O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


24 de dezembro de 2011

Barbie A Perfect Christmas - Barbie Una Navidad Perfecta

Barbie A Perfect ChristmasBarbie Una Navidad Perfecta, 2011, Aventura, Estados Unidos, 73 minutos.
 
Aunque a mucha gente no le agrada, no hay duda que la serie de películas de Barbie atrae al público infantil, principalmente al femenino y, si lo hace, es porque tiene “algo” bueno que seduce a los niños; algo que va más allá de las teorías ideológicas, consumistas o de cuerpos perfectos.

Las películas de Barbie, desde la primera hasta la última, han evolucionado tanto en la historias como en la calidad de la animación; sin embargo, en algo no han cambiado: hay una preocupación por mostrarle a la niña que ella tiene condiciones de superar los problemas que, inevitablemente, se presentan en la vida.
(Al mismo tiempo, este es un defecto: el público es femenino. Aún no han encontrado –no sé si hay ese interés- en seducir al público masculino con lo que, lamentablemente, se crea mundos de prejuicios: cosas para niños y cosas para niñas –algo que es más comercial que psicológico).

Barbie y Una Navidad Perfecta
Las primeras películas de Barbie se basaron en historias clásicas, como El lago de los cines; luego, se aventuraron por mundos mágicos originales, mas siempre con la preocupación de unirlos de alguna forma con el mundo real del niño; y, en los dos últimos años, se percibe la preocupación de mostrarle a su personaje principal, Barbie, como un personaje de carne y hueso real, con el cual uno podría encontrarse en cualquier calle.
Barbie y Skipper

Y es en esta línea en la que ubicamos a la última película de la serie, Barbie Una Navidad Perfecta. Es un musical con canciones originales y atractivas; con mucho humor y con una imagen superior a las últimas y con movimientos de cámara como si fuera una producción con personajes humanos. No obstante, lo más interesante de esta película es que, por primera vez el elemento “mágico”, la fantasía esencial en la vida de un niño, y que ha sido el eje constante de estas películas, aparece en forma sutil. Ya no está presente como un todo y sí de una manera que ayuda a mantener la inocencia de los niños sin alienarlos, sin hacerlos huir de la realidad.

Barbie y sus tres hermanas
En Barbie Una Navidad Perfecta se nos presenta por primera a Barbie con tres hermanas: Chelsea, Stacie y Skipper; pero sin padres. No se los menciona en ningún momento, así como tampoco sabemos de dónde aparecieron las hermanas. Este, tal vez, sea uno de los problemas más graves en la creación de este mundo de fantasía: un personaje casi perfecto, sin una raíz de verdad. Sea cual sea la teoría que se quiera usar, no se puede negar que la presencia de los padres es esencial en el niño. A lo mejor, en futuras películas estos aparezcan. Ojalá sea así y, mientras tanto, rescatemos lo positivo de la película.

La tormenta

Barbie y sus hermanas en el hotel

Barbie y sus tres hermanas se preparan para pasar las fiestas de navidad en Nueva York junto con su tía Milly. Las cuatro chicas esperan con ansiedad este día para vivir, lo que ellas llaman, la “navidad perfecta”. Cada una de ellas tiene su sueño particular y mientras preparan sus maletas, las vemos y escuchamos sus fantasías. Fantasías que todos tienen derecho de tenerlas; no obstante, ¿qué se puede hacer si no es posible que estas fantasías se hagan realidad? ¿Cómo reaccionar frente a los imprevistos? ¿Qué actitud debemos tomar cuando somos impotentes en cambiar la realidad?

Barbie tiene que alimentar el optimismo de sus hermanas
Estas respuestas son las que Barbie Una Navidad Perfecta intenta transmitir de una forma acertada, dinámica y alegre, sin caer en dramas, algo muy común en películas de esta temática.

Chelsea es la hermana menor. Tiene unos seis años de edad y su sueño de la navidad perfecta es ir a Nueva York para asistir a los espectáculos de focas y poder alimentarlas. Es la más alegre de las hermanas y se emociona con todo y vive cada minuto con intensidad. Inclusive, cuando tiene problemas con su hermana Stacie, los supera fácilmente porque quiere aprovechar cada instante de la vida. Sus ojos brillan y trata de ser el retrato de como es un niño en esa edad (siempre y cuando el niño tenga la oportunidad de vivir de verdad su infancia, sin que el adulto le queme las etapas y le niegue la oportunidad de vivir plenamente la fantasía). Y lo más importante de Chelsea, es que aún no perdido la inocencia y el mundo imaginario está presente en cada momento de su vida. Una de sus preocupaciones, cuando se enfrentan con el dilema de las tormentas, es que Santa Claus no va a poder encontrarlas; además, descubre la “magia” en todas las cosas que suceden mientras sus hermanas intentan ser racionales.

Stacie es la tercera hermana más joven. Su navidad perfecta es poder patinar en Nueva York. Es inteligente, pero su mayor problema es que se relaciona mal con Chelsea. La pequeña, como es natural en los niños, intenta imitar a su hermana en todo momento, inclusive en cada uno de sus más pequeños gestos; pero, justamente esto es lo que a Stacie no le agrada y, por eso, vive irritada todo el tiempo con su hermana, a quien le acusa de que le remeda. Esta actitud impaciente de Stacie provocará entre ambas una pequeña ruptura que pone en peligro a Chelsea, principalmente cuando no soporta más la situación y le grita a la pequeña: “les estorbas a todos”.

