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Patricio Miguel Trujillo Ortega


8 de outubro de 2017

Amerikanshaya doch (La hija americana)



Amerikanshaya doch. La hija americana. Drama. 1995. Rusia. 93 minutos.

Con Allison Whitbeck, Vladimir Mashkov, Mariya Shukshina.

Dirección de Karen Shakhnazarov.

La hija americana es una película rusa que, después de los veinte primeros minutos, uno la ve con una sonrisa en el rostro y una emoción sin par hasta el final. Es imposible permanecer insensible frente a esta ‘fábula’ contemporánea sobre el amor inquebrantable de una niña de siete años por su padre. Para comprenderla plenamente hay que dejar de lado la “objetividad” del adulto y entrar en lo más profundo de las emociones de una niña, y más aún de una niña de hace más de veinte años: una generación muy diferente de la que tenemos hoy, principalmente en lo que se refiere a la influencia de la tecnología.

Por otro lado, hay que entender que el cine ruso juega con nuestras emociones de una manera particular, pues estamos hablando de otra cultura, por tanto, de otra idiosincrasia, otra manera de pensar. Inclusive, otra manera de hacer cine.

De todas formas, La hija americana es una bellísima película del cine ruso post-soviético que hay que verla y reverla. Se trata de una película que hay que rescatarla y no dejarla solo para las “muestras culturales”, que tienen un público limitado. Es una obra que encanta y deja una lección de vida.

La historia de ‘La hija americana’.-

La hija americana sucede en los años noventa, después que la Unión Soviética colapsó, dando lugar a una serie de eventos que transformó por completo el estilo de vida al que estuvieron acostumbrados los rusos por más de setenta años.
Helen vive su "sueño americano"
Helen es una joven rusa que abandonó a su marido y se llevó a la hija de ambos, que en aquella época tenía tres años de edad. Se fue a vivir a los Estados Unidos, donde ahora está casada con un empresario millonario. Ella siempre le ha dicho a su hija, Anya, que su padre estaba muerto; además, le ha educado en el estilo de vida estadounidense, a tal punto que la niña solo habla inglés, no sabe nada de su pasado en Rusia y, con su madre, vive el famoso “sueño americano”, rodeada de lujo.

Varakin, el padre de Anya, llega a San Francisco cuatro años después con el objetivo de rever a su hija y de tratar de crear lazos afectivos con la niña de siete años de edad. Él está profundamente disgustado con su exesposa, a quien acusa de haberle robado a su hija; más aún si se considera que la ley rusa, como se informa en la película, le daba a él la custodia de la niña. Él no sabe inglés, pero con la ayuda de un amigo ruso que está radicado en los Estados Unidos desde hace algún tiempo y que trabaja como taxista, descubre dónde vive su hija y en qué escuela estudia.
La hija americana: Varakin en el taxi de su amigo en San Francisco
La película empieza con Anya, una niña tímida y aparentemente feliz, que no consigue dormir por la noche. Sale en silencio de su casa, en medio de la noche y entra a un helicóptero que está estacionado en los terrenos de la mansión. Entonces, ella se imagina que está volando en la nave. Helen aparece y la lleva de vuelta a la cama. Se da cuenta que hija continúa pensando en su padre, mas en lugar de consolarla, insiste en afirmar que su padre ha muerto y que ahora tiene un nuevo padre que le da todo lo que necesita.
La hija americana: Anya sale de la casa de noche para ir a jugar en el helicóptero
Un par de días después, Varakin llega a la escuela donde estudia Anya. Con timidez, se aproxima a la niña, pero mantiene una gran distancia física. Anya, al verlo, corre hacia su padre, lo abraza y le dice en inglés: “yo sabía que no estabas muerto”. Varakin se emociona al descubrir que su hija no lo ha olvidado, y aunque tienen la dificultad lingüística para comunicarse, padre e hija viven ese reencuentro a lo máximo. No hay palabras para describir las emociones de ambos.
La hija americana: el reencuentro. Anya ve a su padre y lo reconoce
La hija americana: el reencuentro. Varakin espera la reacción de anya
La hija americana: Anya y Varakin
Cuando Helen se entera que Varakin ha llegado, quiere saber qué es lo que él está haciendo en los Estados Unidos. No está satisfecha con la presencia de su exmarido y le propone un trato: podrá ver a Anya una vez por año, su marido actual le dará a él tres mil dólares y le pagará el pasaje de avión. Ella no quiere que él tenga más contacto con su hija. Pero Varakin no acepta la propuesta de Helen y cuando quiere conversar con su hija, no puede hacerlo porque su exesposa ya lo ha denunciado a la policía, en nombre de su hija, le prohíben que se acerque a la niña, así como a la casa en la que ella vive.
La hija americana: el amigo de Varakin le recomiendo prudencia al padre de Anya
El amigo de Varakin lo convence de que no haga ningún disparate, pues le dice que en los Estados Unidos ‘las cosas’ no funcionan de la misma manera que en Rusia. (Este es un leimotiv a lo largo de la película, ricamente utilizado para trazar las diferencias culturales con las que tiene que enfrentarse Varakin).
La hija americana: Anya toma la iniciativa de huir con su padre
Anya, sin embargo, que ya se había dado cuenta que su padre estaba siempre en un mismo taxi, consigue descubrir por teléfono la ubicación del vehículo y va al encuentro de su padre, para proponerle que la lleve con él a Rusia, para conocer a la abuela.

