O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


Mostrando postagens com marcador Screwball - Comédias Malucas. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Screwball - Comédias Malucas. Mostrar todas as postagens

5 de julho de 2011

Man's Favorite Sport?

Man’s Favorite Sport?, Comédia, 1963, USA, 121 minutos.

Con Rock Hudson y Paula Prentiss.

Dirección: Howard Hawks.

Howard Hawkas, que a fines de los años 30 y comienzos del 40 hizo dos de las comedias que hasta los días de hoy están entre las mejores de todos los tiempos (His Girl Friday, 1940; Bringing up Baby, 1938), realizó en 1963 una buena comedia en la que une dos elementos: lo mejor de sus antiguas comedias locas con lo mejor de la comedia de los años sesenta. Y el resultado de esto es una obra singular: Man’s Favorite Sport?

De sus comedias locas, Hawkas escogió a la protagonista de la historia: Abigail Page, interpretada por la bella Paula Prentiss. Es una muchacha ágil, dinámica, alegre, optimista. No se detiene ante ninguna dificultad. Cada problema que se presenta en el camino lo resuelve con facilidad y frescura. Ella puede cambiar de ideas de un momento a otra con tanta facilidad que puede llevar a la locura a cualquier hombre que intente comprenderla; además, claro está, de crear problemas donde antes todo era tranquilidad. Pero Abigail Page es ante, todo, una mujer que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, sin perder la postura, la elegancia, el humor y el respeto.

Paula Prentiss
De las comedias románticas de los sesenta, Hawkas escogió a Rock Hudson para que interpretara a Roger Willoughby. Roger es un hombre que trabaja en la sección de pesca de un gran almacén. Además, ya publicó un libro sobre cómo pescar y para muchos aficionados a este deporte, es una obra de lectura obligatoria. Sus observaciones sobre la pesca son precisas y su nombre es una referencia en el mundo de esta actividad. Sin embargo, lo que nadie sabe es que Roger nunca en su vida pescó, detesta el pescado (la sola idea de tocar un pez le causa repugnancia), no sabe nadar y todo su conocimiento se debe a que siempre supo escuchar lo que decían sus clientes del almacén.

El resultado de la suma de estos dos elementos es la gracia de la palabra sutil, del humor en pequeños gestos en situaciones cotidianas (elementos claves de la comedia de los años sesenta) y las locuras espontáneas que nacen gracias a la intrépida Abigail que se propuso ayudar a su amiga Easy Mueller hasta las últimas consecuencias.

¿Cuál es el deporte favorito de los hombres?
Man’s Favorite Sport? empieza presentándonos una falsa respuesta al título-pregunta de la película. ¿Cuál es el deporte favorito de los hombres?
 
Al ritmo de la música de Henry Mancini, la película inicia con una secuencia fotográfica de hermosas mujeres en diferentes situaciones y posiciones. Mientras intentamos leer el nombre de los actores, productores, etc., tratamos de concentrarnos en las hermosas imágenes que vemos. Todas esas mujeres que están ante nuestros ojos son bellísimas. ¿Será, entonces, que las mujeres son el deporte favorito de los hombres?

Esta idea puede parecer ofensiva para los tiempos de ahora; mas, siempre que vemos una obra de otra época, debemos encararla dentro de los conceptos en la que la obra fue creada. Entonces, aunque muchas ideas y comportamientos han cambiado en los últimos cincuenta años, no nos dejemos engañar por las apariencias ni los prejuicios, por tanto:

¿Cuál es el deporte favorito de los hombres?

Finalizada la secuencia fotográfica, conocemos a los dos protagonistas de la película. Roger, un hombre elegante que conduce un coche grande (típico de los sesenta) se detiene en un semáforo y cierra los ojos al percibir por el retrovisor que se acerca muy rápido un coche pequeño, conducido por una mujer bonita y elegante. Este coche le sigue todo el trayecto hasta que llegan juntos a un estacionamiento. Mientras él se posiciona para aparcar en su vaga su auto, la mujer estaciona fácilmente su pequeño carro en la plaza de él. Y sale del auto segura de sí misma.

Abigail vs Roger
Como es lógico, Roger le llama a la mujer y le reclama por lo que ella acaba de hacer. Pero ella no se empequeñece frente a la actitud de Roger y, por el contrario, sale triunfante de la situación usando un raciocinio rápido y mostrando sus características que le acompañarán durante toda la película: tiene una idea y nada ni nadie la puede detener.

