O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


21 de outubro de 2017

High Art



Hihg Art. Drama. Lesbianismo. Romance. 1998. USA. 103 minutos.

Con Ally Sheedy y Radha Mitchell.

Dirección de Lisa Cholodenko.

            High Art, la primera película de Lisa Cholodenko, como nos insinúa su título, es una obra de arte, en la que el arte a través de la fotografía, como si fuera uno de los personajes principales, ocupa un lugar de destaque como un nexo para los personajes complejos que se involucran en esta historia en la que se los sigue solo un “instante” en la vida de ellos.

            Al mismo tiempo, la fotografía es un pretexto para contar una historia de arte y de amor lésbico, de encuentro y de abandono, de seducción y de decadencia. High Art, que entre otros muchos premios importantes ganó en el Festival de Sundance el Special Jury Prize, es una obra que, con su belleza y todo, le deja al espectador al final con la sensación de un sabor triste y amargo, en el que las palabras se nos escapan como una visión de la fugacidad de la vida.

La historia.-

            Syd (Radha Mitchell) trabaja en la revista de arte Frame y recientemente fue promovida a Editora Asistente; sin embargo continúa cumpliendo en su nuevo puesto algunas de las “exigencias” de Harry, un jefe inexpresivo que la trata como una simple subordinada y no con las consideraciones que, teóricamente, merece al ocupar el cargo que tiene en la revista.
High Art: Syd examina una serie de fotografías
            Syd vive con su enamorado James (Gabriel Mitchell), con quien tiene una serie de pequeños conflictos en la relación que, aparentemente, no perjudican la rutina diaria de la pareja, hasta que se presenta un problema doméstico: una gotera en el baño. Ella sube al piso de arriba para descubrir cuál es el problema en el baño. De esta manera, conoce a Lucy Berlinder (Ally Sheedy) y lo que le llama la atención en el departamento de ésta es la serie de fotografías que están dispersas en todas las paredes. Le parecen unas fotos magníficas y se sorprende al saber que la fotógrafa es Lucy.
High Art: Syd descubre la gotera en el baño
            A partir de ese momento, Syd empieza a frecuentar el departamento de Lucy y ambas se hacen amigas, principalmente porque a Syd se le ocurre que valdría la pena llevar esas fotos a su jefe para que la revista las publique, pues se da cuenta de la calidad y personalidad que tienen esas fotografías. De esta manera, ella descubre que Lucy es una fotógrafa famosa que abandonó la fotografía como medio de vida en pleno apogeo de su carrera, sin dar ninguna explicación a nadie.
High Art: Syd cnoce a Lucy
High Art: Syd admira las fotografías dispersas por todo el departamento de Lucy
            La revista se interesa por las fotografías de Lucy y deciden darle la portada de la próxima edición, razón por la que ella se compromete a entregar un material nuevo que hable mucho de su retorno a la fotografía. Pero la vida de Lucy está complicada porque, además de sentirse atraída por Syd, ella vive con Greta (Patricia Clarkson), su enamorada, una exactriz alemana que abandonó su país natal para estar al lado de ella. Greta vive inmersa en el mundo de la heroína y en las glorias de su vida pasada. Ambas no solo comparten el departamento, sino que con mucha frecuencia las visitan un grupo de amigos que están constantemente drogándose todos juntos, como si estuvieran en una fiesta permanente.
High Art: una de las fotografías de Lucy que Syd admira
            Greta se da cuenta que la relación de Lucy y Syd es algo más que profesional y la tensión entre ambas empieza a crecer; al mismo tiempo, James le abandona a Syd porque se da cuenta del interés amoroso que ella tiene por la fotógrafa. A pesar de la gran diferencia de edad que hay entre Lucy y Syd, ambas se involucran emocionalmente y, para tener un poco de paz e inspiración, viajan hacia el interior para hacer las fotografías que deben entregar a la revista.
High Art: Henry, el jefe de Syd
El conflicto de las relaciones.-