Skipper, la segunda de las hermanas, ya está en la adolescencia y vive su propio mundo. A ella le encanta la música y su sueño de la navidad perfecta es que un grupo cante finalmente una canción que ella ha compuesto. Y eso solo será posible si van a Nueva York. Ella tiene un blog de música en internet y pasa el tiempo con su computadora portátil. Ella ignora los problemas de Stacie con Chelsea y es bastante pesimista; sin embargo, el principal problema de ella es Barbie. Ella parece que se siente acomplejada por el éxito y la fama de su hermana mayor, que ha organizado desfiles de modas y ha participado en películas (referencia a las últimas películas de la serie Barbie); por esta razón, ella quiere hacer todo sola, para demostrar que es tan capaz –o más- que su propia hermana; a tal punto que, cuando Barbie le ofrece ayuda para divulgar su canción, ella le responde bruscamente: “yo puedo hacerlo sola, no necesito ayuda; ¿lo entiendes?.
Barbie le explica a la hermana que lo que ella ha hecho ha sido con la ayuda de alguien
Pero, ¿es posible hacerlo todo solo? ¿Será que Barbie, de verdad, lo hace todo sola? ¿Qué sucede cuando uno intenta resolver los problemas sin la ayuda de nadie?

Barbie, la mayor de las cuatro, a pesar de ser siempre la protagonista, en esta película cumple el papel de hermana mayor y, aunque su ideal de una navidad perfecta es poder ir a los teatros, su preocupación principal es ayudar a que sus hermanas superen sus problemas, se mantengan optimistas cuando todo parece que les va a salir mal. Ella no quiere defraudarles, pues sus hermanas dependen, de una u otra forma, de ella. Cuando los problemas se presentan, mientras las tres menores alimentan el pesimismo, ella se esfuerza por encontrar fuerzas para que sus hermanas realmente puedan vivir “su navidad perfecta”.

Como se puede ver, las características de las cuatro muchachas intentan ser reales. Ellas viven conflictos comunes en la vida cotidiana de los niños; por eso, afirmamos una vez más que el mayor punto positivo de la película es el tratar de entender esos conflictos y mostrarles a los pequeños que siempre hay una forma de encontrar una solución cuando parece que el pesimismo y el lamento es lo único que nos queda.

Barbie y sus hermanas van a Nueva York en avión, pero nunca llegan a esa ciudad, pues debido a las tormentas de nieve, su avión es desviado a otro estado y ellas se ven obligadas a hospedarse en un hotel hasta que el avión pueda partir nuevamente. Sin embargo, Barbie les promete a sus hermanas hacer todo lo posible para que tengan su navidad perfecta; entonces, al día siguiente, alquilan un automóvil y deciden ir a otra ciudad, donde hay un aeropuerto más pequeño y la posibilidad de encontrar un avión que las lleve a su destino.

En medio del camino, mientras la nieve no deja de caer, ellas encuentran en un lugar pequeño, llamado Tannebaum, un pequeño hotel donde se hospedan. Solo que este hotel tiene algo especial: para Cristy Claussan, la dueña, y las personas que trabajan ahí, la navidad es una fiesta muy especial y la viven intensamente.

Las cuatro hermanas se ven involucradas inmediatamente en la vida agitada del hotel y, cuando descubren que definitivamente no hay forma de ir a Nueva York, Barbie hace todo lo posible para darles la navidad perfecta, no aquella que ellas querían, en sus deseos individualistas, sino otra, mucho más profunda y perenne. Solo que, hasta llegar a encontrar ese momento, las cuatro hermanas, principalmente las tres menores, tendrán que enfrentarse consigo mismas y con las demás. No será fácil y, al final, aprenderán que sí es posible vivir la “navidad perfecta”.

Las cuatro hermanas viven momentos muy intensos. Por un lado,  Stacie y Chelsea llegan a tener conflictos muy serios; sin embargo, Chelsea tiene la capacidad de olvidarse de los problemas y de encontrar la “magia” donde nadie más la ve y, esta “magia” de una u otra forma será la que las unirá, única forma de salir adelante en la situación en que se encuentran. Por otro lado, Skippie vive, de verdad, la oportunidad que tanto quiere en su vida: solo depende de ella y de nadie más.

Pero, al final, ¿cuál es la navidad perfecta?

Hay que ver la película para descubrirla y descubrir por qué la última canción dice que “no todo es como en el plan”.Las cosas no suceden siempre como las queremos y debemos estar preparados para vivir esas improvisaciones, algo que no es muy fácil, principalmente cuando los planes que tenemos es lo más importante de nuestras vidas; mas, si no nos adaptamos a la realidad que se nos presenta, ¿qué nos esperaría?
La navidad perfecta
 Barbie Una Navidad Perfecta es una película de aventura con un tema real tratado de una manera bella  y, como dijimos al principio, la “fantasía” aparece de manera sutil, pero necesaria para alimentar el espíritu del niño.

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega

Queda prohibida la reproducción total o parcial del texto en cualquier medio sin la autorización escrita del autor.

20 de dezembro de 2011

Christmas in Connecticut

Christmas in Connecticut, 1945, Comedia, 101 minutos. USA.

Con Barbara Stanwyck, Dennis Morgan, Sydney Greenstreet.

Dirección: Peter Godfrey.