Nadie ni nada consigue detener a Abigail
Roger se desespera y lo único que consigue, además de una multa de tránsito, es divertir al espectador que no puede dejar de reírse por la situación graciosa por la que él pasa cuando intenta de una forma u otra retirar el auto de la chica para poder colocar el suyo.

Tres días para aprender a pescar
Vale la pena decir que las situaciones divertidas que hay en Man’s Favorite Sport? forman una secuencia que nos recuerda a lo mejor de Hawks en sus comedias locas de los años cuarenta. Y, a pesar de que hoy las hemos visto repetidas veces en muchas otras producciones más recientes, las de Man’s Favorite Sport? tienen la frescura de la originalidad, de los movimientos no exagerados ni grotescos de muchas de las comedias contemporáneas. Hawks lo consigue porque fue un genio del “screwball” y por la buena actuación de Rock Hudson y Paula Prentiss, además lo acertado del guión.

Como es de esperar, Roger se va a encontrar nuevamente con esta muchacha ágil y encantadora. Solo que el encuentro no se da en la situación en que él desearía.

Roger trata de montar la carpa
Abigail, acompañada de su amiga Easy Mueller (Maria Perschy) conversa con el propietario de la tienda donde trabaja Roger para que él, hombre famoso entre los pescadores, participe en un concurso de pesca que están organizando con el objetivo de salvar el hotel de la familia de Easy que está en el lago donde será la competición. Como la participación de Willoughby les traería beneficios mutuos, al jefe de Roger le encanta la idea de que su empleado participe y, le parece que es mejor que éste monte un campamento en lugar de hospedarse en el hotel.

Como es lógico, Roger intentará de todas formas no participar en la competición, pues su secreto protegido a siete llaves puede ser revelado, pero no tiene escapatoria.

Abigail y Easy
Termina, entonces, el primer round de esta graciosa guerra de sexos. Una guerra de respeto, humor, donde triunfa la decisión, la voluntad de conseguir las cosas y la pasión de Abigail.

¿Qué puede hacer Roger Willoughby con su secreto?

Confiar en Abigail. Solo ella puede salvarlo de esa situación difícil.

Ella, como hemos dicho, además de linda muchacha es decida, dulce y siempre tiene una idea para salir de cualquier situación difícil. Y la mejor idea que tiene es que ella misma le enseñará a Roger a pescar. Él tiene tres días para aprender lo que él ha enseñado magistralmente a tantos pescadores a través de su libro y consejos.

A partir de ese momento, entonces, hay una serie de divertidas grandes aventuras por las que Roger tiene que pasar para no ser tachado de embustero. Tiene que montar una carpa sin tener idea de cómo hacerlo; debe pescar y coger un pescado con sus manos a pesar del asco que siente; hasta llega a ser perseguido por un oso....

Y no podemos olvidarnos de las graciosas formas cómo él consigue pescar en los tres días de competición.

Sin embargo, las situaciones más humorísticas no están centradas en la pesca y sí en los momentos en que todo parece andar para abajo en la vida de Roger, aunque eso mismo lo lleva al inevitable encuentro con Abigail. Escenas como las que él cae de cabeza al agua cuando se prueba un pantalón inflable para usar en el agua; o cuando Abigail decide enyesarle el brazo para que no tenga que participar en la competición cuando llega la noticia de que un gran campeón de pesca acaba de llegar para entrar en el torneo.

Todo lo que hace Abigail parece que influye en la vida de Roger hasta el punto de que él siempre está en situaciones confusas en las que también está presente la sexualidad. 

Solo que Hawks sabía trabajarla la sexualidad con sutileza, humor y elegancia.

Hay tres escenas inolvidables en Man’s Favorite Sport? que vale la pena verlas:

Abigail, Easy, Roger y las blusas transparentes
La primera es cuando están Abigail, Easy y Roger en el campamento. La cámara enfoca las espaldas de las dos muchachas que están sentadas frente a Roger. Empieza a llover y las blusas de las chicas (amarilla una, blanca otra) quedan transparentes. El espectador percibe que las muchachas no usan sostén y la expresión de Roger frente a esta provocación dice mucho más que cualquier otro tipo de insinuación.

Roger y Easy
La segunda escena, que es una copia que Hawks se hizo a sí mismo, es cuando la corbata de Roger se queda atorada en el cierre de la espalda del vestido que Easy está usando. Roger tiene que ir atrás de ella para intentar salir de un problema más en el que le meten cuando lo único lo que él quería era no estar ahí y, más aún, porque su novia está llegando.

