O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


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4 de janeiro de 2016

The East



The East. Thriller - Drama, 2013, 116 minutos, Inglaterra-USA.

Con Brit Marling, Alexander Skarsgard, Ellen Page.

Dirección de Zal Batmanglij.

The East es una película profunda que nos hace reflexionar, a partir de un tema políticamente apasionante y polémico, sobre las creencias del ser humano, la lucha por los mejores ideales y las decisiones – acertadas o no – que tomamos cada día, sea cual sea nuestra posición en la sociedad.

The East es un trhiller dramático con un guion dinámico y sorprendente que no le deja al espectador descansar hasta la última escena. Nada es previsible y, cuando creemos que ya sabemos por dónde va la historia, hay un giro de 45º que nos lleva por otros caminos; incluso, cuando pensamos que los personajes ya están definidos, estos nos vuelven a sorprender – como lo hacen todas las personas – con su propia evolución.

Y la responsable de esta excelente película del cine independiente es Brit Marling, una cineasta de un talento indiscutible y una de las mejores escritoras del cine independiente contemporáneo, que también se destaca como una buena actriz, como ya lo demostró en otras películas anteriores, como en la fantástica Another Earth. Marling de la a sus producciones un “sello” particular con el que cautiva al espectador gracias al desarrollo de la trama que parece simple – siendo compleja – y con un final ambiguo que le obliga al espectador a decidir el significado de las últimas actitudes de la protagonista, con lo que la historia se reinventa. Definitivamente a Brit Marling no le interesa darnos todo masticado, pero sí un buen cine.

La historia.-

The East es una película seria, compleja y profunda que habla del ecoterrorismo, del fanatismo, del odio, de valores sociales y morales, de grandes ideales, justamente en la actual sociedad en la que parece que los conceptos de “solidaridad” y la “lucha por el bien común” se han metamorfoseado en las “comunidades virtuales”.
Benji y segundo ataque
The East nos presenta a un grupo de jóvenes que deciden punir a grandes corporaciones por los crímenes ambientales que dichas instituciones han cometido, a pesar de lo cual han salido ilesas de las “acusaciones” y nadie se atreve a tocarlas; sin embargo, en esta historia hay varias contradicciones que se presentan en esta relación de lucha de intereses; por eso mismo, la película no defiende posturas radicales ni de unos ni de otros; ni siquiera las llega a cuestionar “directamente”. Deja que los personajes evolucionen a partir de sus acciones y principios y el espectador es el que tiene la palabra final, lo que le diferencia de otras producciones que tocan el mismo tema de manera extremamente emocional sea para el bien o para el mal.
Sarah se encuentra con el grupo The East
La película evita los estereotipos, no se deja llevar por la emotividad de los personajes y o de las situaciones; intenta ser imparcial y por eso nos presenta la visión radical de los tres antagonistas que se enfrentan: los poderosos que promueven el descontentamiento (las grandes corporacione)s; los que se manifiestan contra el descontentamiento (las instituciones que protegen a los poderosos, vistos como clientes y no como inocentes o culpables); y, finalmente, los que están descontentos (los ecoterroristas). Frente a ellos está el espectador que, si así lo quiere, podrá juzgar a cada uno de los radicales, pues la película, propiamente dicha, no lo hace, solo nos da un empujón para que lo hagamos si así lo deseamos.

Los conflictos.-

The East es un grupo de jóvenes “ecoterroristas” que han decidido hacer “justicia” con las propias manos y la película empieza mostrando un video producido por este grupo “ambientalista” que se ha propuesto punir a cuatro grandes corporaciones, a quienes acusan de terrorismo mundial por contaminar y destruir el medio ambiente.

El video, exhibido por internet, muestra una serie de animales cubiertos de petróleo en el litoral, mientras una voz en off acusa a la compañía petrolera, Lorex Oil, de ser la responsable por el derramamiento de 15 millones de barriles de petróleo en el Océano Atlántico. Inmediatamente, el video muestra a un grupo de jóvenes, encapuchados, que invaden la mansión de Barry Redond, uno de los jefes de la Lorex Oil y derraman petróleo en las diferentes habitaciones de la propiedad. Finalmente, el video termina advirtiendo que ese es solo el principio y que van a atacar a tres grandes corporaciones, acusadas también, de practicar terrorismo mundial: “Si envenenan nuestro hábitat, envenenaremos el de ustedes. Somos The East”.

