ilegal, la cámara nos muestra la llanta delantera de la bicicleta en primer plano. Durante varios segundos la vemos moverse a toda velocidad, hasta que la cámara se distancia lentamente y vemos a Gonzalo montado en su bicicleta. Con el movimiento de esta, el director nos muestra cómo el tiempo ha transcurrido. No sabemos si son días, semanas o meses; lo único que sabemos es que la vida continúa y hay otra realidad en el mundo de los niños. Cuando Gonzalo pasa por una esquina en el barrio en el que vive, un grupo de tres niños están jugando con unas pistolas de juguete y al verlo pasar, le “apuntan” y “le disparan”. Acaba de nacer una nueva generación que será educada en una era de terror.
Una lata de leche condesada, lo único sobró de la amistad de Machuca
 
Machuca y su familia, ¿a dónde los llevaron?
Y para terminar, la última escena que destacamos es cuando Gonzalo va a visitar el antiguo barrio de Machuca. Todo está diferente. Las viejas casas de madera han desaparecido y no hay señal de que alguna vez alguien haya vivido ahí; sin embargo, él encuentra una vieja lata vacía de leche condensada: son los sueños y las fantasías que Machuca, Gonzalo y Silvana compartieron y de lo cual ya nada resta.

Palabras finales.

Machuca es una narración lineal que empieza y termina con la amistad de los niños; a pesar de que el elemento político está presente en toda la película, sus personajes no son en ningún momento “estereotipos” y tampoco están “disfrazados” con ideologías. Estos están bien construidos y se desarrollan con naturalidad conforme las circunstancias que les rodean suceden y se ven obligados a tomar decisiones, quieran hacerlo o no.

En todo sentido, Machuca es una reflexión profunda de la vida.

Técnicamente la producción es muy buena y por eso obtuvo diez premios en diversos festivales internacionales de cine, entre los que mencionamos: Mejor Película en el Festival de Cine de Bogotá (2004), Mejor Director en el Festival de Viña del Mar (2004).

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto en cualquier medio sin la autorización escrita del autor.