            Syd, Lucy y Greta forman un triángulo amoroso que va más allá de la idea común que se tiene sobre estos triángulos. Aunque se pueden determinar ciertos estereotipos en este triángulo, al mismo tiempo los personajes se distancian de ‘ese factor común’ y las relaciones entre ellos son más complejas de lo que parecen.
High Art: Greta y Lucy
            Empecemos con Syd y James. Ambos tienen una relación conflictiva basada, principalmente, en las actitudes de James con su enamorada. Él no tiene la sensibilidad para darse cuenta de cuán importante es el trabajo de Syd. No comprende por qué ella se dedica más horas de lo normal a su trabajo. Cree que sus jefes la explotan y que ella se los permite. No entiende que si ella llega tarde a la casa, es porque ella misma ha decidido quedarse en la oficina, cumpliendo sus funciones al máximo. Después de todo, es una joven ambiciosa que se dedica con pasión y con profesionalismo a su carrera. Esta característica de Syd está presente desde las primeras escenas de la película, cuando ella es la última en salir de las oficinas de la revista, después de haber estado examinando minuciosamente una serie de fotografías de la que ella es la responsable, hasta la manera insistente y coherente que tiene con Lucy para que publique sus fotografías.
High Art: Syd en su trabajo
High Art: James
            A Syd le encanta el mundo de la fotografía y, como ella mismo lo dice, su experiencia se ha limitado a los libros teóricos que estudió en la universidad, por ese motivo no pierde la oportunidad de crecer profesionalmente al conocer a Lucy. No obstante, James no tiene esa sensibilidad para captar la pasión del trabajo de su pareja, por lo que se comporta de forma indiferente a lo que Syd le cuenta cuando descubre las fotografías de Lucy. De ahí que la convivencia entre ambos no sea de la mejor, no porque solo haya discusiones, sino por la actitud pasiva que él tiene en general, lo que se refleja en la vida cotidiana apática de la pareja. La escena que retrata esta situación es la de la gotera. James no se inmuta cuando Syd le explica lo que sucede en el baño y  permanece sentado en su sillón mientras Syd, que estaba en la bañera, es la que toma la iniciativa para resolver el problema.
High Art: Lucy y Syd
            Lucy y Greta es una pareja que tiene una relación conturbada que no va hacia ningún lugar. Ambas están estancadas: Greta en las drogas y Lucy en Greta.
High Art: Greta, Lucy y uno de los amigos drogándose
            Por un lado, Greta es una actriz en decadencia, olvidada, y que está aferrada a las memorias de su pasado. Recuerda el éxito que tuvo en el cine alemán y espera resurgir algún día; no obstante, no hace nada para que eso suceda. Al contrario, siempre está drogada, deprimida y su vida es una constante amargura. A Greta se la ve todo el tiempo drogándose. Lleva una vida pasiva, pues ha perdido el rumbo de su vida. Se niega a reconocer que el mundo del cine nunca la recuperará como actriz. A ella se la ve arrastrándose, literalmente, por donde anda; incluso llega a quedarse dormida en los restaurantes y cuando tiene relaciones sexuales con Lucy. Las palabras le salen pesadas y no deja de echar la culpa a los demás. Sus ojos están casi siempre cerrados, literal y metafóricamente. No consigue ver el mundo que la rodea porque es una persona narcisista: cree que el mundo debe girar a su alrededor y que se ha sacrificado por Lucy al abandonar Alemania y haber perdido, por ende, su trabajo como actriz, ya que desde esa época no ha vuelto a participar en ninguna película. Ella no está consciente de que su tiempo ha pasado y de que el propio Fassbinder, el director con el que ella trabajó, ya está muerto. Esto último, Lucy tiene que recordarle algunas veces.
High Art: Greta se encuentra con una conocida en un restaurante. Está drogada.
High Art: Greta se arrastra en las memorias de su pasado
            Por otro lado, Lucy abandonó la fotografía profesionalmente porque el mundo del éxito y del arte en general, le sofocó. Mantiene su relación con Greta, a pesar del desastre que es la vida de ambas. Ella no tiene la fuerza necesaria para salir de esa relación viciosa que mantiene con su novia. La madre de Lucy, en los pocos momentos en que interviene, y que sirve como elemento para establecer las diferencias culturales y de espíritu que hay entre su hija y Greta, no entiende por qué ella insiste en vivir una vida que no la lleva a ningún lugar. Lo que pasa es que Lucy se comporta como si ella fuera responsable por lo que le sucede a Greta, a pesar de que no consigue hacer nada para que ella cambie.
High Art: Greta se queda dormida mientras tiene relaciones con Lucy
            Cuando Lucy conoce a Syd surge la oportunidad de romper ese círculo negativo al que ella está presa. A pesar de la gran diferencia de edad que hay entre ambas, Lucy se siente atraída por Syd, que se transforma no solo en su “modelo” de fotografía, sino en una aspiración para cambiar su estilo de vida.
High Art: Greta tiene celos de Syd
High Art: Lucy y Syd
            Syd y Lucy viven una relación rápida en el que la fotografía pasa a ser el eje de sus aspiraciones emocionales y profesionales. Es la oportunidad para dar un paso hacia adelante, pero Lucy, al final, no tiene la fuerza necesaria para darle un “basta” a Greta, lo que le acaba destruyendo. Al mismo tiempo, Syd y Lucy representan una dicotomía: Lucy es una mujer madura que está cansada de su vida, no espera nada del mundo de la fotografía y está hastiada de lo que sucede a su lado; Syd es una joven llena de vida y de proyectos. Cree en su trabajo y se esfuerza para conseguir sus objetivos. No duda en expresar las más diversas emociones frente a lo que significa Lucy en su vida, así como la belleza de la fotografía.
High Art: una historia de amor entre Syd y Lucy
High Art: Lucy y su madre
El tratamiento de los personajes, del lesbianismo y del mundo artístico.-