Christmas in Connecticut es una de aquellas famosas comedias de los años cuarenta que, a pesar del tiempo transcurrido, continúa divirtiéndonos gracias al excelente guión, a la historia muy bien narrada y, principalmente, a las actuaciones de calidad de la bellísima Barbara Stanwyck y la participación especial de S.Z. Sakall en el papel de Felix.
 
Christmas in Connecticut es una comedia que puede servir de ejemplo a las “comedias” contemporáneas que abusan de situaciones absurdas para provocar el chiste, sin darse cuenta de que solo caen en lo grotesco por las exageraciones y absurdos que se viven éstes. En Christmas in Connecticut encontramos el humor en pequeñas frases, en la sutileza de las expresiones faciales de los personajes y, claro está, en la confusión en que se meten por querer hacer las cosas de la mejor manera.
Barbara Stanwyck en el papel de Elizabeth Lane
Aunque Christmas in Connecticut no es una “comedia loca” de los años cuarenta, heredó de este género algunas situaciones que hacen que sea una película divertidísima con personajes inteligentes, graciosos y reales.

La historia de Christmas in Connecticut está enfocada en Elizabeth Lane. Ella es una escritora que tiene una columna en la revista America’s Best Cook. Su columna es tan famosa que todos piensan que lo que ella escribe es “la verdad”. La idea que transmite en sus textos es la de un ama de casa perfecta –lo que la sociedad de aquella época aspiraba en una mujer-: casada, con un hijo, que vive en una hermosa cabaña en Connecticut y que sabe cocinar perfectamente. La descripción de sus recetas y de la forma en que prepara sus platos, al mismo tiempo que cuida a su hijo y su hermosa casa, parece ser el sueño de toda mujer y futuro marido.
El paisaje que Elizabeth contempla todos los días
Elizabeth, el abrigo y Felix
Sin embargo, lo que nadie sabe es que Elizabeth –con excepción de su editor y amigo, Dudley, vive en un departamento pequeño, en la gran ciudad, y el único paisaje que contempla mientras escribe sus textos son las ventanas de los apartamentos de los vecinos; además, las recetas que ella describe con tanta perfección, son los platos que Felix, un cocinero húngaro, dueño de un restaurante y amigo de ella, le pasa todos los días, pues ella no sabe cocinar absolutamente nada. Además, el único lujo que puede darse es comprar un abrigo de visón, que lo va a pagar con su salario de seis meses.
Este es el punto de partida de Christmas in Connecticut: Elizabeth, que vive tranquilamente, sin incomodar a nadie, cumpliendo fielmente su trabajo de escritora; no obstante, cuando menos se lo imagina, debe demostrarle a su jefe que todo lo que escribe es verdad. Y, ¿por qué? Porque el dueño de la revista exige en sus editores “verdad y obediencia”.

¿Pero cómo se llega a esta situación?

Jeff es un marinero que sobrevivió dieciocho días en alta mar; en el hospital, Mary, la enfermera que lo cuida se ha enamorado y quisiera casarse con él, pero todo parece indicar que a Jeff no le atrae la idea de formar un hogar.

Jeff en el hospital y la enfermera Mary
Una enfermera, colega de Mary, le dice que si Jeff pasara la navidad en un hogar de verdad, tal vez descubriera el significado de tener un hogar y, probablemente, sería más fácil que quisiera casarse. Entonces, Mary le escribe al señor Yardley, dueño de la revista America’s Best Cook y, después de explicarle la situación, le pide que Jeff pase una temporada en el hogar de Elizabeth Lane, el ama de casa perfecta, para que descubra la importancia de tener un hogar.

Como Mary le había atendido a su nieta, a Yardley le gusta la idea y, como él pasará la navidad solo, también decide ir a la cabaña de Elizabeth para pasar la navidad con ellos.
Yardley leyendo la carta de la enfermera Mary
Esta es la primera parte de la película en la que las situaciones más graciosas son los diálogos y las artimañas que utilizan Jeff y su compañero de armas para conseguir una buena comida en el hospital, que será lo que provocará al final la confusión en la vida Elizabeth.

La segunda parte de Christmas in Connecticut nos ayuda a conocer a Elizabeth y el mundo en el que vive y la “catástrofe” en la que se mete. (Cuando su amigo Felix escucha la palabra “catástrofe” por primera vez y descubre su significado, la utilizará melodramáticamente para todas las situaciones difíciles que se presentarán más adelante).

Cuando Liz se entera que tendrá que hospedar en “su” cabaña a Jeff no sabe qué hacer, pues no tiene ni esposo ni cabaña. La única cabaña que ella conoce, y que es la que presenta como si fuera suya en los textos, es la de su amigo John. Su amigo y editor, Duddley, está desesperado porque sabe que cuando Yardley se entere que Elizabeth no es nada de lo que el público se ha imaginado, ambos perderán el trabajo.

Elizabeth decide entonces conversar con Yardley y explicarle que no le puede recibir a Jeff en su cabaña. Yardley es un hombre mayor, dominante y enérgico, y siempre le interrumpe cuando ella quiere explicarle algo. Liz se desespera por salir de la situación, pero no consigue y cada palabra que ella utiliza, su jefe la transforma en una especie de “sentencia” de la que ella no puede escapar. El diálogo es dinámico y el humor está principalmente en cómo reacciona Elizabeth. La expresividad de su rostro es sorprendente. Y esta expresividad es la característica de la actriz en la película.
Elizabeth en la casa de Yardley
Mas, Elizabeth, la “buena esposa y ama de casa”, como le llama Yardely, encuentra la solución a su problema de una manera que ni ella misma hubiera querido encontrarla.