Sarah Moss, cuyo nombre verdadero es Jane Owens, una ex-agente del FBI, trabaja en la agencia privada de inteligencia más grande del mundo, la Hiller Brood. A ella le dan la misión de localizar la ubicación del grupo The East y descubrir los planes que ellos tienen. Es un trabajo difícil y peligroso, principalmente porque ella no sabe a qué a quiénes se va a enfrentar y va a estar, literalmente, sola. El éxito de su misión solo depende de ella.
Sarah Moss

Sarah inicia entonces un viaje de aventuras y peligros. Empieza escondiendo la verdad de su enamorado, a quien no le puede decir lo que realmente va a hacer. Luego, se integra a un grupo de vagabundos y gracias a una serie de incidentes ella consigue conocer al famoso grupo The East. Conforme los días pasan, ella profundiza ese conocimiento y empieza a darse cuenta que está cuestionándose sobre lo que realmente el movimiento está haciendo y, principalmente sobre lo que ella tiene que hacer.

Sarah empieza a ver el otro lado de la historia, pero no deja de realizar su trabajo profesional. Percibe que atrás de las amenazas del grupo, hay una verdad que tiene que ser entendida; también se da cuenta que los medios que utiliza el grupo son cuestionables y que atrás de sus actos de “justicia” hay también una serie de actos de “venganza” personal.
Sarah e Izzy
Para integrarse al grupo, ella participa en una serie de ritos –no como si fueran rituales de iniciación o algo por el estilo- que muestran el estilo de vida de los integrantes. Y algo muy importante: nadie le obliga a participar. La elección de hacerlo o no es exclusivamente de ella.

Los personajes.-

Los personajes son realistas y evolucionan conforme la historia se desarrolla. Sus acciones son coherentes con el discurso que tienen y aunque no se conocen con detalles los hechos del pasado, se percibe que este influye de manera directa en sus actitudes. Podemos afirmar sin miedo de equivocarnos que ellos no son ni buenos ni malos. Simplemente ven las cosas desde un punto de vista diferente.

Empecemos por Sarah, que no es ni mejor ni peor que los integrantes del movimiento. Ella es una mujer profesional, competente, que se ve obligada a llevar casi una doble vida, pues no puede compartir con su pareja lo que le sucede. (Aunque esta relación de amor ocupa poco tiempo en la historia, es una parte importante porque le provoca una serie de conflictos que solo ella misma los puede solucionar).
Sarah conoce y se intrega al grupo The East
Sarah se involucra totalmente en su trabajo y cumple con su misión al pie de la letra. Sabe improvisar en el campo de acción, pero aún no tiene la madurez necesaria para que su trabajo sea perfecto, como su jefa le dirá en un par de ocasiones. Pero es justamente esa “inmadurez” la que le ayuda a cuestionarse y cuestionar lo que hace ella y lo que los otros hacen.

Podemos decir que Sarah representa el “estatus quo”. Ella es el “sistema” que está decidido a punir a los terroristas, no porque estos sean “malos” o porque esté equivocada la idea de “hacer justicia con las propias manos”, sino porque hay que proteger, en primer lugar, a los clientes que están “sufriendo” con los actos violentos de los “criminales”. No se trata de hacer justicia. No se trata de declarar si las grandes corporaciones son culpables o no de los “crímenes ambientales” de los que se les acusa. Solo se trata de “protegerlos”. Nada más. Pero Sarah no es fría ni insensible como lo es el “sistema” Ella no pierde su capacidad crítica y analítica. Percibe lo que está mal tanto de uno como de otro, por eso, ella se dará cuenta al final que puede luchar dentro de la legalidad y conseguir los nuevos objetivos que se ha propuesto.

Sarah, como personaje, es rico y el eje que mantiene la tensión permanente y necesaria en la película.
Sarah
Los integrantes del The East deben ser analizados como grupo y como individuos.

Como grupo, forman una pequeña comunidad “itinerante”. Aunque la película los retrata en un momento específico de su “historia”, sabemos que ellos no permanecen en un lugar fijo. Están en un sitio específico según las necesidades y cuando deben esconderse, cada uno toma su propio rumbo –desconocido para el espectador– y vuelven a juntarse cuando es necesario.