            High Art trata una serie de temas polémicos sin profundizarlos, sin analizar sus problemas, sus causas y sus consecuencias. Los temas fluyen con la misma velocidad e intensidad en la que viven los personajes su vida cotidiana; pero esto no significa que la película sea superficial. Lo que se puede entender es que no hay la pretensión de hacer un discurso, sea cual sea, sobre los diversos temas que salen a la luz durante la historia; al contrario, simplemente se los presenta porque ellos existen; de ahí que el espectador sea el responsable por entenderlos de una u otra forma. En otras palabras, la directora no nos lleva a ningún lado: se limita a retratar el drama de sus personajes: unos tienen lazos estrechos; otros, por acaso se han conocido.
High Art: Lucy está esperando a Greta que está en el baño drogándose
            Empecemos con los personajes ‘presentes’. Ellos son reales, creíbles. Están bien construidos y son coherentes con su manera de ser y actuar. Sin embargo hay que resaltar que los personajes viven el presente. Con esto queremos decir que no se sabe nada del “pasado” de ninguno de ellos. Las únicas excepciones son Greta y Lucy. Como ya habías dicho, de la primera sabemos que trabajó con el cineasta alemán Fassbinder, y de la segunda se sabe que fue una fotógrafa de éxito y que por motivos personales abandonó su carrera, sin dar ningún tipo de explicación a nadie. Del resto de los personajes, no se sabe nada. No hay ningún indicio de cómo ha sido su vida y de por qué llegan al presente en la realidad en la que se encuentran. Ni siquiera sabemos cuál es el trabajo de James y lo que hacen los amigos de Lucy y Greta que van a drogarse en el departamento de ellas. Por tanto, el espectador solo ve el tiempo presente de la vida de cada uno de los personajes, lo que ayuda a evitar que se formulen juicios y prejuicios sobre cada uno de ellos, lo que se imposibilita que se hagan análisis tendenciosos sobre sus comportamientos. Esta es una característica positiva de la película.
High Art: la madre de Lucy
            El lesbianismo  aparece en High Art de una manera directa y natural. No hay ningún tipo de cuestionamiento sobre la sexualidad de los personajes. Ellos son los que son y punto final. No hay teorías ni confabulaciones a favor o en contra del lesbianismo. Los personajes son lo que son. Esta manera de colocar el lesbianismo es algo positivo porque se evita, una vez más, crear una polémica innecesaria a algo que se lo presenta como es: natural y real. La relación de Lucy y Greta, por más conturbada que sea, transcurre como algo normal. Syd no se “asusta” al saber que Lucy es lesbiana. De la misma manera, cuando ella empieza a mostrar interés por Lucy, James, su enamorado, no cuestiona en ningún momento la sexualidad de ella ni la de él. El interés de Syd por Lucy transcurre de manera espontánea.
High Art
High Art
            Al principio puede haber la impresión de que ella se interesa por la fotógrafa debido a su ambición personal para ascender en la revista en la que trabaja, pero en un análisis más profundo descubrimos que ambas tienen una verdadera “conexión”, mucho más honda que la de Lucy con Greta. Esa conexión está latente en las miradas de Syd y Lucy. Lo que ellas no lo dicen con palabras, lo dicen con los ojos, con las sonrisas. La seducción mutua transcurre desde el primer momento en que se conocen hasta cuando deciden dejar caer sus armaduras de defensa. Para la posible pregunta: “¿Syd está saliendo del armario?”, hay una respuesta: “No hay respuesta para eso”. Solo es posible plantear hipótesis de por qué Syd se siente atraída por Lucy, sin embargo los argumentos no tendrían una fuerza contundente para demostrar tales hipótesis. Syd y Luce llegan a amarse y, cuando Syd le pierde a Lucy, tiene un dolor profundo que ni siquiera llegó a insinuarse cuando James la abandonó.
 