Elizabeth, el juz, John y Felix
John, un amigo de ella, es arquitecto y, como está enamorado de ella, está dispuesto a hacer todo por Liz. Incluso, ya le ha pedido en casamiento muchas veces. Al enterarse de la situación de Elizabeth, le vuelve a pedir una vez más. Elizabeth, que no lo ama y que ya no puede pensar en otra excusa para no casarse con él, acepta su propuesta de casamiento y, de esta forma, se encuentra la solución  a su problema: Liz y John se casarán el día navidad, antes de la llegada de los invitados y, cuando estos lleguen, encontrarán a la “familia de Liz” en la hermosa cabaña en Connecticut.

Como la película es una comedia, el casamiento de Liz, en lugar de ser la solución a su problema, se transforma en una verdadera pesadilla con la que el espectador se divierte a lo grande, gracias a los encuentros y desencuentros –muy bien pensados- de los personajes y a los mal entendidos de los mismos.

Después que los “novios” llegan a la cabaña, Elizabeth descubre que Nora, la empleada de John, cuida al bebé de una vecina mientras ésta va a trabajar. Ese “bebé”, milagrosamente, se transforma en “su hijo”. El hijo que Yardley tanto quiere conocer. El problema es que Elizabeth no sabe ni siquiera el sexo del bebé y, peor aún, como cuidarlo. Cuando Jeff llega a la cabaña, le cuenta a Elizabeth que ha leído todo lo que ella ha escrito y tiene muchas ganas de verla cuidando al bebé. Elizabeth no sabe qué hacer. Sus muecas de desesperación, sus palabras cortadas, sus frases sin sentido es todo lo que le queda.

Jeff quiere ver cómo Elizabeth cuida a su hijo
Elizabeth descubre que su hijo es una niña
Cuando el bebé se pone a llorar, Liz dice que “debe ser hora de algo” y se angustia, no porque no sepa por qué llora el bebé, sino porque no sabe qué hacer frente a Jeff. Cuando éste le pregunta por el nombre de su hijo, Liz dice que se llama “Robert”, sin darse cuenta que el bebé es una niña.

En fin, la escena de Elizabeth cuidando al bebé es muy divertida y es el preámbulo de todo lo que sucederá después.

Pero empezamos adelantándonos. Retrocedamos un poquito.

Cuando Elizabeth y John están listas para casarse en la cabaña antes de la llegada de los invitados, Jeff llega antes de la hora prevista. Para desesperación de todos, al Juez tienen que esconderlo y no le pueden dar ninguna explicación de por qué ya no se pueden casar. Sin embargo, lo más importante es que Elizabeth, al abrir la puerta y ver a Jeff, se enamora de él a primera vista. Lo mismo le sucede él. Felix presencia la escena y no no consigue controlar su felicidad al ver lo que le pasa a Liz. A partir de ese momento, hará de todo para que Liz y John no se casen.

Amor a primera vista
Durante todo el día, Liz y John tratan de casarse una y otra vez, pero siempre hay algo que les impide hacerlo; sin embargo, Liz ya no se esfuerza en querer casarse; al contrario, trata de estar todo el tiempo posible con Jeff. Por ejemplo, por la noche, después de la cena, cuando todos se han ido a dormir, llega el juez para intentar casarlos una vez más y Liz, en lugar de ir a buscar a los testigos, va a la cocina porque ha escuchado las voces de Jeff y Yardley. Y lo hace con el solo objetivo de demorarse y obligar a que el juez se vaya nuevamente.

Elizabeth y Jeff
Y es aquí cuando se da una de las tres situaciones más divertidas de la película:

En uno de sus tantos artículos, Elizabeth había escrito que ella todas las noches llevaba a una vaca al establo y la hacía dormir. Jeff, al ver a Liz en la cocina, le pide que le muestre cómo lo hace. Como es lógico, Liz no tiene idea de qué hacer con la vaca y se sorprendo con todo; por suerte para ella, la vaca se va sola al establo y Liz simplemente debe acompañarla. Al salir del establo, Jeff cierra la puerta con mucha fuerza y toda la nieve que estaba en el techo les cae a ella y a Jeff. Ambos caen en el suelo con la nieve cubriéndolos por completo. John, al verlos, corre a preguntarle a Liz si está bien. Ella, al ver que está tumbada en el suelo, al lado de Jeff, le dice a John que todo está perfecto, y sin esconder su felicidad, le abraza a Jeff. La imagen se oscurece y el espectador ve solo el rostro de felicidad total de Liz. Alegría y humor con gestos pequeños y sencillos.
Jeff, Elizabeth y John
Felix, al ver desde lejos lo que sucede, no puede dejar de hacer su comentario: “Me gusta la vaca”.

De esta escena hay que destacar el hecho de la insinuación sexual, que en las películas tenía que ser velado para eludir a la censura rigurosa de la época. En un momento dado, Liz, que está parado a lado de la vaca, se agacha para recoger un pañuelo que se le había caído. Jeff, al verlas (a ella agachada y a la vaca) hace un simple comentario: “bonita pose”.

La insinuación está hecha: ¿la de Liz o la de la vaca?

Sobre este tema de la censura, vale destacar también que la película se preocupa para no “escandalizar” los valores de la época. Cuando Nora, la empleada, se imagina que Liz y John van a dormir juntos en la misma habitación sin estar casados, se escandaliza y hace sus maletas para abandonar la casa, porque la “decencia de ella” no le permite estar bajo el mismo techo de dos “pecadores”. La solución es muy sencilla: Liz dice que no iba a dormir con John y que ambos se van a casar esa misma noche.