En el presente, es decir el momento que cuenta la película, están hospedados en una antigua propiedad de la familia de Benji, el líder del grupo. Un individuo extremista que tiene una historia interesante de pérdidas y traumas. A pesar de que, aparentemente, pues la película no entra en estos detalles, no tiene ningún problema económico, ha decidido vivir de una manera simple para intentar darle justicia al mundo o, por lo menos, lo que él piensa que es “justicia”.

Durante el tiempo que están juntos en la casa vieja de Benji, ellos elaboran los planes de acción contra las tres corporaciones restantes. A pesar de la apariencia abandonada que tienen, no usan drogas ni tienen una vida de libertinaje. Al contrario, intentan mantener entre ellos una serie de ritos de respeto, tanto por la naturaleza como por ellos mismos. Son una especie de jóvenes “freeganistas” (aunque no se utiliza esta expresión durante la película) con grandes ideales.
Izzy
Habíamos dicho que Sarah representa al “sistema” y su opuesto es Izzy (Ellen Page). Ella está contra el sistema y está dispuesta a destruirlo de cualquier forma. Mientras Sarah racionaliza sin perder la sensibilidad, Izzy se deja llevar por la pasión pura, hasta las últimas consecuencias.

La justicia.-

Un aspecto importante que hay que analizar en The East es el concepto de “justicia”. ¿Hasta qué punto, de verdad, los integrantes del movimiento quieren que se haga realmente justicia? ¿Hasta qué punto ellos consiguen superar sus traumas, odios y resentimientos personales del concepto “justicia”? Parece que hay una línea muy frágil que divide la historia personal con el idealismo del grupo.

La segunda corporación que es una empresa farmacéutica a la que le acusan –aparentemente con razón- de envenenar a las personas con un producto que están elaborando, pues la hermana de uno de los integrantes del grupo recibió esa medicina y prácticamente se quedó loca. Cuando el grupo decide darles a los dueños de la empresa su “propia medicina”, con las consecuencias fatales que esto representa, ¿están realmente haciendo justicia o es solamente un acto de venganza personal? Porque en un primer momento la empresa no sufre las consecuencias del ataque y sí la cúpula de la misma. ¿Será que eso va a cambiar los daños que la empresa ha provocado?
 
¿Culpable o víctima? Empresarios son envenenados
Cuando Izzy quiere obligar a que su propio padre, dueño de la tercera corporación que será punida, y la presidenta de esta se sumerjan en un río contaminado que ha provocado la enfermedad y muerte de inocentes en las ciudades cercanas, ¿ella realmente quiere hacer justicia o es el odio hacia su padre y los conflictos personales no solucionados el que le lleva a cometer ese acto?

En cualquiera de los dos casos, hay gente que está siendo punida, pero las corporaciones permanecen intactas. Entonces nos hacemos una pregunta: ¿cuál es el concepto de justicia para unos y otros?

Es aquí que la presencia de Sarah cumple un papel importante, porque ella va a estar justo encima de esa línea frágil que separa la venganza personal de la justicia social. Es el contrapeso: no puede luchar contra el sistema, al que ella misma representa, ni tampoco contra el fanatismo ciego y fundamentalista: ella debe encontrar la manera de transformar la justicia en un nuevo concepto: dar la oportunidad de que las personas cambien y, al hacerlo, cambiar la sociedad: algo que Benji no lo entiende.