High Art: los amigos de Greta y Lucy
            High Art  muestra cuán cruel y frío puede ser el mundo artístico, la facilidad con la que unos triunfan y fracasan al mismo tiempo, en medio de la indiferencia de las personas que están dirigiendo “ese mundo”  porque solo les importa el “negocio”. Esta frialdad la vemos durante el proceso que se crea para el retorno de Lucy al mundo de la fotografía. Harry, el jefe de Syd, es frío en su relación con los demás; transforma las mentiras en verdades; Dominique, la coeditora no se inmuta frente a la tragedia y lo único que le interesa es tener el material listo para la impresión de la fotografía. En este sentido, vemos una paradoja en ese mundo artístico, ya que, en teoría, los “artistas” tienen una sensibilidad especial que les hace ver el mundo con otros ojos, fuera de lo “común”, no obstante, los responsables por Frame se comportan de otra manera.
 
High Art
High Art: Syd ve las fotos que Lucy le sacó

          Es necesario comentar cómo esta frialdad en el mundo artístico se contrarresta al comprarlo con la sensibilidad expresada a través de la fotografía. Es justo esta sensibilidad que Syd ve en las fotos de Lucy cuando entra en su departamento por primera vez. Por lo tanto, sería de esperar que las personas que están involucradas en ese medio artístico no fueran solo “empresarios” fríos y calculistas. Sería de esperar que fueran capaces de vivir lo que dicen que sienten y que venden.

El mundo del arte.-

            High Art presenta tres temas relacionados al mundo del arte.
High Art: una película sobre la fotografía
            El primero, con una belleza sorprendente: la fotografía. En la película abundan los primeros planos que ayudan a crear un ambiente más intimista y psicológico en relación con sus personajes. La cámara no solo capta los pequeños detalles, sino que en determinadas situaciones, se mueve de manera lenta, como si estuviera buscando el mejor ángulo, la mejor posición para fotografiar. Son pocos las escenas en las que la cámara permanece parada. A esto hay que añadir las luces que ayudan a crear una estética sensual y cruda al mismo tiempo.
High Art: una película de encuentros
High Art: una película de arte
High Art: una película de amor
High Art
High Art
High Art
             El segundo aspecto se relaciona con el consumo de las drogas. Son escenas que chocan por su crudeza. Greta y sus amigos usan y abusan de la droga. Aunque estos personajes que están alrededor de Lucy representan “la decadencia” a la que puede llegar un individuo que ha perdido su rumbo, la película trabaja con el estereotipo de que los artistas viven rodeados de drogas, en un abandono total, en la que ellos no consiguen vivir de otra manera. Este estereotipo nos parece exagerado, aunque es una constante en muchas otras películas. Al mismo tiempo la película parece reafirmar que los “genios” (si queremos llamarle a Lucy y a Greta de ‘genios’) viven atormentados y usan la droga como una forma de escapar de sus problemas, pero al mismo tiempo viven condenados a la autodestrucción. Puede que sea verdad o que no pase de un cliché no superado, sin embargo hay que resaltar que la película retrata ese ambiente de manera fuerte e intensa.
High Art: una película sobre la decadencia
            El tercer aspecto es Fassbinder, el gran cineasta alemán de los años setenta y principios de los ochenta. Nos parece interesante, y no creemos que sea mera coincidencia, que el personaje Greta haya trabajado con él. Greta es una mujer en total decadencia. Ha perdido el rumbo de la vida y no sabe hacia dónde ir. Vive aferrada al pasado, sin la posibilidad de ir hacia adelante. Parece un retrato parcial de uno de los grandes personajes de Fassbinder: Veronika Voss, personaje que da título a uno de los dramas más impactantes de este cineasta alemán sobre la decadencia de la dignidad humana.

Escenas especiales.-

            A pesar de que la película tiene muchas escenas que impresionan por el uso de la fotografía o la crudeza con la que se presentan determinados aspectos de la historia, la secuencia más importante y más bella es cuando Lucy y Syd viajan un fin de semana en el que Lucy sacará las fotos para la revista y en la que la propia Syd se transforma en el motivo del ensayo fotográfico. Esta secuencia es rica no solo por la serie de fotografías, sino porque ambas mujeres tienen, por primera vez, la oportunidad de estar solas y juntas, de enfrentarse con lo que les atormenta y de tomar las decisiones que les van a guiar a partir de ese momento. Es una secuencia de imágenes en las que se mezcla la belleza de la fotografía, de la seducción, del amor, del erotismo. Hay ternura y dureza al mismo tiempo. ¡Es el punto máximo al que llega la película antes del desenlace fatal!
High Art: Lucy le toma las fotos a Syd
High Art: Syd
High Art: Lucy y Syd
            Sin embargo hay una escena que no queremos dejarla de lado porque retrata la frialdad el mundo artístico y los estereotipos que se crean a su alrededor. Al inicio de la película, Syd llega a la revista y, al pasar por la recepción recogiendo su correspondencia, la recepcionista le pregunta qué hizo ella para haber conseguido ser Editora Asistente. La pregunta deja la insinuación de que Syd obtuvo el puesto no por méritos profesionales. Syd, sin inmutarse, le cuenta a la recepcionista lo que ha estudiado y lo que ha leído para llegar a ese puesto. La muchacha se admira y cree que los libros que Syd ha leído son difíciles. Pero con ironía, Syd le dice que el libro que la muchacha está leyendo (una novela de Dostoievski) es realmente difícil.
 
