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Patricio Miguel Trujillo Ortega


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17 de março de 2018

But I'm a Cheerleader


BUT I’M A CHEERLEADER. Comedia. Romance. Lesbianismo. 1999. Estados Unidos. 94 minutos.

Con Natasha Lyonne, Clea DuVall, RuPaul Charles, Cathy Moriarty.

Dirección de Jamie Babbit.

Una historia absurda, divertidísima y casi real.-

But I’m a Cheerleader es una comedia de finales de los años noventa tan absurda, pero tan absurda, que es divertida, crítica, irónica, satírica y, por increíble que parezca, algunos de sus aspectos hoy en día parecen ser “absurdamente” reales. Es una comedia con un estilo narrativo totalmente previsible que sigue el típico esquema poco convincente de la gran mayoría de comedias románticas (introducción en la que se presente el problema del     protagonista; momento feliz en el que los personajes viven su mundo de fantasía; la inevitable la decepción triste, casi patética; y, finalmente, el final milagroso de felicidad plena).

Han pasado casi veinte años desde su estreno y, por esas revira vueltas de nuestra sociedad, esta película sencilla, sin grandes pretensiones – a no ser provocar la risa con situaciones tan desatinadas para retratar de manera burlesca una sociedad prejuicioso e intolerante – con artistas jóvenes (Natasha Lyonne y Clea DuVall) que con el pasar del tiempo se han destacado en algunas películas y series de televisión, gana actualidad por ese preocupante re-surgimiento, en algunos sectores de la sociedad, de grupos extremistas y homofóbicos que insisten en la “cura gay” y en el condenar a las personas por la sexualidad que éstas tienen.
But I'm a Cheerleader
But I’m a Cheerleader es una película a la que vale la pena rescatarla del olvido en el que se encuentra, a pesar de dos premios que obtuvo en el Creteil International Women’s Film Festivla. No es un filme al que los grandes críticos lo tomaron muy en serio, sin embargo tiene sus méritos por la manera de tratar un tema que afecta a un sector de la sociedad, aquél que sufre porque está rodeado de personas que consideran que la homosexualidad es una enfermedad que tiene que ser curada.
 
But I'm a Cheerleader: Megan
But I’m a Cheerleader es una comedia sarcástica que se burla de los estereotipos de los estadounidense bromeado con esos mismos estereotipos y, por medio de ellos, de la sociedad occidental que trata de imitarlos; pero no es una burla gratuita. Puede ser que Jamie Babbit solo haya querido divertirse con la película e ironizar la situación que retrata, sin embargo, ella coloca el dedo en la llaga porque hoy, a finales de la segunda década del siglo veintiún, aún hay mucha gente que se comporta de esa manera extremista, aunque no tan ridícula como en la película – aunque poco les falta – y a la que no le importa el sufrimiento de los demás.
But I'm a Cheerleader: Megan y Graham
La historia.-

Megan es una joven estudiante de diecisiete años. Es porrista y muy popular en el colegio. Tiene amigos, un enamorado y está preparándose con el equipo de las porristas para viajar a otra ciudad para participar en una competición. Un día, al llegar a su casa, descubre que Jared, su enamorado, Kimberly, su mejor amiga, y sus padres están juntos en la sala esperándola. Y con ellos, está Mike, el representante del campamento ‘True Directions’ que usa una camiseta en la que está escrito “Ser heterosexual es estupendo”.
But I'm a Cheerleader: La madre de Megan, Jared y Mike
Con mucho dolor y sufrimiento, los padres de Megan le avisan que ella tendrá que pasar los dos próximos meses en el True Directions, pues están seguros que ella es lesbiana y, por tanto, tiene que curarse de su enfermedad. Ella necesita con urgencia una reorientación sexual. Megan se queda sorprendida, no solo con la noticia de que tiene que irse al campamento, sino de que le digan que ella es lesbiana. Ella no acepta lo que le dicen y trata de defenderse, pero sus padres y amigos utilizan cuatro argumentos incuestionables sobre el “desvío sexual” que ella tiene: primero, ella es vegetariana; segundo, en su habitación tiene un póster de Melissa Etheridge (una cantante muy famosa en los años noventa que declaró públicamente ser lesbiana); tercero, abraza mucho  a sus amigas; y, cuarto, no le gustan los besos de su enamorado.
 