Escenas interesantes.-

Entre las muchas escenas interesantes, una que vale la pena destacar es cuando Sarah se alimenta por primera vez con los integrantes del grupo. Todos están sentados alrededor de la mesa y usan una camisa de fuerza. Nadie puede usar las manos para comer y le piden a Sarah que empiece a hacerlo. Lo intenta de varias veces sin éxito. Cuando prácticamente ha desistido, los miembros de The East empiezan a comer, ayudándose mutuamente. La escena, aunque parezca algo moralista, tiene una lección importante tanto en Sarah como en el espectador. Ella, por un lado, reacciona con dureza porque cree que le están criticando por su comportamiento “egoísta”; como si ellos se creyeran mejores que otros y solo aumenta su deseo de realizar su trabajo profesionalmente; por otro lado, el espectador percibe que el grupo tiene un “ideal” en común que los mantiene unidos, por decisión propia, sin nadie que les esté obligando a hacer lo que se han propuesto. De todas formas, la escena es importante porque ayuda a entender el “espíritu” del grupo: no son solo jóvenes rebeldes que se han unido por un objetivo.
Izzy y su propia venganza
Otra escena que merece algunas palabras es cuando Sarah le defiende a uno de los vagabundos que acaba de ser golpeado por uno de los guardias que los encuentra viajando clandestinamente en un tren. Ella podría haber escapado como lo hicieron los otros, pero ella se quedó ahí. ¿Por qué lo hace? ¿Su instinto le dice que es la oportunidad que estaba esperando para poder contactar con algún integrante del grupo de ecoterroristas o lo hace porque realmente tiene la necesidad de salvar a ese joven? Esta pregunta el espectador podrá responderla al final de la película, cuando consiga entender realmente cuál es la personalidad compleja que representa Sarah.

Palabras finales.-

The East es una película que vale la pena verla varias veces. Despierta todo tipo de pasiones por el tema y la manera en cómo este es tratado; pero lo que no cabe ninguna duda, es la calidad cinematográfica, con una muy buena fotografía, con personajes realistas y complejos. Y lo más interesante es que no nos da respuestas: nos da la oportunidad de reflexionar y encontrar nuestra propia pregunta, nuestra propia respuesta, nuestro ideal y nuestra justicia.

Como información adicional, entre otras nominaciones, fue nominada como Best Thriller Film en el Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA (2014); fue nominada también en el Golden Trailer Awards 2014: Best Thriller; ganó como el mejor drama en el Traverse City Film Festival (2013).

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

4 de janeiro de 2012

Another Earth


Another Earth, 2011, Drama, Usa. 92 minutos.

Con: Brit Marling, William Mapother.

Dirección: Mike Cahill

Another Earth fue definitivamente una de las mejores películas del año 2011. Esta historia que ganó el Sundance 2011 (Alfred P. Sloan Prize; Special Jury Prize) nos lleva a una reflexión profunda sobre el ser humano y su destino; y lo hace de una forma simple y compleja, con un excelente trabajo fotográfico, con personajes complejos y enigmáticos, con una banda sonora original de alta calidad de Fallo on Your Sword y, principalmente, con una historia bien narrada.

Another Earth es una película independiente, bellísima, sensible e intimista.

Al principio, pensamos que se trata de una película de ciencia ficción, pues de la nada, aparece frente a la tierra un nuevo planeta al que se lo ve mucho más cerca que la luna y con un simple telescopio se pueden distinguir sus estructuras que son idénticas a las de tierra, incluso con sus ciudades. Es como si fuera un espejo de nostros.

Sin embargo, la historia toma otros rumbos y la aparición de la nueva tierra, a la que le llaman Tierra 2, no es más que un pretexto, como un disfraz, para entrar en lo más profundo del ser humano, en lo que cada uno hace de sí mismo; de esta forma, se nos presentan dos historias paralelas que sí llegan a encontrase en un lugar determinado.

La película tiene dos narradores. Por un lado, tenemos la visión de Rhoda que empieza contándonos cómo el cosmos le fascinaba y, más tarde, a lo largo de la historia, conocemos lo que sucede a través de lo que ella ve. Sus paseos cadenciados y silenciosos por las calles de la ciudad nos muestran lo que siente, lo que espera, lo que necesita; el otro narrador son los comentarios que hacen en la radio y en la televisión sobre el planeta misterioso.

Estos narradores se mezclan y se complementan.

Rhoda es una joven de veintiún años que acaba de salir de la cárcel. A los diecisiete, cuando era una joven que tenía mucho futuro en la astrofísica y que acaba de ser admitida en el MIT, tuvo un accidente de coche en el que murieron un niño de cinco años y su madre que estaba embarazada. El padre de esta familia se quedó en coma durante cuatro años.

Este accidente marca la vida de Rhoda para siempre. Ella salía de una fiesta y mientras dirigía su coche, escuchava en la radio el programa de Flava que anunciaba que los científicos “descubrieron otro planeta muy cerca de nosotros con condiciones en las que podría haber vida”. A este planeta se lo ve como un punto pequeño azul en el cielo y Rhoda, mientras maneja, intenta visualizarlo. Y al hacerlo, se choca contra el auto de la familia de John Burroughs.