Varakin se queda feliz con la idea y él y la pequeña Anya empiezan un viaje por las carreteras del país con el objetivo de llegar a México, para desde ahí intentar ir a Rusia, pues saben que sería imposible salir de los Estados Unidos por cualquier aeropuerto. Mientras ambos viajan en un bus, ven las noticias en la televisión y se enteran que la policía los busca y que él es acusado de haber raptado a su hija.
La hija americana: padre e hija se tapan el rostro en el bus para que nadie los reconozca
A partir de ese momento, padre e hija inician un viaje de aventuras por las carreteras y el interior de los Estados Unidos, en los que aprovechan para conocerse, intentando vencer los dos obstáculos que tienen  por delante: el idioma y la policía, pero sobre todo, disfrutando de cada oportunidad que se les presenta para llenar ese vacío que quedó en ambos por causa de la separación, principalmente el de Anya.
 
La hija americana: una película road movie
Una película sensible y profunda sobre el amor de un padre y una hija.-

La hija americana es una película profunda y sensible sobre el amor de una niña por su padre, a quien no ha conseguido olvidarlo a pesar de que su madre ha insistido, durante los últimos cuatro años, en decirle que estaba muerto.
La hija americana: Anya no es realmente una niña feliz
Anya no consigue vivir el “sueño americano” del lujo y la opulencia de su madre, pues para ella ese mundo no le satisface nada debido a que tiene un gran vacío por dentro. Tanto es así que en las escenas en las que se le ve jugando en la escuela con otras compañeras, su fisonomía se altera constantemente: después de un momento de alegría, sus ojos expresan una profunda tristeza. Esa tristeza que su madre no consigue verla porque no desea. Tal vez para no tener que responder un posible cuestionamiento sobre el hecho de haber separado a su hija de su padre.
 
La hija americana: Anya toma la iniciativa de huir con su padre. Ella y su padre en el bus
Anya toma la iniciativa de huir con su padre y durante toda la película ella hará todo lo posible para que ambos puedan estar juntos, para que nadie los vuelva a separar bajo ninguna circunstancia. Una de las escenas más importantes y hermosas que retratan estos sentimientos es cuando ambos son atrapados por la policía, en el interior del país, y el comisario le pide a Anya que le explique a su padre lo que debe hacer: quitarse el cinturón y los cordones de los zapatos porque lo van a llevar a una celda, mientras esperan el trasladarlo definitivo (volver a San Francisco). Anya, después de explicarle a su padre con gestos lo que hay que hacer, se quitá su propio cinturón y lo coloca en la mesa del comisario y le dice que ella también debe ser encerrarla al lado de su padre. El comisario ordena que coloquen una silla al lado de la celda donde Anya permanecerá sentado todo el tiempo, compartiendo al máximo todo lo que puede con su padre: las alegrías y las tristezas.
La hija americana: Varakin y Ana en la playa
La película muestra con bastante humor, y de una manera sincera y sin artificios, el esfuerzo que hacen Anya y Varakin para comunicarse y, principalmente, para entenderse. Varakin hace todo lo posible para recordarle algunos detalles de cuando ella era niña y vivía en Rusia. Le enseña palabras cotidianas de su lengua y ambos establecen una complicidad para salir adelante a pesar de las dificultades que se les presenta en medio del camino. Anya sabe que su padre está vulnerable porque al estar en un país que no es el suyo, él no comprende nada de lo que sucede a su alrededor, por lo que ella prácticamente lo “cuida”. Ella está atenta a cada detalle y lo soluciona con una practicidad impresionante, pero sin perder su propia inocencia de niña. Son realmente emocionantes las diversas aventuras que viven Anya y Varakin en esta película road movie.