High Art: Syd y la recepcionista
            Muchas críticas se hicieron después del lanzamiento de High Art, principalmente por el enorme éxito que tuvo. Después de casi veinte años, esta obra prima de Cholodenko continúa siendo muestra de un excelente trabajo que vale la pena ver, de una época en la que las películas de temática lésbica no eran una moda y en la que la fotografía no estaba plagada por lo digital.
High Art: Syd
High Art: la fugacidad de la vida
Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

8 de outubro de 2017

Amerikanshaya doch (La hija americana)



Amerikanshaya doch. La hija americana. Drama. 1995. Rusia. 93 minutos.

Con Allison Whitbeck, Vladimir Mashkov, Mariya Shukshina.

Dirección de Karen Shakhnazarov.

La hija americana es una película rusa que, después de los veinte primeros minutos, uno la ve con una sonrisa en el rostro y una emoción sin par hasta el final. Es imposible permanecer insensible frente a esta ‘fábula’ contemporánea sobre el amor inquebrantable de una niña de siete años por su padre. Para comprenderla plenamente hay que dejar de lado la “objetividad” del adulto y entrar en lo más profundo de las emociones de una niña, y más aún de una niña de hace más de veinte años: una generación muy diferente de la que tenemos hoy, principalmente en lo que se refiere a la influencia de la tecnología.

Por otro lado, hay que entender que el cine ruso juega con nuestras emociones de una manera particular, pues estamos hablando de otra cultura, por tanto, de otra idiosincrasia, otra manera de pensar. Inclusive, otra manera de hacer cine.

De todas formas, La hija americana es una bellísima película del cine ruso post-soviético que hay que verla y reverla. Se trata de una película que hay que rescatarla y no dejarla solo para las “muestras culturales”, que tienen un público limitado. Es una obra que encanta y deja una lección de vida.

La historia de ‘La hija americana’.-

La hija americana sucede en los años noventa, después que la Unión Soviética colapsó, dando lugar a una serie de eventos que transformó por completo el estilo de vida al que estuvieron acostumbrados los rusos por más de setenta años.
Helen vive su "sueño americano"
Helen es una joven rusa que abandonó a su marido y se llevó a la hija de ambos, que en aquella época tenía tres años de edad. Se fue a vivir a los Estados Unidos, donde ahora está casada con un empresario millonario. Ella siempre le ha dicho a su hija, Anya, que su padre estaba muerto; además, le ha educado en el estilo de vida estadounidense, a tal punto que la niña solo habla inglés, no sabe nada de su pasado en Rusia y, con su madre, vive el famoso “sueño americano”, rodeada de lujo.