La escena del accidente es impactante porque muestra que Rhoda, a pesar de que había bebido, se da cuenta de lo que hizo. La escena se divide en cinco partes que forman el preámbulo de lo que vendrá. Primera parte: Rhoda conduce su auto e intenta ver el planeta al mismo tiempo. La cámara se mueve bastante y la escena es obscura. (Esta característica del movimiento de la cámara –cámara en hombre- es constante en la película y aunque al principio puede incomodar, tiene sentido que el sea así porque es una forma de lenguaje, excelentemente bien utilizado en Another Earth) Segunda parte: en un semáforo en rojo, un auto está parado y la familia está jugando a rimar palabras. Se los ve alegres y la escena tiene un fondo amarillo. Tercera parte: la cámara se eleva y enfoca al auto desde muy alto; de repente, aparece a toda velocidad otro auto que lo choca con fuerza. Cuarta parte: Rhoda sale de su auto y se siente mal. Camina despacio y se aproxima al auto. Ve lo que ella ha provocado. Quinta parte: Rhoda se siente muy mal y camina hasta encontrar el cuerpo del niño que está muerto. Empieza a caminar lentamente mientras se oyen sirenas que se aproximan. Inmediatamente, a Rhoda la volvemos a ver en la celda número diez en la cárcel.

  
La escena de Rhoda en la cárcel es muy rápida y el espectador solo acompaña el momento en que ella va a salir de la prisión y mientras esto sucede, se escuchan los últimos informes sobre el planeta: “Según parece, el planeta es un reflejo del nuestro desde las estructuras continentales hasta los océanos. Incluso sus ciudades son las nuestras”. La fotografía de cuando Rhoda sale de la cárcel es hermosa. Hay una toma general de la prisión y luego se la ve a lo lejos. La imagen es azulada. Rhoda levanta la vida y ve el nuevo planeta y más allá, la luna.
Rhoda y su sentimiento de culpa
Rhoda va a vivir en la casa de sus padres y todo el tiempo permanece en silencio, pensativa. Su hermano le cuenta que una empresa, la United Space Ventures a organizado un concurso para escoger a las personas que harían el primer viaje civil a ese planeta. Para poder participar del viaje, hay que escribir quinientas palabras explicando el por qué el candidato piensa que debe ganar el viaje.

De esta forma, las dos historias paralelas se van mezclando. Rhoda no muestra ninguna alegría ni ninguna reacción frente a lo que sucede. Permanece triste, silenciosa y apenas responde a lo que le dicen sus padres. Inclusive no le hace caso a las provocaciones constantes de su hermano. Rhoda vive su propio mundo. Cuando su madre le lleva unas toallas a su habitación, la escena es muy bella. El perfil del rostro de la muchacha en un primer plano, a la izquierda, en silencio.

Las caminatas constantes de Rhoda
¿Qué le pasa a Rhoda? ¿Por qué ese silencio?

Cuando va a buscar trabajo descubrimos entonces lo que le sucede. Quieren ofrecerle un buen trabajo porque piensan que ella tiene una mente fantástica; sin embargo, ella quiere un trabajo que sea al aire libre, en el que tenga que usar las manos y, de preferencia, que no tenga que hablar mucho ni estar con mucha gente. Entonces le ofrecen un puesto de mantenimiento en el Bachilleraro West Haven, donde su labor diaria será lavar baños, limpiar paredes, pisos, paredes, etc.

Parece que Rhoda no quiere nada en la vida; no obstante, lo que a ella le sucede es que aún se siente culpable por el accidente y las consecuencias de éste. Rhoda aún no se ha perdonado y no sabe cómo hacerlo. Ella se aísla adrede, con el único objetivo de cargar su culpa sola. Es como que aún necesita tiempo y espacio para pensar en lo que ha hecho y en lo que podrá hacer y en lo que podría haber hecho. Parece que los cuatro años de prisión no fueron suficientes para pagar la culpa.