Nora se tranquiliza, continúa en su trabajo y los “valores” de la época se salvan; a pesar de eso, la forma en que se los presenta no deja de ser cómico y ese es uno de los triunfos de esta y muchas otras películas de ese tiempo.

La segunda situación extremamente cómica es la “transformación” de la “hija” de Liz en “hijo”.
¿Cómo explicar la transformación de su hija morena en hijo rubio?
 Al día siguiente, otra mujer lleva a su hijo, varón, para que Nora lo cuide; mientras tanto, la madre de la “hija” de Elizabeth, como ese día no trabaja, se queda en su casa con su hija. La sorpresa es tremenda cuando no hay palabras para explicar cómo la hija es ahora hijo, rubio, tiene dientes y sabe hablar. Elizabeth se aprovecha muy bien de la confusión de Yardley para salir del paso con la ayuda de Félix, quien inventa un problema de lo más absurdo para desviar la atención de todos.

Al mismo tiempo, Yardely quiere ver a Liz cocinando; el problema, como alguien ha dicho ya en la película, es que Elizabeth “cocina mejor en la máquina de escribir

Y la tercera situación que llevará al desenlace de la película es cuando todos van a un baile en la ciudad en la que la presencia de Jeff es muy esperada, pues se trata de un héroe de guerra.
Jeff y Elizabeth paseando en el carruaje
 Después de que Jeff ha bailado todo el tiempo con Elizabeth, ambos salen a caminar tranquilamente y entran en un carruaje que está estacionado. El caballo se pone a caminar automáticamente y luego ambos son acusados de haber robado el carruaje. Cuando Elizabeth sabe que les van a llevar a la comisaría bajo el cargo de robo, ella se queda feliz solo de imaginarse que va a estar un par de horas más con Jeff y ella misma entra rápidamente al automóvil para que los lleven presos.
Elizabeth: feliz porque le llevan presa junto con Jeff
El resto y los intermedios de Christmas in Connecticut no los vamos a contar, pero esta es una película que hay que verla por muchas razones: la actuación espléndida de Barbara Stanwyck, una gran actriz de la época de oro del cine estadounidense; una comedia con un buen guión que divierte porque su objetivo es divertir; además, la película, a pesar de sus 101 minutos, es rápida, con una buena fotografía y deja una sensación de no solo haber pasado un buen momento, sino de que este no debía terminar.

Para quienes no conocen esta obra, fue lanzada en DVD en los Estados Unidos en 2005.

Texto original de Patricio Trujillo O

Está prohibida la reproducción total o parcial de este texto en cualquier medio sin la autorización escrita del autor.






13 de dezembro de 2011

Hanna

Hanna, 2011, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, 111 minutos. Acción

Con Saoirse Ronan, Eric Bana, Cate Blanchett

Dirección: Joe Wright

¿Qué podemos esperar de una película de acción en la que la protagonista es una joven fría, que no duda en apretar el gatillo y matar a su enemigo sin ninguna dificultad?
 
El cine está lleno de películas de mujeres fatales y poderosas que, con el pasar de los tiempos, además de ser asesinas fantásticas, son sexys y siempre usan lo mínimo de ropa, no por la (in)comodidad provocativa de realizar sus hazañas con éstas, sino por la necesidad de seducir al público superficialmente por la “pobreza” de dichos personajes; a pesar de que este estereotipo domina el cine contemporáneo, Hanna rompe este modelo y nos presenta un personaje complejo y rico al mismo tiempo; un personaje que, junto con la narración cinematográfica (principalmente fotográfica), hace que valga la pena ver esta película.

¿Quién es Hanna?

Es una joven adolescente de unos diecisiete años que vive desde pequeña con su “padre”, Erik Heller, en una cabaña rústica, sin ninguna de las comodidades tecnológicas de la actualidad, en medio de un bosque en algún lugar frío y distante de Finlandia, aislada totalmente del mundo.

Es ahí que ella vive desde que su padre, un ex-agente estadounidense, acusado injustamente de haber asesinado a Johanna Zadeck, la madre de Hanna, se escondió con el único objetivo de preparar a la niña para que fuera capaz de matar a Marissa Wiegler, otra agente estadounidense que tenía un programa científico secreto en Polonia con el objetivo de crear el soldado perfecto: un individuo que resistiera, que no tuviera pena, que no se cansara.

Erik y Hanna
Para ese programa, Erik había reclutado a Johanna en una clínica de abortos, así como lo había hecho con otras mujeres; mas, cuando Hanna tenía dos años, Marissa cerró el programa y ambos eliminaron a las mujeres que habían participado en él, menos a Johanna, protegida por Erik, hasta que finalmente Marissa la asesinó en una emboscada.

Desde esa época, el único contacto de Hanna con el mundo es a través de Erik, quien la educa con mucha firmeza y disciplina para que sea fuerte, resistente, lista y pueda cumplir con su misión: matar a Marissa Wiegler.
 
La educación de Hanna la vemos durante los primeros veinte minutos de la película y la mejor forma de hacerlo es describir detalladamente lo que sucede:
Marissa Wiegler
 Hanna, escondida atrás de un árbol con un arco y una flecha, le apunta a un reno; después de disparar la flecha, corre atrás del animal que huye herido hasta que se le agotan las fuerzas y cae en medio del hielo. Hanna se acerca al animal y, al verlo herido, le dice: “Te fallé el corazón” y, de un tiro, lo mata.