Varakin, el padre de Anya, llega a San Francisco cuatro años después con el objetivo de rever a su hija y de tratar de crear lazos afectivos con la niña de siete años de edad. Él está profundamente disgustado con su exesposa, a quien acusa de haberle robado a su hija; más aún si se considera que la ley rusa, como se informa en la película, le daba a él la custodia de la niña. Él no sabe inglés, pero con la ayuda de un amigo ruso que está radicado en los Estados Unidos desde hace algún tiempo y que trabaja como taxista, descubre dónde vive su hija y en qué escuela estudia.
La hija americana: Varakin en el taxi de su amigo en San Francisco
La película empieza con Anya, una niña tímida y aparentemente feliz, que no consigue dormir por la noche. Sale en silencio de su casa, en medio de la noche y entra a un helicóptero que está estacionado en los terrenos de la mansión. Entonces, ella se imagina que está volando en la nave. Helen aparece y la lleva de vuelta a la cama. Se da cuenta que hija continúa pensando en su padre, mas en lugar de consolarla, insiste en afirmar que su padre ha muerto y que ahora tiene un nuevo padre que le da todo lo que necesita.
La hija americana: Anya sale de la casa de noche para ir a jugar en el helicóptero
Un par de días después, Varakin llega a la escuela donde estudia Anya. Con timidez, se aproxima a la niña, pero mantiene una gran distancia física. Anya, al verlo, corre hacia su padre, lo abraza y le dice en inglés: “yo sabía que no estabas muerto”. Varakin se emociona al descubrir que su hija no lo ha olvidado, y aunque tienen la dificultad lingüística para comunicarse, padre e hija viven ese reencuentro a lo máximo. No hay palabras para describir las emociones de ambos.
La hija americana: el reencuentro. Anya ve a su padre y lo reconoce
La hija americana: el reencuentro. Varakin espera la reacción de anya
La hija americana: Anya y Varakin
Cuando Helen se entera que Varakin ha llegado, quiere saber qué es lo que él está haciendo en los Estados Unidos. No está satisfecha con la presencia de su exmarido y le propone un trato: podrá ver a Anya una vez por año, su marido actual le dará a él tres mil dólares y le pagará el pasaje de avión. Ella no quiere que él tenga más contacto con su hija. Pero Varakin no acepta la propuesta de Helen y cuando quiere conversar con su hija, no puede hacerlo porque su exesposa ya lo ha denunciado a la policía, en nombre de su hija, le prohíben que se acerque a la niña, así como a la casa en la que ella vive.
La hija americana: el amigo de Varakin le recomiendo prudencia al padre de Anya
El amigo de Varakin lo convence de que no haga ningún disparate, pues le dice que en los Estados Unidos ‘las cosas’ no funcionan de la misma manera que en Rusia. (Este es un leimotiv a lo largo de la película, ricamente utilizado para trazar las diferencias culturales con las que tiene que enfrentarse Varakin).
La hija americana: Anya toma la iniciativa de huir con su padre
Anya, sin embargo, que ya se había dado cuenta que su padre estaba siempre en un mismo taxi, consigue descubrir por teléfono la ubicación del vehículo y va al encuentro de su padre, para proponerle que la lleve con él a Rusia, para conocer a la abuela.

Varakin se queda feliz con la idea y él y la pequeña Anya empiezan un viaje por las carreteras del país con el objetivo de llegar a México, para desde ahí intentar ir a Rusia, pues saben que sería imposible salir de los Estados Unidos por cualquier aeropuerto. Mientras ambos viajan en un bus, ven las noticias en la televisión y se enteran que la policía los busca y que él es acusado de haber raptado a su hija.
La hija americana: padre e hija se tapan el rostro en el bus para que nadie los reconozca
A partir de ese momento, padre e hija inician un viaje de aventuras por las carreteras y el interior de los Estados Unidos, en los que aprovechan para conocerse, intentando vencer los dos obstáculos que tienen  por delante: el idioma y la policía, pero sobre todo, disfrutando de cada oportunidad que se les presenta para llenar ese vacío que quedó en ambos por causa de la separación, principalmente el de Anya.
 
La hija americana: una película road movie
Una película sensible y profunda sobre el amor de un padre y una hija.-

La hija americana es una película profunda y sensible sobre el amor de una niña por su padre, a quien no ha conseguido olvidarlo a pesar de que su madre ha insistido, durante los últimos cuatro años, en decirle que estaba muerto.
La hija americana: Anya no es realmente una niña feliz
Anya no consigue vivir el “sueño americano” del lujo y la opulencia de su madre, pues para ella ese mundo no le satisface nada debido a que tiene un gran vacío por dentro. Tanto es así que en las escenas en las que se le ve jugando en la escuela con otras compañeras, su fisonomía se altera constantemente: después de un momento de alegría, sus ojos expresan una profunda tristeza. Esa tristeza que su madre no consigue verla porque no desea. Tal vez para no tener que responder un posible cuestionamiento sobre el hecho de haber separado a su hija de su padre.
 