But I'm a Cheerleader: Megan solo tiene pósteres de mujeres
Mike, que se declara con convicción como exgay, le dice a Melissa que él ya pasó por la misma situación que pasa ella, y está seguro de que en el True Directions tendrá la oportunidad de curarse gracias a un infalible programa de “cura” de cinco pasos, bajo la dirección de Mary Brown, la administradora del campamento.
But I'm a Cheerleader: Megan y Graham
Aunque Megan se niega a ir, no tiene otra opción y acaba yendo al campamento. Al llegar allá, ella se siente desubicada, pero acata con cierta docilidad las orientaciones de Mary Brown y supera, con relativa facilidad, el primer paso del tratamiento: reconocer que es lesbiana. Sin embargo, ella no está consciente de lo que es y se empeña en seguir las normas de la institución para poder volver lo más rápido posible a su casa.
But I'm a Cheerleader: Megan tiene asco de los besos de Jared
Megan se relaciona con bastante facilidad con las personas y luego hace amistad con Graham, una muchacha que sí sabe que es lesbiana y que solo está ahí porque sus padres la amenazan con desheredarla si no se vuelve heterosexual, pero que en ningún momento ha pensado en cuestionarse su homosexualidad. Conforme los días avanzan y los problemas en la institución surgen con los otros participantes, ya que Megan se esfuerza en cumplir todas las metas que le han establecida, ella se interesa más por Graham, hasta que finalmente descubre que sus padres tenían razón: ella es lesbiana, pero en lugar de asustarse y de querer “curarse”, empieza a asumir su homosexualidad con convicción, con orgullo, con deseo y con pasión.
 
But I'm a Cheerleder: Megan y Graham coqueteando
La exageración y el ‘True Directons’.-

Mientras Megan pasa por este proceso, la historia no se detiene mucho en pequeñas historias de los otros personajes que podrían haber sido más exploradas; no obstante, a pesar de esta limitación narrativa, esas historias secundarias ayudan a completar el escenario del True Directions: un campamento mixto, en el que los hombres tiene que vestir siempre de azul y las mujeres, de rosado. Además, ninguno de los integrantes quiere ser “curado” y aquellos que terminan sometiéndose a los “cinco pasos”, lo hacen por una cuestión de sobrevivencia, principalmente con sus familias. Todos son homosexuales y fingen que están curándose, porque lo único que desean es poder volver a sus casas. La única persona que no percibe ese ‘pequeño detalle’, es Mary Brown, la fundadora del True Directions.
But I'm a Cheerleader: El primer paso: Megan reconoce con espato que es homosexal
El problema es que a veces, principalmente los muchachos, no consiguen controlarse y los pescan en las poses más ridículas y estereotipadas que uno se puede imaginar, como es el caso de Dolph y Clayton que están besándose escondidos debajo de un escritorio.
But I'm a Cheerleader: Mary les enseña a los jóvenes cómo ser heterosexual
Puede ser que parte del público se incomode con el comportamiento estereotipado de los muchachos que hablan de manera afectada, se mueven exageradamente y cuando están practicando algún deporte, por ejemplo, chillan con una voz aguda y salen corriendo como si alguien los estuviera matando. Aunque ese es un retrato estereotipado y grotesco de los homosexuales, gracias a él la crítica a la “cura gay” funciona a la perfección en la película mostrando, con sarcasmo, lo absurdo y ridículo que representa esa idea, ya que Mary Brown y Mike, que los vigilan constantemente, parecen no percibir lo que sucede.
But I'm a Cheerleader: Mary y Mike muestran los cinco pasos del programa de reorientación sexual
Otro elemento que funciona de igual manera, son los cinco pasos grotescos del programa de Mary Brown, que es una ironía a esos “programas” mágicos que curan a mucha gente. Por ejemplo, los muchachos tienen que practicar deportes y realizar tareas físicas, pero siempre comportándose como “machos” y no como “mariquitas’. Las chicas, en cambio, deben realizar todas las tareas de la casa. La función de ellas es la ser amas de casa impecable. Solo esa información ya demuestra la crítica tenaz a ese comportamiento que cataloga a los hombres y a las mujeres en funciones predeterminadas en la sociedad. Es una crítica a la manera de cómo se establecen los roles del género en nuestra sociedad.
But I'm a Cheerleader: gestos exagerados y estereotipos
En el programa de Mary Brown también hay otro elemento muy ridículo: las chicas comparten una misma habitación, y caso tengan la ‘tentación pecaminosa’ de querer estar con una mujer, ellas tienen una especie de ‘vibrador luminoso’ con el cual pueden dejar de pensar en una mujer, pero en verdad lo que ellas hacen es masturbarse. Para Mary Brown no es problema, siempre y cuando estén pensando en un “hombre”. Eso no se menciona directamente en la película, pero queda sobreentendido.
But I'm a Cheerleader: Mary y su hijo Rock
Hay dos otros casos que ayudan a mostrar el fanatismo y la ceguera de los prejuicios. El primero es la presencia de Jan, una muchacha fuerte, deportista, que no representa al padrón femenino impuesto por los grupos dominantes de la moda. A ella la han enviado a la institución porque piensan que es ‘marimacho’, pero la verdad es que ella siempre ha sido heterosexual, razón por la cual, al no soportar más lo que sucede en el True Directions, se larga de ahí. La crítica negativa que le hacemos aquí a este personaje es que si el guion hubiera trabajado un poco más la historia de Jan, hubiera logrado un efecto mucho más eficaz para mostrar ese comportamiento enfermizo que significa los prejuicios sociales, y la comedia habría ganado un toque más profundo que la simple sátira.
 