Inmediatamente, ella empieza a destriparlo con las manos y, en ese momento, sigilosamente se acerca su padre y la ataca, haciéndole notar que ella estaba distraída y que, justamente eso, le puede costar la vida. Como respuesta, Hanna reacciona y lucha contra su padre hasta ser vencida por él y quedarse tumbada en el suelo.
El entrenamiento de Hanna
Después que regresa a su casa arrastrando el animal muerto, hay una serie de escenas rápidas que muestran que su entrenamiento no sólo es físico, sino también lingüístico (Hanna debe hablar varios idiomas); sin embargo, lo más importante del entrenamiento es que tiene que aprender a “adaptarse o morir”; por eso, insistentemente, Erik le hace preguntas sobre quién es ella, donde estudia, donde vive, quienes son sus mejores amigas, pues Hanna debe saber qué responder en el momento adecuado, pues “siempre debe estar lista” para sobrevivir.

No obstante, a Hanna le gustaría saber otras cosas, como por ejemplo, cómo es siente la música; sin embargo, Erik insiste en decirle que ella tiene en la cabaña todo lo necesario. La muchacha no discute al respecto con su padre, aunque es obvio que no está satisfecha con sus palabras.

La misión de Hanna y su realización.

Después de mucho entrenamiento, Hanna piensa que está lista para matar a Marissa Wiegler; entonces, Erik desentierra un equipo para que ella lo prenda cuando crea que está realmente preparada para enfrentarse a su enemiga, ya que después que lo haga, Marissa los localizará y los engranajes del sistema que ella controla no podrán ser  detenidos.

La estrategia de Erik y Hanna es muy sencilla: él se va de la cabaña y ahí se queda ella, sola, esperando el ataque inevitable de Marissa. Mientras lo espera, ella continúa su preparación física hasta que, finalmente, llegan los soldados para capturar a Erik (Marissa hasta ese momento desconoce el paradero de Hanna).
  
Hanna huye de la base militar
Aunque no lo vemos, Hanna mata a los primeros soldados que entran a la cabaña y cuando llegan los demás, ellos piensan que ha sido Erik el asesino y que ha podido escapar. Hanna se deja capturar y la llevan a una base militar secreta en medio del desierto de Marruecos donde la examinan psicológica y físicamente, mientras ella espera encontrarse con Marisa para poder matarla.

Los médicos en el laboratorio descubren que ella es “anormal” y cuando Hanna asesina fríamente a una mujer que finge ser Marissa, al huir por los túneles de la base, acaba encontrando los resultados de los exámenes que le han hecho; a pesar de que no comprende el significado de los papeles, se los lleva y, al hacerlo, cambiará por completo el destino de su “destino” y el de los demás.

Hanna en el laboratorio
Como estamos insistiendo, Hanna es una joven preparada para matar. Su padre se preocupó todos los días en educarla con ese objetivo y de alimentar su odio hacia Marissa Wiegler; además, ella es el producto de manipulaciones con el ADN, razón por la que le clasifican como “anormal”. En la película no se entra en detalles sobre las transformaciones genéticas; no se las explica y tampoco sabemos hasta qué punto esas características influyen en ella.

Sin embargo, hay dos adjetivos que califican muy bien lo que Hanna es: salvaje e inocente.

Salvaje desde su propia presencia física hasta la forma como reacciona frente al mundo. Mientras vive con su padre en la cabaña, está despeinada, desarreglada y usa ropas rústicas. Después de huir de la base militar, aunque se cambia de ropa, la presencia de su rostro y de su cabello es la misma. Sus ojos son fríos, duros. Cundo debe matar, no duda un solo instante y cada uno de sus actos son precisos. Mata a los que se ponen delante de su camino y corre velozmente con el rostro manchado de gotas de sangre, sin preocuparse por este hecho.

Además, vemos su “instinto” a flor de piel en tres situaciones que vive intensamente.

Adaptarse o Morir
La primera es cuando está entrenando en el bosque. Un día escucha un ruido y al levantar la vista ve pasar un avión. Ella grita tan fuerte y se emociona tanto, que parece que nunca antes lo había visto y corre a la cabaña a contarle a Erik lo que acaba de pasar. Es una niña reaccionando ante lo desconocido.

La segunda situación que caracteriza este salvajismo de Hanna es cuando conoce a Sophie, una muchacha “alocada”, y a la familia de ésta que están de vacaciones en Marruecos. Una noche, Sophie la convence para que salgan con unos chicos. Cuando Hanna está sola con uno de los muchachos y éste intenta aproximarse para besarla, ella lo golpea ferozmente como si estuviera siendo atacada por alguno de sus enemigos.

Por último, la situación más obvia de este espíritu de “salvajismo” de Hanna lo encontramos en el hotel de Marruecos. Siguiendo el lema que tanto Erik como ella misma lo han repetido muchas veces: “adaptarse o morir”, al salir del desierto, luego de haber escapado de la base militar, consigue que el dueño de un hotel modesto le dé una habitación para que pase la noche, pues Hanna, que piensa haber matado a Marissa, necesita ir a Alemania a encontrarse con Erik.