La hija americana: Anya toma la iniciativa de huir con su padre. Ella y su padre en el bus
Anya toma la iniciativa de huir con su padre y durante toda la película ella hará todo lo posible para que ambos puedan estar juntos, para que nadie los vuelva a separar bajo ninguna circunstancia. Una de las escenas más importantes y hermosas que retratan estos sentimientos es cuando ambos son atrapados por la policía, en el interior del país, y el comisario le pide a Anya que le explique a su padre lo que debe hacer: quitarse el cinturón y los cordones de los zapatos porque lo van a llevar a una celda, mientras esperan el trasladarlo definitivo (volver a San Francisco). Anya, después de explicarle a su padre con gestos lo que hay que hacer, se quitá su propio cinturón y lo coloca en la mesa del comisario y le dice que ella también debe ser encerrarla al lado de su padre. El comisario ordena que coloquen una silla al lado de la celda donde Anya permanecerá sentado todo el tiempo, compartiendo al máximo todo lo que puede con su padre: las alegrías y las tristezas.
La hija americana: Varakin y Ana en la playa
La película muestra con bastante humor, y de una manera sincera y sin artificios, el esfuerzo que hacen Anya y Varakin para comunicarse y, principalmente, para entenderse. Varakin hace todo lo posible para recordarle algunos detalles de cuando ella era niña y vivía en Rusia. Le enseña palabras cotidianas de su lengua y ambos establecen una complicidad para salir adelante a pesar de las dificultades que se les presenta en medio del camino. Anya sabe que su padre está vulnerable porque al estar en un país que no es el suyo, él no comprende nada de lo que sucede a su alrededor, por lo que ella prácticamente lo “cuida”. Ella está atenta a cada detalle y lo soluciona con una practicidad impresionante, pero sin perder su propia inocencia de niña. Son realmente emocionantes las diversas aventuras que viven Anya y Varakin en esta película road movie.

La pareja: Helen y Varakin.-

Lo primero que hay que mencionar es que La hija americana habla solo sobre el presente. No se sabe nada de cómo fue la vida de la pareja (Varakin y Helen) en la antigua Unión Soviética. Incluso, cuando en una escena Anya le pregunta a su madre si Varakin la pegaba, ella le dice que nunca la maltrató. Es la única referencia al pasado de ambos.
 
La hija americana: Helen
Por el comportamiento de Helen, podemos suponer que ella abandonó a su esposo porque es una joven ambiciosa que aprovechó la primera oportunidad que se le presentó para irse de la nueva Rusia, que estaba en caos, en búsqueda de su “sueño”. Tampoco se sabe cómo lo consiguió. No hay ningún indicio de lo que ello hizo durante los últimos cuatro años. Pero sí hay detalles de su comportamiento que muestran que es una mujer fría y calculista. No es una madre muy cariñosa. Se preocupa más por las cuestiones materiales. No duda en hacerle propuestas económicas a Varakin para que se olvide de su hija. Ella no consigue formular ningún tipo de argumento para que Anya no pueda estar con su padre. Incluso muestra una crueldad, ejemplificada varias veces a través de su rostro inexpresivo, cuando le ofrece a Varakin un ultimátum: él ya está en la cárcel y tendrá que cumplir una pena de cuatro años por el “secuestro” de su hija. Ella le da la oportunidad de salir de la prisión con la condición de que renuncia a su hija para siempre.
 
La hija americana: Helen y su esposo le ofrecen a Varakin dinero para que se olvide de Anya
Del pasado de Varakin tampoco se sabe nada, a no ser que es músico, toca muchos instrumentos y tiene un grupo. Él no perdona a Helen por haberle robado a su hija y está dispuesto a hacer todo y a soportar todos los sufrimientos para recuperar ese tiempo perdido con Anya, para establecer con ella una relación auténtica de amor paternal. Está dispuesto a quedarse en la cárcel cuatro años, pero no a perder a su hija. Varakin no entiende el modo de ser de los estadounidenses, y eso solo parece complicarle las cosas, pero está listo a sacrificar todo de su vida con tal de tener ese amor con su hija: simplemente un amor puro de padre e hija.

Anya.-

Anya, interpretada por Allison Whitbeck, que según el IMDb solo hizo dos películas, carga sobre sus espaldas la película. Es ella quien le da vida a la historia con cada una de las decisiones que toma. Son muchas y solo como ejemplos podemos citar algunas: la decisión de huir con su padre; el cambiarse de ropa, de cortarse el pelo y de conseguir nuevas ropas para su padre para que nos los reconozcan; el improvisar al decir que su padre es “mudo”, cuando otros adultos esperan algún tipo de reacción de Varakin, aunque a veces ella tenga que contar historias absurdas que justifiquen su argumento. Y como es lógico, el escape final solo podría ser hecho por ella.
 
La hija americana: Anya: el amor puro hacia su padre
Anya es una niña inteligente, lista y precoz. Pero para entenderla como personaje, hay que considerar, principalmente, que La hija americana no es una película realista. Con esto queremos decir que estamos frente a una especie de fábula sobre el amor puro e incondicional de una niña hacia su padre. ¿Cómo se podría explicar el hecho de que Anya, de siete años de edad, aterrizara sola con un helicóptero en medio de la cárcel?
La hija americana: Anya, una niña inteligente, lista y precoz
Anya existe como personaje, pero no como ser real, pero representa esa ansia de amor puro y desinteresado que tiene un niño hacia sus padres, y está muy bien representado con la manera singular con la que ella se comporta en las más diversas situaciones que suceden a lo largo de la película.