But I'm a Cheerleader: las chicas aprenden a ser "mujeres"
El segundo caso es la celda ‘solitaria’ a la que son enviados aquellos participantes que tienen algún comportamiento que no sea heterosexual. Es como si ellos estuvieran en una prisión. Después de pasar varios días en la solitaria, ellos salen ‘convictos’ de que ya no son homosexuales, cuando en verdad lo único que están haciendo es fingir, una vez más, pues a nadie, en su sano juicio, le gusta que lo castiguen.
But I'm a Cheerleader: Graham y Megan
Los personajes.-

Aunque los personajes son superficiales, lo poco que sabemos de ellos es suficiente para reforzar el tono crítico de But I’m a Cheerleader, lo que se refuerza con el visual de la película: colores alegres y vibrantes tanto en el escenario como en el vestuario.
But I'm a Cheerleader:ores alegres y vivrantes. El dormitorio de las chicas
Megan tiene diecisiete años y representa todos los estereotipos ‘perfectos’ de las jóvenes estadounidenses retratadas en las comedias del cine de este país: es joven, bonita, rubia y porrista. Es popular, cristiana, buena amiga, saca excelentes notas y, como es lógico, su enamorado es deportista y perfecto. Pero ella es ingenua y, paradojalmente, fuerte y determinada. Cuando sus padres y sus amigos le acusan de ser lesbiana, ella se defiende diciendo “¡Pero yo soy porrista!”. Es como que, por el simple hecho de ser porrista, ya es heterosexual; es decir, nadie puede refutar su sexualidad.  Esta característica de Megan constituye en una sátira a las porristas retratadas en las películas que aparecen como el ideal de lo que deben ser las adolescentes estadounidenses: perfectas.
But I'm a Cheerleader: Megan
Megan nunca cuestionó su sexualidad y cree, en su ingenuidad, que todas sus amigas son como ellas. Cuando su enamorado la besa, ella hace muecas de asco y, para soportar los besos, piensa en sus compañeras porristas: las ve saltando y haciendo piruetas en el aire, lo que le permite ver las piernas y los shorts cortos que usan sus amigas. Ella se decepciona al descubrir que sus amigas no son como ella, y se esfuerza con honestidad en seguir los pasos del True Directions para aprender a ser heterosexual, hasta que finalmente se da cuenta de que es lesbiana y se siente bien con eso, a tal punto que es capaz de no tener miedo de las amenazas de sus padres conservadores y homofóbicos para estar con la mujer que ama.
But I'm a Cheerleader: A Rock le cuesta mantener las apariencias
Mary Brown, la fundadora del campamento, es homofóbica. Pero el verdadero problema de ella es que su hijo, Rock, es homosexual. Se percibe desde el primer momento que ella lucha para que su hijo se comporte como un “macho” y, todo lo que hace en el campamento no es más que una transferencia de las frustraciones que tiene con su hijo. Al mismo tiempo, él no  se esfuerza mucho para “corregirse”. Su ‘instinto’ siempre le traiciona y su madre tiene que llamarle la atención todo el tiempo para que se comporte como un “heterosexual”, pues siempre que puede está coqueteando con Mike, quien, a pesar de la imagen que vende de ser un ‘exgay’, continúa siendo tan homosexual como dice haber sido en el pasado; razón por la que tiene que vigilarse mucho para no delatar su verdadera personalidad.
But I'm a Cheerleader: las muchachas aprenden a ser mujeres
Escenas especiales.-

La primera escena que queremos destacar es cuando Megan y su enamorado se besan. Gracias a las muecas de asco que ella hace y a las imágenes de las otras porritas saltando, el espectador ya sabe, antes que la propia Megan, que ella es lesbiana. Esta escena es clave porque, queriendo o no, lo que se espera desde el principio es que ella asuma su sexualidad.