En un primer instante, Hanna se sorprende con las luces fosforescentes, con la televisión y con todo lo que ella nunca había visto en su vida; sin embargo, cuando percibe que no puede controlar los ruidos del viejo ventilador de techo, de la tetera eléctrica, de la televisión, de las luces fosforescentes, se desespera, se agustia y trata de apagar todo con el control remoto, tal como vio que el dueño del hotel lo hizo con la televisión. Al no conseguirlo, huye desesperada y con miedo del cuarto del hotel.


No obstante, el “salvajismo” de Hanna está totalmente unido a su inocencia. En el fondo, ella es una joven inocente que está aprendiendo a conocer el mundo.

El odio, la frialdad y la disciplina rígida con la que ha crecido, no han matado por completo su inocencia y así lo percibimos a lo largo de la película. Podemos mencionar por lo menos tres ejemplos claros de esta inocencia: cuando va a dormir en la cabaña, Hanna saca un libro viejo y se pone a hojearlo. Es un libro ilustrado de los cuentos de hadas de los Hermanos Grimm.

Cuando escucha por primera vez la música, Hanna se emociona y trata de “intelectualizarla”, pues recuerda lo que su padre le había dicho al respecto de ella.

También percibimos su inocencia al responder con respuestas directas a las preguntas directas que le hacen las personas que no están involucradas con el mundo que ella vive. La madre de Sohpie le pregunta de qué murió su madre y Hanna le responde: “de tres balas”. El dueño del hotel le pregunta de dónde es y ella le dice: “del bosque”.

Pero el mayor ejemplo de inocencia es su amistad con Sophie.

Sophie es una joven “alocada” que ve el mundo de una forma confusa gracias a la educación extremamente liberal que le dan sus padres. Sophie le ofrece a Hanna su amistad y ella se emociona. Es algo para lo que no estaba preparada, pero ella sabe responder a la nueva exigencia y disfruta de los momentos que está con su nueva amiga; mas, al mismo tiempo, se siente responsable para proteger a la familia de Sophie para que no les sucede nada, pues sabe que la están persiguiendo y que amigos corren peligro.

Mas, entre este estado de “salvajismo” e “inocencia”, hay algo mucho más profundo que marca definitivamente la personalidad fuerte de la protagonista de la película.

Marissa
Cuando Hanna descubre que Erik no es su padre y que ella es “anormal”, le reclama a Erik: “no me preparaste para eso”. La reacción violenta de Hanna es coherente con la edad de la muchacha y la forma en que reaccionan generalmente los jóvenes al descubrir verdades que no saben cómo “digerirlas”. Ella pelea violentamente con Erik, lo vence y lo abandona: ella quiere descubrir quién es ella e, incluso, más adelante, cuando está frente a frente con Marissa, dice claramente que ya no quiere ser como ella es.

Hanna quiere descubrir y construir su propio mundo para ser ella misma. Claro que para hacerlo, tendrá que acabar con el mundo que le rodea, razón por la cual no quiere escuchar ninguna de las explicaciones que Erik intenta darle.

Acción y lirismo: dos elementos antagónicos magníficamente mezclados a través de la fotografía y la música.

Una característica en Hanna es el movimiento de la cámara que cumple un papel fundamental en las escenas de acción, así como la fotografía de primeros planos que aproxima al espectador a los detalles de la historia. Estos dos elementos consiguen crear escenas líricas magníficas y, con las de acción, huye de los estereotipos.

La primera escena de Hanna es un ejemplo de lo que se verá a lo largo de la película: se ve a la protagonista escondida atrás de un árbol, con un arco y una flecha, apuntándole a un reno. La cámara muestra los bellísimos ojos azules de la joven en un primer plano; cuando ella persigue al animal, por un momento sus ojos son la cámara y acompañamos parte de la persecución a través de ellos.

Después que Erik derrota a Hanna en la lucha al principio de la película, la cámara nos muestra a la muchacha tirada en el suelo, con el arco cerca de ella y el reno, destripado, manchando la nieve. La escena de la derrota de la chica y del animal es bellísima así como todas las escenas que suceden en esa región fría y de una naturaleza magnífica.

Predominan los primeros planos cuando Hanna está entrenando. La cámara se preocupa por los detalles: los pies, las manos, el pelo despeinado. Las escenas son rápidas. Una atrás de otra. De igual forma, los primeros planos de los pies de Marissa cuando camina.

Pero lo mejor de los primeros planos es la noche en que Hanna y Sophie conversan sobre la amistad dentro de una carpa en un campamento. El ambiente es de un color amarillo-rojo. Mientras las dos chicas conversan, la cámara enfoca solo partes del rostro de Hanna, de la mano, del brazo, de los dedos, del brazalete que Shopie le da. Son imágenes intimistas que muestran la profundidad de la conversación de las dos muchachas, principalmente para Hanna, por eso es interesante percibir que la cámara está siempre enfocándola, acostada, como ella.

Hanna
Una escena muy hermosa, también, de primer plano es cuando Hanna consigue escapar de la base militar. Primero hay una imagen de ella, saliendo del túnel, luego la cámara se distancia para mostrar dónde está y luego se aproxima otra vez, creando un efecto especial para la siguiente secuencia de la historia.
Hanna consigue huir de la base militar
 Además de los primeros planos, el movimiento de la cámara es fantástico. Hay escenas en las que ella gira en círculo de trescientos sesenta grados de izquierda a derecha y de arriba a abajo, sin olvidarnos de aquellas secuencias en las que cámara no se detiene para nada.