Además, cabe hacerse una pregunta adicional: ¿por qué Anya decidió irse simplemente con su padre?

No hay una respuesta directa en la película, sino solo una interpretación de las palabras de la niña, cuando le dice a su padre que la lleve a Rusia para conocer a la abuela. Esta abuela, de quien no tenemos ninguna información adicional, representa, probablemente, esa infancia truncada que ella tuvo para su madre pudiera cumplir sus sueños ambiciosos. Anya fue arrancada de su hogar sin ninguna explicación. No se le permitió vivir con su familia. Aquí surge, entonces, una probable moraleja, si es que nos atrevemos a decir que la película tiene una: el dinero no sustituye el amor. El confort no es suficiente para ser feliz. Anya no es feliz en la mansión en la que vive y en la escuela privada en la que estudia. Su madre no consigue calmarla, a pesar de la opulencia que le rodea.
 
La hija americana: Anya y su padre en la escuela
Hay una pequeña escena que demuestra esto última que acabamos de decir. Al principio de la película, Helen le pide al chofer que le lleve a Anya a tomar un helado después de la escuela porque hacía algunos días que se lo había prometido. El helado es fantástico, pero ¿por qué ella no puede ir con su hija? ¿Por qué no puede vivir esos pequeños momentos con una niña de siete años? Por eso insistimos, aunque la película no tiene un tono moralista, podemos deducir una moraleja: el lujo no sustituye al amor paternal y maternal.
La hija americana: Anya

¿Una película ingenua?.-

La hija americana puede parecer al principio una película ingenua, pero lo que ella tiene de positivo, de verdad, en su historia es la empatía de los personajes.

Los más diversos personajes secundarios que aparecen durante la historia muestran la empatía hacia Anya y su padre, algo esencial para el ser humano. No podemos vivir en una sociedad individualista, egoísta y egocéntrica, como parece ser el mundo que Helen ha escogido para sí y para su hija.
Varakin y Anya con un camionero
Empecemos por el camionero que les lleva a Anya y a Varakin cuando hacen dedo por primera vez. Al percibir el problema que ambos tienen, él no duda en sacarles del aprieto con un pequeño gesto. Una actitud que a él no le cuesta nada, pero que provocaba un sentimiento de paz en el padre y en la niña.
 
Varakin y Anya frente al comisario de policía
Lo mismo podemos decir del comisario, el hombre que debe cumplir y hacer cumplir la ley. Cuando decide “tener un problema” intestinal en medio de la carretera, lo hace, no porque se da cuenta que Varakin no ha secuestrado a su hija, sino porque entiende lo que la hija y el padre están viviendo. Y él puede darles esa oportunidad que nunca antes habían tenido.

Palabras finales.-

La hija americana es una película maravillosa. Es un drama con muchos toques de humor que habla del amor, de la superación de las dificultades de comunicación entre padre e hija, de las diferencias culturales, pero sobre todo, es una película de pequeños encuentros cotidianos que ennoblecen a las personas y les permite vivir a plenitud los momentos sencillos que forman parte de la vida.
La hija americana
Pero no queremos terminar sin mencionar dos escenas especiales. La primera es cuando Varakin y Anya está en la playa y él le enseña cómo se dicen en ruso una serie de cosas: el cielo, el océano, la arena, etc. Es una escena dulce y alegre en la que los dos están solos, en medio de una playa desierta, aprovechando la oportunidad para vivir todo aquello que ambos no pudieron hacerlo antes. Incluso, es una de las pocas escenas en la que Varankin deja caer su  máscara de protección y se comporta feliz, como suelen hacer los padres cuando están con sus hijos pequeños, viviendo el momento sin recelos, sin preocupaciones, sin miedos, sin ningún tipo de vergüenza.
Varakin y Anya en un bar
La otra escena es cuando Varakin canta en ruso en un bar donde estuvo ayudando a cargar una serie de cajas. Los clientes que están en el bar lo escuchan y lo aplauden. No entienden nada de lo que él habla, pero la música los envuelve a todos. Los hace sentirse únicos: es aquella empatía de la que hablamos anteriormente. No hay barreras que separen a las personas cuando estas no quieren tenerlas.

La hija americana es una perla del cine ruso contemporáneo.

La película fue nominada al Nika Awards 1996 (Best Sound Editing), al Grand Prize of the Festival en el Sochi Open Russian Film Festival 1995 y ganó el Special Jury Award en el Shanghai International Film Festival 1995.

Texto original de Patricio M. Trujillo Ortega.

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