Otra escena importante es cuando Megan conoce a Larry Morga-Gordon y a su pareja Lloyd Morga-Gordon. Ellos se autodenominan “ex-exgay”, pues ambos ya pasaron por el True Directions y piensan que el programa de Mary es una aberración. Siempre que pueden, y a escondidas de Mary, ellos llevan a los jóvenes del campamento a un bar gay donde los muchachos pueden ser lo que ellos son: homosexuales. Además, cuando Mary expulsa a alguno de los muchachos, ellos lo reciben en la casa y lo ayudan hasta que puedan reintegrarse a la sociedad, que es lo que sucede con Megan. La secuencia en la que ellos aparecen, es importante no solo porque representan el lado opuesto de lo que significa el True Direction, sino porque cuando Megan sale con sus amigos, tiene la oportunidad de relacionarse mejor con Graham e iniciar su romance con ella.
But I'm a Cheerleader: Graham y Megan
La tercera escena que vale la pena mencionar es cuando Megan, con ayuda de Dolph, que está hospedado en la casa de Larry y Lloyd, decide no desistir de su Graham y hace todo lo que puede para re-seducirla primero, y recuperarla enseguida. Lo interesante es que “hace todo lo que puede” significa que utiliza sus encantos y habilidades como porrista. La escena es cómica, vergonzosa y muy significativa: ella al principio rechaza la idea de que es lesbiana porque es una porrista; al final, reconoce que es lesbiana y usas sus dones de porrista para contarle al mundo su amor por Graham.
But I'm a Cheerleader: Megan, lista para seducir a Graham
Para finalizar el comentario, hemos escogido una de las escenas más grotescas e irónicas de la película. Los muchachos que han sobrevivido a los cinco pasos de Mary, tienen que graduarse como heterosexuales, representando, frente a sus padres, el papel más importante que cada uno de ellos debe tener en la vida: la relación sexual entre hombres y mujeres. Cada uno de ellos debe asumir con seriedad la responsabilidad de ser heterosexual. Tienen que demostrar que están curados. Los muchachos deben comportarse como se espera que se comporte un hombre: machista, dominante, seguro de sí mismo; la mujer, pasiva, subordinada y sexy, disponible para el hombre. Esta escena es definitivamente una de las mejores porque es el momento en que la película llega a su clímax en la sátira a lo que representa, no solo lo ridículo de la “cura gay”, sino también el hecho de establecer padrones de comportamiento sociales que son reproducidos constantemente de las más diversas formas y de los cuales, mucha gente no consigue escapar. Los muchachos tienen que usar unas ropas especiales y entrenar cómo tener relaciones heterosexuales.
But I'm a Cheerleader: aprendiendo a tener relaciones heterosexuales
But I'm a Cheerleader: aprendiendo a ser hombres y mujeres


Leyendo algunas informaciones, de las escasas que hay en Internet sobre But I’m a Cheerleader, parece que la idea original de la directora Jamie Babbit era la de hacer una comedia sin muchas pretensiones, y eso se percibe por la superficialidad con la que se trabaja el tema y los personajes; no obstante, hay que reconocer que ella consiguió mucho más de lo que se propuso originalmente. Además, con el pasar de los años, como dijimos al principio, la película gana fuerza y actualidad. La única recomendación para el espectador que aún no la ha visto, es que perciba que estamos frente a un filme en el que los estereotipos son el mejor medio para cuestionar los estereotipos que nos venden todos los días en la sociedad y que la mayor parte de la gente los acepta sin pensar dos veces.
But I'm a Cheerleader: comportamientos estereotipados
Finalmente queremos hacer una crítica negativa a la traducción del título original al portugués. Hemos visto que en Brasil a la película se la conoce con el nombre de Nunca fui santa. Ya hemos visto en otras oportunidades las traducciones más ridículas y grotescas de títulos de películas, pero en este caso lo grotesco trasciende cualquier límite que hay en la traducción e interpretación de un título. No sabemos quién fue el responsable por esa traducción tan estúpida, irresponsable y sin sentido. Al colocar el título “Nunca fui santa”, destruyen por completo el sentido del filme. Si la protagonista, que se considera buena persona, buena estudiante, buena hija, buena cristiana, dice que ‘nunca fue santa’ está queriendo decir que fue “maldita, impía, condenada, profana, et.”, pues esos son algunos de los antónimos de “santa”. En otras palabras, es como decir que Megan no fue santa porque desde el principio era lesbiana. De esta manera, se desvirtúa totalmente la película y solo ayuda a crear más prejuicios e ideas ridículas. Es como si el “nunca fui santa” justificara “la cura gay”. Los responsables por traducir los títulos, además de tener sentido común, deberían conocer algo más de idiomas y entender la película que van a traducirla. Las distribuidoras no pueden darle esa tarea tan importante al primero que se ponga delante de ellos, por más títulos que tenga de traductor.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Está prohibida la reproducción total o parcial el texto sin la autorización escrita del autor.