Mientras ella va al trabajo, escuchamos más informaciones sobre el nuevo planeta. Estas informaciones son como el eco de lo que le pasa a Rhoda. Y mientras oímos lo que dicen, Rhoda camina con las manos en los bolsillos, a paso lento y la imagen es bellísima. La cámara se distancia un poco y la vemos caminar, atrás de ella el mar, el cielo azul y blanco y al fondo, el nuevo planeta. El narrador nos dice, entre otras cosas: “Imagina que estás despierto y que luego despiertas. No sabes donde estás. No sabes si hay alguien más por ahí. ¿Qué sería lo primero que harías? Probablemente mirarías a tu alrededor y dirías: ¿Hola?. Quieres saber si estás solo. Aquí en la Tierra nos gustaría saberlo”.

Las reflexiones sobre el planeta nos llevan a pensar justamente en cómo nos sentimos y en cómo estamos en nuestro propio planeta. ¿Estamos solos? ¿Qué podemos hacer? ¿Vivimos nuestro propio mundo?

Esto es lo que le sucede a Rhoda. ¿Está sola o quiere estar sola? Si tuviera otra chance, ¿qué es lo que haría? Pero, ¿es que no tiene ya otra oportunidad?

Un día, al entrar a la sala de mantenimiento, escucha la radio que está encendida. Es el programa de Flava que recuerda que ese día es el aniversario del descubrimiento de la Tierra dos y les pregunta a los oyentes: “¿Recuerdan lo que hicieron esa noche...?”


Esta pregunta es clave para que Rhoda se encuentre con su pasado o, mejor dicho, para que intente perdonarse y seguir adelante.

Rhoda va esa noche al lugar del accidente. Como siempre, camina con las manos en los bolsillos, con lentitud y pensativa. Cuando un auto se acerca, ella se esconde y, más aún, cuando ve que un hombre se baja del vehículo y deja un robot de juguete al lado de un poste, en el lugar donde el hijo del músico falleció. Al ver la escena, Rhoda sufre y sin saber quién es el hombre, sabe el significado de lo que acaba de ver.

Cuando Rhoda descubre que John Burroughs había sobrevivido al accidente y que se acababa de despertar del coma, decide pedirle perdón por el accidente. Es justo lo que ella necesita para redimirse frente a ella misma; sin embargo, no es tan fácil como quisiera y, en un intento de auto punición, una noche camina por un lugar donde hay mucha nieve y se acuesta desnuda en el suelo. Es un intento desesperado por pagar su culpa. La escena es muy bella, toda en un ton azul oscuro. La música suave acompaña la escena mientras ella tiembla de frío y escuchamos su respiración sufrida. La cámara muestra su rostro agónico y enseguida la Tierra Dos.

Entonces, Rhoda decide participar en el concurso para ganar un pasaje que le lleve al nuevo planeta y el texto con el que trata de justificar el por qué ella piense que merece viajar, es un radiografía de lo que ella siente, de lo que ella cree de verdad que es. En el texto ella habla de los navegantes que viajaban cuando el hombre creía que la tierra era plana. Los primeros navegantes no eran los nobles sino los delincuentes. La tripulación de los aquellos navegantes era gente que “vivía al margen de la vida: locos, huérfanos, ex presidiarios, parias... Como yo. Como delincuente no soy candidata para casi nada. Pero quizás sí soy candidata para eso”.

Definitivamente, Rhoda está al margen de la sociedad. No porque ésta la haya excluido, si no porque ella misma lo está haciendo. No se quiere perdonarse o, simplemente, no sabe cómo hacerlo. El remordimiento y el dolor no la abandonan.

Vale la pena decir que este sentimiento de culpa ella lo manifiesta a través de sus trabajo, de la forma en que camina y mira al nuevo planeta. No comparte con nadie sus sentimientos. No se le oye un solo gemido, una sola queja. Nadie sabe lo que le sucede. ¿Qué es lo que ella busca, además del perdón? ¿El nuevo planeta es la posibilidad de rehacer su vida y de remediar los males que un día provocó?

Mientras ella escribe el texto del concurso, el espectador ve imágenes de lo que ella hace todos los días: trabajar siempre en silencio en la escuela, pensando, y sus paseos por la playa. Las imágenes son bellas.