Roger, Abigail y la novia de Roger
La supuesta infidelidad de Roger se complica más aún frente a la ineptitud de él para explicar que todo no es más que un accidente, como en la escena en que Abigail trata de ayudarlo a salir de un saco de dormir. La noche anterior, Abigail, que ya está interesada en Roger, va a la habitación de él y accidentalmente, se queda dormida en la cama de este. Roger, para evitarse más problemas de lo que ya tiene, pasa la noche en un saco de dormir en la sala. Al día siguiente, cuando quiere salir del saco, el cierre está atorado y no consigue abrirlo. Abigail intenta ayudarlo y ese momento aparece Tex, su novia.

Man’s Favorite Sport? no es la mejor película de Hawks, pero tiene lo mejor que él sabía hacer con sus grandes comedias locas,  “screwball”: divertirnos. El espectador va a verla de principio a fin con una sonrisa en el rostro, disfrutando de las locuras de Abigail y de la torpeza de Roger mientras intenta sobrevivir al choque –como en un choque de tren (la bella escena -en blanco y negro- al fin de la película) que provoca cada una de las acciones de la muchacha.
Man’s Favorite Sport? es la graciosa comedia de los años cuarenta con los bellos colores del fabuloso y rico cine de comienzos de los años sesenta.

La película, para quien aún no la ha visto, se la encuentra en DVD (región 1), todavía a la venta, con audio original en inglés y subtítulos en español y francés.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Prohibida la reproducción total o parcial del texto en cualquier medio y de cualquier forma sin la autorización escrita del autor.


4 de junho de 2011

What's up, Doc?


What’s up, Doc? Comédia, 1972. 94 minutos. USA.

Com: Barbara Streisand, Ryan O’neal.

Direção: Peter Bogdanovich.

What’s up, Dock? é uma das poucas comédias “screwball” (comédias malucas) fora do seu tempo que conseguem seu objetivo: contar uma história hilariante, bem construída, com personagens engraçados e com um roteiro coerente, onde as falas e os movimentos estão bem sincronizados.

Tudo isto foi possível graças ao trabalho detalhista do seu diretor, Peter Bogdanovich, um admirador das comédias malucas e que com este filme tentou, e conseguiu com sucesso e qualidade, reproduzir um filme que nos lembra o melhor das comédias malucas dos anos trinta e quarenta do século passado.

Foi nessa época que o “screwball” (misturando confusão com identidades trocadas, romance, problemas de classes econômicas, entre outros elementos) produz grandes filmes que até hoje estão entre os melhores de todos os tempos, com atores que se consagraram não somente com papéis engraçadíssimos, mas que foram capazes de interpretações memoráveis em outros gêneros do cinema. Falamos de Cary Grant e Katharine Hapburn na imortal Bringing Up Baby (1938, Levada da Breca em português), Clark Gable e Claudette Colbert em It Happened One Night (1934, Aconteceu Naquela Noite).
Barbara Streisand e Ryan O'Neal
Peter Bogdanovich conseguiu, em 1972, com What’s up, Dock? fazer um filme magnífico que até hoje ainda não foi superado.

Barbara Streisand, em uma magnífica interpretação como Judy Maxell, e Ryan O’Neal, que no filme nos lembra a Cary Grant e Harold Lloyd –lógico que sem chegar a qualidade indiscutível deste dois grandes astros do cinema-, como Howard Bannister se metem numa confusão cheia de aventuras, perigos e romance na cidade de São Francisco.

E a confusão toda começa com uma mala. Uma mala vermelha com desenho de tecido tipo escocês. Melhor dizendo: quatro malas idênticas que chegam ao mesmo destino: o Hotel Bristol. A primeira mala tem documentos secretos de estados que são levados por um senhor misterioso, o senhor Smith (quem quase não fala nada); a segunda mala tem as roupas pessoais de Judy Maxell; a tercerira, tem umas rochas ígneas de pre-paleozoi com as quais Howard Bannister pretende ganhar uma contribuição em dinheiro para o desenvolvimento de uma teoria musical esquisita; e, por última, a mala da senhora Van Hoskins que guarda suas jóias muito valiosas.

Barbara Streisand como Judy Maxell
Um homem, tão misterioso quanto o senhor Smith, segue o senhor Smith desde o aeroporto até o hotel com o objetivo de tirar a mala dele sem que ninguém perceba nada. Tanto é assim, que ninguém percebe no hotel que há tantas malas idênticas. Quando a senhora Van Hoskins chega na recepção do hotel, o recepcionista dá o sinal verde para que outro indivíduo, tão misterioso quanto os dois anteriores, tente roubar a mala com as jóias.