28 de maio de 2017

Yes or No?



Yes or no? Comedia Romántica lésbica. 111minutos. 2010. Tailandia.

Con Sushar Manaying, Suppanad Jittaleela y Arisara Thongborisut.

Dirección de Saratsawadee Wongsompht.

Acabo de ver la película tailandesa Yes or No? y me ha gustado mucho. Es una historia sencilla, ingenua y previsible, pero encantadora. Sus personajes, que están bien caracterizados, que son coherentes a lo largo de la historia, nos cautivan con su inocencia y su pasión. Las actrices principales son reales al dar vida a sus personajes; además, la historia es tierna, graciosa y mantiene el equilibrio necesario para que la comedia no caiga en ninguno de los extremos: ni muy superficial ni muy profunda. El tono dramático necesario para el andar de la historia no llega a ser pesado y su desenlace tiene sus toques de originalidad.

Si se busca in Internet información sobre esta película, lo primero que vamos a ver es que todos comentan que es la primera película lésbica de Tailandia, y con eso ya quieren catalogarla como si fuera magnífica por ese hecho histórico. Sin embargo hay que resaltar que Yes or No? no es una película más con personajes lesbianas, sino que trata este tema, de su descubrimiento y de su aceptación, de una manera delicada, huyendo, relativamente, de algunos estereotipos.
Yes or No?
Yes or No? es una película juvenil, alegre, llena de vitalidad y sensible. Es una historia bonita, divertida, con un final feliz y una pequeña dosis de drama que vale la pena verla y entenderla. Pero antes de hacer un pequeño análisis sobre la historia, los personajes y el papel de la música en esta historia, debido a que estamos frente a una producción tailandesa, debemos primero mencionar algunas diferencias culturales porque sus personajes no se comportan de la manera cómo lo hacen los personajes similares en las películas del mundo occidental. Nosotros, que estamos acostumbrados al cine de occidente debemos tener una paciencia y una visión diferente para no correr el riesgo de enjuiciarla con nuestros prejuicios porque no la comprendemos. Esto no significa que sea mejor o peor, sino que nuestra postura como espectadores tiene que partir del entender lo que son las diferencias culturales.

Algunas diferencias culturales.-

Si estamos acostumbrados al cine occidental, de preferencia el estadounidense, las diferencias culturales entre Yes or No? y cualquier otra película romántica lésbica occidental son gigantescas. Lo primero que nos llama la atención como espectadores es el tono de voz de las protagonistas. Además de que sus voces son bastantes agudas, hablan generalmente en voz baja. Incluso cuando están enojadas y expresan su descontento, su rabia, el tono de voz no sube mucho. Esta manera de ser, al principio, nos dificulta al ver la película porque nosotros no estamos acostumbrados a ese tipo de reacción, ya que los personajes de las películas occidentales suelen ser “más expresivos”, desde nuestro punto de vista, y sus emociones son retratadas con lloros, gritos, escándalos, carcajadas. Por tanto cuando surgen los primeros conflictos en Yes or No?, el espectador puede demorarse a entender las verdaderas emociones de las protagonistas. Sin embargo, después de un tiempo, nos adaptamos a esa forma de ser y la película nos resulta más comprensible. Eso no significa que, en algunos momentos, sepamos de verdad lo que realmente sienten los personajes.
 
Yes or No: Kim e Pie
La manifestación de la sexualidad es otro punto que también hay que destacarlo. Las protagonistas de Yes or No? no expresan la sensualidad y la sexualidad de una manera tan explícita como acontece en el cine occidental. Tanto es así que en toda la historia solo hay tres escenas en la que las muchachas se besan en la boca y cada una de las escenas no dura más de un segundo. El contacto físico es limitado.
 
Yes or No?: una de las poquísimas escenas de contacto físico
Por último, las protagonistas están en la universidad y viven en la residencia estudiantil. Primero, ellas usan uniforme escolar. Segundo, tanto los corredores de la universidad como de la residencial siempre están limpios. No hay ningún tipo de desorden. No hay fiestas, no hay bebida alcohólica ni ningún tipo de escándalo. No hay grupos de alumnos en los corredores promoviendo la violencia gratuita contra los más débiles; no hay grupos de chicas en ropa interior provocándole al espectador. Al contrario, todo camino en un orden natural que por momentos nos olvidamos de que estamos con alumnos universitarios. Lo máximo que se ve, sin salir del control, es un grupo formado por unos amigos que están siempre a la espera de que pasen las chicas para lanzarles los peores piropos que se hayan escuchado.
 