Es importante también resaltar la presencia física de Rhoda. Durante toda la película, después que sale de la cárcel, ella está siempre con la misma ropa. No hay por parte de ella ningún deseo de presentarse de otra mejor. No obstante, esta forma de presentare físicamente es como un medio de caminar anónimamente, porque a pesar de su belleza física, no llama la atención de nadie. Tal vez es lo que quiere y lo que necesita. No busca la compasión de nadie y, por eso, es interesante cuando en una tienda se encuentra con un ex colega del bachillerato. Antes del encuentro, ella aparece escogiendo un producto alimenticio y se la ve por primera vez sonriendo. Cuando su ex compañero la reconoce y quiere saber a qué se dedica, ella lo dice sin pestañear, sin orgullo y sin pena que trabaja limpiando una escuela. Luego desiste de su compra y vuelve al sufrimiento de siempre.

Sin embargo, Rhoda encuentra un medio de salir adelante. Va a la casa del profesor para pedirle perdón, mas cono hacerlo, se presenta como la empleada de una empresa de limpieza que está haciendo una oferta de trabajar un día gratis. De esta forma, ella empieza a relacionarse con el músico, quien vive una gran decadencia. La casa de él está destruida, abandonada, sucia en su totalidad. John Burroughs ha salido del coma, pero no ha salido aún de la tristeza y depresión en la que vive al darse cuenta que perdió lo que le era más importante.

Rhoda vuelve a la casa del John varias veces y hace su trabajo en el mayor silencio. Este trabajo de limpieza no es solo como una forma de pedir perdón si no también como un medio de limpiarse por dentro; es además una forma de tratar de ayudar a quien ella le perjudicó, aunque esa no haya sido su intención.

La relación de Rhoda y John con el pasar de las semanas empieza a cambiar. Al principio es una mera relación friísima de trabajo; sin embargo, poco a poco ambos se van comunicando y estableciendo un lazo afectivo que podría ir más allá de la amistad; no obstante, debe llegar el momento en que Rhoda tendrá que decirle quién es ella. Y ese momento, la historia será otra.

Rhoda tendrá que decir quién es
En uno de los tantos paseos de Rhoda por las calles de la ciudad, hay una escena especial que tiene mucho significado para su destino y el de John. Mientras ella camina escuchamos los comentarios en off: “Sería muy difícil pensar ‘yo estoy Allá’. Y, ‘puedo ir a conocerme’ Y, ‘¿ese yo es mejor que este yo? ¿Puedo aprender del otro yo? ¿El otro yo ha cometido los mismos errores que yo? ¿O puedo sentarme a tener una conversación conmigo? ¿No sería algo interesante?’ La verdad es que hacemos esto todo el día, a diario. La gente no lo admite y no piensa mucho en ello, pero eso hace. A diario hablan en su mente. ¿Qué hace él? ¿Por qué hizo eso? ¿Qué pensó ella? ¿Dije lo correcto? En este caso, hay otro ‘tú’ por ahí”

Le escena del paseo en que se escucha este comentario es bellísima fotográficamente: Rhoda camina por las calles y la cámara la acompaña como siempre, pero la escena es en tonos azules claros y vemos los comportamientos diversos de la gente: unos caminan solos, preocupados; otros, miran hacia arriba y van con muchos víveres. La cámara se mueve y Rhoda camina despacio, cabizbaja.

No obstante, la riqueza no es solo fotográfica. Lo fundamental es justamente lo que dice la voz: ¿Puedo ir a conocerme?.. La verdad es que hacemos esto todo el día, a diario. Es como que ese planeta misterioso que ha aparecido de la nada es la oportunidad para que el ser humano se encuentre consigo mismo. Por eso, uno de los méritos de la película es que la historia está centrada en dos personajes que necesitan hallarse urgentemente con ellos mismos si quieren continuar viviendo. No hay en la película ninguna referencia a cuestiones religiosas, políticas o militares en relación a la aparición del planeta y sus posibles significados, lo que hace que Another Earth sea una película de búsqueda auténtica, libre de esos prejuicios.

Another Earth es, sin lugar a dudas, una película fantástica, sensible que vale la pena verla una y otra vez. Es una lección de vida, de esperanza. Su narración es dinámica y una muestra de lo que es cine de calidad.

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

Queda prohibida la reproducción total o parcial en cualquier medio sin la autorización escrita del autor.