Las situaciones que podemos destacar son: cuando Hanna huye por los túneles de la base secreta, la cámara se mueve de arriba a abajo, en círculo, creando una sensación dinámica y de tensión; a eso, hay que añadir la precisa banda sonora en esa escena de persecución.

Cuando Erik llega a Berlín y los hombres de Marissa le atacan en la entrada del metro, la cámara gira alrededor de él y podemos acompañar cada movimiento de la lucha. No hay cortes en la acción. Es una secuencia perfecta de movimiento. La misma sensación se da cuando Marissa se reúne con los militares para discutir sobre Erik. La cámara se mueve alrededor de la mesa de la reunión. Es una máquina que está en movimiento.

Pero de todas las escenas de lucha, la mejor es cuando los hombres contratados por Marissa persiguen a Hanna en un puerto. La cámara no se detiene en ningún momento. Esta pasa rápidamente de un personaje a otro, sin cortes, acompañando cada uno de los movimientos de los involucrados en la lucha, consiguiendo de esta forma que el espectador pueda ver lo que los personajes están viviendo; es decir, el espectador está dentro de la acción. Cada rincón, cada acto, cada elemento juega un papel importante durante esa lucha. La cámara solo se detendrá un momento, y es justamente cuando Sophie corre peligro. A pesar de la recomendación de que no la siguiera, Sophie la siguió y eso la puso en peligro cuando Hanna lucha contra tres hombres que solo se detendrán cuando estén muertos.
Resumiendo, el movimiento de la cámara juega un papel importante en la película y la fotografía es de alta calidad; además, la música se transforma en un personaje que acompaña a Hanna como si fuera un altavoz a través del cual podemos escuchar el interior de ella así como de los otros personajes.

Para finalizar:

Hay dos asuntos que no podemos dejar de mencionar en Hanna.

Uno de ellos, y del cual hablaremos superficialmente porque es digno de hacer un análisis mucho más profundo, son los cuentos de hadas de los hermanos Grimm.
 
Este tema aparece a lo largo de la película como un “leimotiv” que nos ayuda a entender la “inocencia” de Hanna, así como la “maldad” de la “madrastra”. Vamos a llamarle a Marissa de “madrastra”, pues es la que creó el programa científico que se aprovechaba de madres solteras para intentar crear el soldado perfecto y, después, sin explicaciones para la historia de la película –tampoco hace falta-, lo canceló y empezó a destruir lo que había creado. Además, Marissa está obsesionada de una forma enfermiza por Hanna. Cuando sabe de su existencia, tiene la necesidad de revivir el pasado y el impulso de matarla, después de todo su orgullo está en juego. Cuando ella asesinó a la madre de la niña, ésta le dijo antes de morir: nunca será tuya.

Y Marissa sabe que no debe perder. Más que el programa y los secretos escondidos en la caja fuerte atrás de su armario de zapatos, de donde se destacan unos zapatos verdes, está la necesidad de acabar lo que empezó y lo que le atormenta: Hanna, y más aún, cuando descubre que “salió mucho mejor de lo planeado”.

Como dijimos hace algún momento, Hanna tiene un libro de los Hermanos Grimm en la cabaña y lo mira mientras intenta dormir. A lo largo de la película, descubrimos que era este el libro que ella leía (o miraba, pues es un libro solo de dibujos) mientras iba en el carro con su madre y Erik cuando Marissa los ataca y mata a su madre.

Además, Hanna y Erik tendrían que encontrarse, después de matar a Marissa, en la casa de Wilheilm Grimm, un amigo de Erik. La casa está basada en los cuentos de los autores alemanes y está en medio de un parque temático en ruinas. Es como si la fantasía y la realidad se unieran en un solo lugar: los peligros acechan a la niña y ella tiene que vencerlos si quiere vivir. Por otro lado, en esta casa hay una de las escenas en que la cámara se muere en forma circular de arriba abajo mientras Hanna camina.

Cabe añadir, sin entrar en detalles psicológicos más profundos al respecto, Hanna se enfrenta finalmente a Marissa en un túnel del parque en forma de boca de lobo. Uno de los tantos lobos que rondan los cuentos de hadas infantiles. Marissa está parada, apuntándole a Hanna; la cámara, ubicada atrás de la joven, muestra una escena subjetiva y simbólica.

El segundo elemento que no podemos dejar de hablar es lo que consideramos estereotipos y caricaturas. Por más interesante que es Hanna y, a pesar de la belleza fotográfica y de la riqueza que es el personaje de Hanna, la película no consigue escapar de algunos estereotipos, principalmente en lo que se refiere a la exageración. El más destacado de estos es cuando Hanna consigue escapar de los túneles de la base secreta agarrándose a la parte inferior de los vehículos militares que pasan velozmente por encima de ella. Esta escena ya la hemos visto en miles y miles de películas y, honestamente, es mucha ciencia ficción.

Y dentro de este segundo elemento, hay que hablar un poco, muy poco, sobre la caracterización de Marissa. Ella parece más un personaje que salió de las historias de cómics que han sido adaptados al cine en los últimos años. Mujeres frías e inexpresivas que tienen el poder en sus manos. Incluso el maquillaje y la poca expresividad de su rostro nos ayuda a confundir a Marissa con personajes de este tipo de películas.

Para finalizar, podemos decir que Hanna es una buena película con un lenguaje cinematográfico de primera calidad. La historia es bastante coherente y la actuación de Saroise Ronan como Hanna es simplemente perfecta.

¡Vale la pena!

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

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