Pie, Kim y sus amigas
Estos aspectos culturales que acabamos de mencionar hay que considerarlos en el momento en que vemos la película para entender que estamos frente a una cultura diferente en la que las emociones  se manifiestan de otra forma. Es la única forma para que el espectador occidental pueda entender la evolución de los sentimientos de los personajes y la dificultad que tienen en expresarlos, más aún porque se trata de descubrirse y aceptarse como lesbianas.

Los personajes.-

Pie es una muchacha bonita, elegante y femenina, en el concepto “tradicional” de la palabra. Por su manera de ser se deduce que ha tenido una educación familiar bastante rígida y que ha sido mimada. Ella cree que siempre está haciendo lo correcto y se comporta de esa manera. Es como que no le importara lo que piensan y sienten los demás.
Yes or No?: Kim y Pie
Pie acaba de ingresar a la universidad y le han asignado un cuarto en el que su compañera es lesbiana. Al descubrir este detalle, aunque no se declara abiertamente homofóbica, exige que le cambien de habitación pues dice que no soporta esos comportamientos “antinaturales”. Ella confiesa que le incomodan ese tipo de personas. Vale la pena destacar estas palabras: “ese tipo de personas”. Es decir, ella clasifica a las personas basada en la educación que ha recibido, como se descubrirá más adelante, por parte de su madre. Sin embargo ella tiene una amiga, Jane, que es lesbiana.

La nueva compañera de Pie es Kim, una muchacha dulce, tranquila, que viene del interior y que ha tenido una educación diferente a la de Pie. La principal característica de Kim es que parece que aún no ha explorado su sexualidad. A pesar de eso, ella es madura e infantil al mismo tiempo. Se comporta de una manera responsable y es divertida. Cuando ella llega a su habitación, Pie se escandaliza por la manera en que se viste su nueva compañera de cuarto, pues parece un muchacho, a tal punto que al principio no entiende que hace “él” en su habitación y le pide que se vaya. Sin embargo al descubrir que se trata de una mujer, inmediatamente la rechaza y pasa a atacarla diciéndole que ella es una “marimacho”, sin darse cuenta aún que Kim, es en verdad, una muchacha auténtica, segura de sí misma a la que no le importan las apariencias físicas.
 
Pie y Kim comparten la comida preparada por esta última
Pie intenta una vez más cambiarse de cuarto, pero no le permiten hacerlo; entonces ella decide dividir la habitación con una cinta adhesiva roja, estableciendo una frontera física y emocional entre ella y Kim. Establece una serie de reglas y prohibiciones; se comporta de manera grosera y hace hincapié en mostrar cómo no le gusta la presencia de Kim, quien, al contrario de lo que hace Pie, no se altera para nada con el comportamiento de su colega de habitación, e intenta llevar el problema con buen humor y delicadeza. Vale la pena resaltar que hasta ese momento ninguna de las dos sabe el nombre de la otra, principalmente porque Pie ha decidido cortar el “mal” por la raíz. No sabe quién es Kim y no le interesa saber. Lo único que le importa es sentirse segura en su propio espacio.
 
Yes or No?: Kim
Amistad, amor y prejuicios.-

A pesar de todos los esfuerzos que hace Pie por mantenerse distante de Kim, ella acaba seducida por la manera sencilla de su colega de cuarto. Es que Kim no se enoja con el comportamiento maleducado y disparatado de Pie, quien, poco a poco, a pesar de que no vence todos sus miedos y prejuicios, percibe que atrás de una fachada, de una mera apariencia, hay algo mucho más valioso. En este caso específica, un gran amiga.
Yes or No?: Jane y Kim
Algo que vale resaltar en esta parte de la película es cómo se trabaja el concepto del prejuicio con la apariencia de “marimacho”. Pie le dice a Kim que ella es una “marimacho”, pero Kim se sorprende al ser catalogada de esa manera, ya que ella no sabe el significado de esa expresión y si se viste como se viste, lo hace porque le agrada, porque se siente bien y no porque tenga un comportamiento sexual específico. Incluso Kim le dice que no ha tenido ninguna experiencia sexual y que no se ha enamorado ni de un hombre, y menos aún de una mujer. Una vez que ha descubierto el término “marimacho”, ella no se identifica con el concepto que tiene Pie de esta palabra. Esta revelación, además, tiene un efecto importante en Pie, que se da cuenta, por primera vez, de la dimensión de sus prejuicios. No es que los haya vencido o que quiera hacerlo, sino que empieza a verlos como algo negativo en su personalidad.
Yes or No?: Kim, Pie y Jane
Estos descubrimientos son hechos de una manera graciosa, con situaciones sencillas, cotidianas y divertidas. Los sentimientos de las dos muchachas van cambiando a lo largo de la película y la relación de ambas se transforma en una amistad profunda e íntima, en la que no hay malicia. Ellas empiezan a darse cuenta que tienen muchas cosas en común y que pueden complementarse. Les agrada pasar el tiempo juntas, tanto como con sus otras amigas en la universidad. Después de un problema con una gotera en la habitación que moja la cama de Pie y el sector del cuarto que ella había escogido para sí, juntan las camas, transformándolas en una cama única en la que empiezan a dormir juntas, como amigas.
 