La pareja: Helen y Varakin.-

Lo primero que hay que mencionar es que La hija americana habla solo sobre el presente. No se sabe nada de cómo fue la vida de la pareja (Varakin y Helen) en la antigua Unión Soviética. Incluso, cuando en una escena Anya le pregunta a su madre si Varakin la pegaba, ella le dice que nunca la maltrató. Es la única referencia al pasado de ambos.
 
La hija americana: Helen
Por el comportamiento de Helen, podemos suponer que ella abandonó a su esposo porque es una joven ambiciosa que aprovechó la primera oportunidad que se le presentó para irse de la nueva Rusia, que estaba en caos, en búsqueda de su “sueño”. Tampoco se sabe cómo lo consiguió. No hay ningún indicio de lo que ello hizo durante los últimos cuatro años. Pero sí hay detalles de su comportamiento que muestran que es una mujer fría y calculista. No es una madre muy cariñosa. Se preocupa más por las cuestiones materiales. No duda en hacerle propuestas económicas a Varakin para que se olvide de su hija. Ella no consigue formular ningún tipo de argumento para que Anya no pueda estar con su padre. Incluso muestra una crueldad, ejemplificada varias veces a través de su rostro inexpresivo, cuando le ofrece a Varakin un ultimátum: él ya está en la cárcel y tendrá que cumplir una pena de cuatro años por el “secuestro” de su hija. Ella le da la oportunidad de salir de la prisión con la condición de que renuncia a su hija para siempre.
 
La hija americana: Helen y su esposo le ofrecen a Varakin dinero para que se olvide de Anya
Del pasado de Varakin tampoco se sabe nada, a no ser que es músico, toca muchos instrumentos y tiene un grupo. Él no perdona a Helen por haberle robado a su hija y está dispuesto a hacer todo y a soportar todos los sufrimientos para recuperar ese tiempo perdido con Anya, para establecer con ella una relación auténtica de amor paternal. Está dispuesto a quedarse en la cárcel cuatro años, pero no a perder a su hija. Varakin no entiende el modo de ser de los estadounidenses, y eso solo parece complicarle las cosas, pero está listo a sacrificar todo de su vida con tal de tener ese amor con su hija: simplemente un amor puro de padre e hija.

Anya.-

Anya, interpretada por Allison Whitbeck, que según el IMDb solo hizo dos películas, carga sobre sus espaldas la película. Es ella quien le da vida a la historia con cada una de las decisiones que toma. Son muchas y solo como ejemplos podemos citar algunas: la decisión de huir con su padre; el cambiarse de ropa, de cortarse el pelo y de conseguir nuevas ropas para su padre para que nos los reconozcan; el improvisar al decir que su padre es “mudo”, cuando otros adultos esperan algún tipo de reacción de Varakin, aunque a veces ella tenga que contar historias absurdas que justifiquen su argumento. Y como es lógico, el escape final solo podría ser hecho por ella.
 
La hija americana: Anya: el amor puro hacia su padre
Anya es una niña inteligente, lista y precoz. Pero para entenderla como personaje, hay que considerar, principalmente, que La hija americana no es una película realista. Con esto queremos decir que estamos frente a una especie de fábula sobre el amor puro e incondicional de una niña hacia su padre. ¿Cómo se podría explicar el hecho de que Anya, de siete años de edad, aterrizara sola con un helicóptero en medio de la cárcel?
La hija americana: Anya, una niña inteligente, lista y precoz
Anya existe como personaje, pero no como ser real, pero representa esa ansia de amor puro y desinteresado que tiene un niño hacia sus padres, y está muy bien representado con la manera singular con la que ella se comporta en las más diversas situaciones que suceden a lo largo de la película.

Además, cabe hacerse una pregunta adicional: ¿por qué Anya decidió irse simplemente con su padre?