Enquanto essas quatro pessoas se preparam para uma luta desesperada para roubar e não ser roubados (com exceção da senhora Van Hoskins que não sabe o que está acontecendo), estão no hotel as outras duas malas que se misturam com as anteriores e provocam a maior confusão e tudo porque os hóspedes estão no mesmo andar, com quartos contíguos e portas que podem comunicar uma habitação com a outra.

Podemos dividir o filme em quatro grandes cenas.

Howard e Eunice
A primeira acontece no aeroporto e nas ruas de São Francisco até a chegado ao hotel Bristol, onde são apresentadas as personagens e as malas. Esta primeira parte é rápida, misteriosa e desde o começo o público já se prepara para a confusão.

Aí também conhecemos aos dois personagens principais do filme: Jyde Maxell e Howard Bannister.

Judy Maxell é uma garota bonita, muito atrevida, não tem vergonha de nada e não aceita um “não” como resposta. Não se dá por vencida facilmente e vai até o final para conseguir o que ela quer. Ela fala rápido, responde com agilidade e sabe de tudo (pois já fez muitos cursos na universidade –ainda que não terminou nenhum); ela é doce, inteligente e cativa as pessoas com facilidade; mas, o fundamental nela são três aspectos: se ela tem uma idéia, não há quem possa fazê-la mudar de opinião; se apaixona a primeira vista de Howard e decide conquistá-lo; e, por último, quando a situação parece se complicar para Howard, decide também ajudá-lo a conseguir o que tanto ele quer, sem se preocupar em nada com o que possa acontecer e as conseqüências de seus atos. Atos que são bem intencionados, sem malícia e que tudo se pode resumir em uma frase: Judy Maxell é uma apaixonada pela vida.

Confusões no hotel
O outro personagen, Howard Bannister, é um homem comprometido com a sua noiva Eunice, que faz tudo para ele e controla a sua vida, pois se não fizesse isso, Howard estaria perdido totalmente no mundo. Ele é um músico que vai para São Francisco para participar de uma Convenção Americana Musicóloga onde participa, com outra pessoa, como finalista para receber a ajuda de vinte mil dólares para desenvolver seu trabalho musical. Ele quer demonstrar como os homens primitivos já faziam musica com as rochas ígeneas. Howard é distraído, não sabe onde estão as coisas, esquece tudo facilmente e quando tudo se complica ao seu redor, olha a câmera, no melhor estilo do cinema mudo, e grita “Help!”.

Nas ruas de São Francisco
A segunda cena –demorada, dinâmica e engraçada- do filme acontece no corredor onde estão as habitações dos donos das famosas malas vermelhas. É um abrir e fechar de portas; é um entrar e sair de uma habitação para outra; é a tentativa de pegar a mala e tirá-la do hotel sem que ninguém perceba; é o desespero para esconder a mala porque não se consegue tirá-la do hotel; é um se esconder precipitadamente para não ser visto nem identificado; é Judy entrando na habitação de Howard e tomando banho; é o Howard desesperado porque não sabe o que Judy faz na sua habitação e Eunice pode descobrir que há outra mulher aí; é o incêndio que provoca Howard ao esconder Judy na sacada da sua habitação quando Eunice entra para ver o quê está acontecendo... Em fim, são muitos minutos de confusão que faz de What’s up Dock? uma verdadeira comédia maluca.

-Help!. Howard pede ajuda desesperadamente
A terceira cena acontece nas ruas da cidade de São Francisco. É uma sequência de perseguição e confusão que só Judy Maxell poderia provocar. Quando finalmente as malas são roubadas, Judy consegue recuperar todas as malas e arrasta Howard com ela. É um desfile pelas ruas da cidade onde provocam um grande tumulto. As cenas são um conjunto de maluquices bem feitas. É verdade que já se viu em muitos filmes perseguições, mas as que acontecem neste filme não são exageradas nem ridículas e nos lembra aos filmes de Harold Lloyd, na melhor época dele, no cinema mudo. Judy e Howard correm de um lugar para outro; depois roubam um carinho de repartição de comida e logo depois um fusca. E enquanto eles fogem, todas as outras pessoas, os que se conheciam e os que ainda nem sabiam bem o que estava acontecendo, vão atrás eles.

A quarta e última cena é quando todos acabam frente a um juiz que tem que resolver todo o problema causado, segundo a narrativa de Howard, por Judy.

What’s up Dock? é um filme de absurdos com uma perfeita lógica. É um “screwball”, quer dizer, é um filme para nos divertir longe de qualquer crítica social, política, sexual... É uma das poucas comédias malucas contemporâneas que estão no mesmo nível de qualidade das originais maluquices da era de ouro de Hollywood.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.