Yes or No?: Pie y Kim
Pero esa amistad tiene un tercer elemento que sirve como el punto de partida para que ambas muchachas descubran y asuman su homosexualidad. Ese elemento es Jane, la amiga de Pie que desde el principio se sintió atraída por Kim y hace todo lo posible para seducirla. Al comienzo, esa insistencia no le incomoda a Pie, pero después ella empieza a tener celos de Jane, aunque no sabe cómo manifestarlos o, mejor dicho, no se da cuenta que tiene celos. Es que incluso el propio espectador se queda algo confuso con la amistad de Kim y Pie, pues la relación de ellas es tan intensa que pasan a vivir como si fueran pareja, pero no lo son aún: ella son amigas que no saben cómo expresar sus sentimientos y tienen dificultad en darse cuenta de que lo que las une, en verdad, es el amor que tiene una mujer por otra mujer: ambas son lesbianas y se aman como tales, pero aún “no se descubren”.
Yes or No?
Es en ese momento que surge el dilema: Kim lo descubre por primera vez y no sabe cómo llevarlo adelante a pesar de los sabios consejos de su tía; mientras tanto, Pie lucha contra ese amor, pues sabe que no va a tener el apoyo de su madre y no tiene la fuerza necesaria para enfrentársela. Pie ya no se comporta como al principio, cuando hacía hincapié en mostrar cómo le repugnaban las lesbianas: el problema que ahora vive es si cree o en el amor por y para Kim.

Padres previsibles.-

Insistimos mucho en decir que Yes or No?  es una película ligera que no se preocupa por enfatizar los problemas sobre la homosexualidad femenina y los prejuicios sociales. No hay un discurso de ninguna índole al respecto. La historia deja que sus personajes se vayan conociendo a sí mismas para que después puedan descubrir sus emociones, sus inseguridades, sus miedos y sus problemas.
Yes or No?
Kim conversa con su tía sobre lo que le sucede y no le escucha cuando ella le apoya y le aconseja que converse con Pie sobre el amor que tiene por ella. A pesar de que la tía, una persona muy cercana de su sobrina, le muestra la necesidad de aceptar lo que le sucede, Kim no tiene la fuerza necesaria para hacerlo.

A Pie le sucede algo similar, pero desde un punto de vista diferente. Ella tiene un amigo, Van, que la visita constantemente y con quien ella y sus otras amigas de la universidad pasean. Van quiere ser el novio de Pie, pero ella insiste en decirle que entre ambos solo hay amistad. Pero él se da cuenta de que “algo” sucede entre Pie y Kim. Percibe que entre las dos muchachas hay un vínculo más fuerte que el de la amistad y, movido por los celos, le deja bien claro a Kim que la madre de Pie nunca va a apoyar a su hija en una relación homosexual porque no le agradan las cosas “anormales”. Van hace hincapié en decir que la madre de Pie es homofóbica.
Yes or No?: Jane, Kim, Pie e Van
Los padres de las dos muchachas cumplen un papel pequeño en la película, pero trascendental al mismo tiempo en la personalidad de sus hijas y en las decisiones que tomarán. La madre de Pie no solo que se opone a su hija cuando se da cuenta que ella está enamorada de una mujer, sino que juega emocionalmente con ella para que esta dé un paso hacia atrás cuando Kim finalmente tiene coraje de decirle que la ama y que desea salir con ella.
 