No hay una respuesta directa en la película, sino solo una interpretación de las palabras de la niña, cuando le dice a su padre que la lleve a Rusia para conocer a la abuela. Esta abuela, de quien no tenemos ninguna información adicional, representa, probablemente, esa infancia truncada que ella tuvo para su madre pudiera cumplir sus sueños ambiciosos. Anya fue arrancada de su hogar sin ninguna explicación. No se le permitió vivir con su familia. Aquí surge, entonces, una probable moraleja, si es que nos atrevemos a decir que la película tiene una: el dinero no sustituye el amor. El confort no es suficiente para ser feliz. Anya no es feliz en la mansión en la que vive y en la escuela privada en la que estudia. Su madre no consigue calmarla, a pesar de la opulencia que le rodea.
 
La hija americana: Anya y su padre en la escuela
Hay una pequeña escena que demuestra esto última que acabamos de decir. Al principio de la película, Helen le pide al chofer que le lleve a Anya a tomar un helado después de la escuela porque hacía algunos días que se lo había prometido. El helado es fantástico, pero ¿por qué ella no puede ir con su hija? ¿Por qué no puede vivir esos pequeños momentos con una niña de siete años? Por eso insistimos, aunque la película no tiene un tono moralista, podemos deducir una moraleja: el lujo no sustituye al amor paternal y maternal.
La hija americana: Anya

¿Una película ingenua?.-

La hija americana puede parecer al principio una película ingenua, pero lo que ella tiene de positivo, de verdad, en su historia es la empatía de los personajes.

Los más diversos personajes secundarios que aparecen durante la historia muestran la empatía hacia Anya y su padre, algo esencial para el ser humano. No podemos vivir en una sociedad individualista, egoísta y egocéntrica, como parece ser el mundo que Helen ha escogido para sí y para su hija.
Varakin y Anya con un camionero
Empecemos por el camionero que les lleva a Anya y a Varakin cuando hacen dedo por primera vez. Al percibir el problema que ambos tienen, él no duda en sacarles del aprieto con un pequeño gesto. Una actitud que a él no le cuesta nada, pero que provocaba un sentimiento de paz en el padre y en la niña.
 
Varakin y Anya frente al comisario de policía
Lo mismo podemos decir del comisario, el hombre que debe cumplir y hacer cumplir la ley. Cuando decide “tener un problema” intestinal en medio de la carretera, lo hace, no porque se da cuenta que Varakin no ha secuestrado a su hija, sino porque entiende lo que la hija y el padre están viviendo. Y él puede darles esa oportunidad que nunca antes habían tenido.

Palabras finales.-

La hija americana es una película maravillosa. Es un drama con muchos toques de humor que habla del amor, de la superación de las dificultades de comunicación entre padre e hija, de las diferencias culturales, pero sobre todo, es una película de pequeños encuentros cotidianos que ennoblecen a las personas y les permite vivir a plenitud los momentos sencillos que forman parte de la vida.
La hija americana
Pero no queremos terminar sin mencionar dos escenas especiales. La primera es cuando Varakin y Anya está en la playa y él le enseña cómo se dicen en ruso una serie de cosas: el cielo, el océano, la arena, etc. Es una escena dulce y alegre en la que los dos están solos, en medio de una playa desierta, aprovechando la oportunidad para vivir todo aquello que ambos no pudieron hacerlo antes. Incluso, es una de las pocas escenas en la que Varankin deja caer su  máscara de protección y se comporta feliz, como suelen hacer los padres cuando están con sus hijos pequeños, viviendo el momento sin recelos, sin preocupaciones, sin miedos, sin ningún tipo de vergüenza.
Varakin y Anya en un bar
La otra escena es cuando Varakin canta en ruso en un bar donde estuvo ayudando a cargar una serie de cajas. Los clientes que están en el bar lo escuchan y lo aplauden. No entienden nada de lo que él habla, pero la música los envuelve a todos. Los hace sentirse únicos: es aquella empatía de la que hablamos anteriormente. No hay barreras que separen a las personas cuando estas no quieren tenerlas.

La hija americana es una perla del cine ruso contemporáneo.

La película fue nominada al Nika Awards 1996 (Best Sound Editing), al Grand Prize of the Festival en el Sochi Open Russian Film Festival 1995 y ganó el Special Jury Award en el Shanghai International Film Festival 1995.

Texto original de Patricio M. Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

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