Yes or No?
Mientras tanto el padre de Kim y toda su familia saben y entienden lo que le sucede a Kim, razón por la cual la apoyan en su sexualidad. No hay un discurso artificial sobre ese apoyo, sino que el guion, con pequeños diálogos graciosos, permite que ese diálogo fluya naturalmente, contrastando éste comportamiento con el de la madre de Pie. Para una, el comportamiento es “anormal”, para el otro, es “natural”, tanto es así que, en una de las escenas claves de la película, cuando Pie se encuentra con Kim frente al padre de ella, él le dice a su hija, con honestidad y felicidad: “aquí está tu esposa”.
 
Pie y Kim deben pasar por un proceso de madurez auténtica
Escenas claves.-

Yes or No? es una película entretenida y agradable de ver. Aunque pueda parecer que sus personajes son “estereotipados”, no lo son y la mejor manera de confirmarlo es resaltando algunas escenas importantes en la que los personajes se comportan de una forma que no lo esperaríamos que lo hicieran así, caso fueran estereotipos. Por ejemplo, la primera impresión que el espectador tiene de Kim es la misma que  tiene Pie de ella: parece un marimacho. Sin embargo, durante la primera parte de la película, cuando ambas están en el proceso de conocerse, Kim muestra que tiene miedo a la oscuridad y al ver una cucaracha en su habitación grita como loca y se sube a la cama. Es verdad que la reacción frente a la cucaracha es un estereotipo sin fundamentos de cómo una mujer reacciona frente a este insecto, pero al mismo tiempo es una primera manera para que Pie se dé cuenta que atás de una fachada, hay una personalidad, justo lo que ella descubrirá después: Kim es delicada, femenina y tierna.
 
Kim y Pie
Otra escena clave es cuando Kim destruye el recipiente en el que está la medusa que ella le regaló a Pie al saber que le gustaba tanto ese animal marino. Con la destrucción se rompe la simbología del regalo: la amistad entre ambas está confusa y deben pasar por un proceso de autoconocimiento y auto aceptación. Sin este proceso, ninguna de ellas podrá continuar realizada en su sexualidad. Ellas ya saben que son lesbianas y necesitan tener la fuerza necesaria para dar el siguiente paso con el cual puedan realzarse, pues hasta ese momento ambas han vivido como si fueran una pareja, sin tener sexo, creyendo que son simple y puramente “amigas”.
 
Yes or No?
Sin entrar en detalles para no perjudicar a aquellos que aún no han visto la película, el final de la misma es impredecible. El proceso de separación y madurez de Kim y Pie es creíble. No hay impulsos desenfrenados, típicamente explorados con exageración en las comedias románticas occidentales.

Las canciones.-

Yes or No? tiene una banda sonora original en la que las canciones cumplen un papel importante para profundizar las emociones por las que pasan Kim y Pie. En la película son “ellas” las que cantan, estableciendo de esta manera el diálogo que falta entre ambas en el desarrollo de la historia, pues como hemos dicho desde el principio, ellas tienen dificultad para expresarse con claridad, principalmente Kim, que lucha contra las palabras y los sentimientos. En este sentido, las canciones son fundamentales para el desarrollo de la historia.
Yes or No?
Una de las canciones sucede una noche en la que se va la luz. Las muchachas colocan muchas velas en la habitación y mientras están conversando, Kim le pregunta a Pie: ¿Qué es lo que te asusta? ¿Un marimacho? Pie le responde: Boba, no me asustan. Es solo que no me gusta. Enseguida empieza una canción en la que ambas expresan las emociones por las que están viviendo. Un trecho de esta canción dice:

            ¿Alguna vez has notado que hay alguien
            que te está mirando desde lejos a donde quieras que vayas?
            Porque eres quien se resiste cada día
            y así ha sido desde hace tiempo.

            Si es que tengo una posibilidad de estar a tu lado
            te diré lo que hay en mi corazón.
            Mírame a los ojos para que sepas
            lo que hay dentro y entenderás el significado.

            ¿Ves el reflejo de mis ojos?
            ¿Te ves a ti misma dentro de ellos?
            ¿Puedes entender lo que mi corazón está diciendo?...

La canción traduce lo que ellas aún no son capaces de decirse, principalmente porque ya han superado la primera etapa dominada por el miedo de Pie. Ahora están viviendo con la intensidad una amistad íntima, en un mundo que solo les pertenece a ellas, pero aún no consiguen abrirse consigo mismas para entender lo que en verdad les está pasando.
 
Yes or No?: un amor puro, tranquilo, que las hace vivir la vida con alegría

Resumiendo, Yes or No? es una película que trata del amor entre dos muchachas de una manera sencilla e inocente. El amor de ella no es complicado; es todo lo contrario, un amor puro, tranquilo, que las hace vivir la vida con una alegría que más parece un cuento. Lo único complicado es querer aceptarse.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

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