O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


28 de fevereiro de 2017

Die Sehnsucht Der Veronika Voss - La ansiedad de Veronika Voss



Die Sehnsucht Der Veronika Voss – La ansiedad de Veronika Voss. Drama. 104 minutos. 1982. Alemania.

Con Rosel Zech, Hilmar Thate, Cornelia Frobess, Annemarie Düringer.

Dirección de Rainer Werner Fassbinder.

Primeras palabras.-

Rainer Werner Fassbinder fue uno de los cineastas alemanes más prolíferos y más importantes del cine de su país en los años setenta y ochenta. Sus películas continúan vigentes tanto por la calidad cinematográfica como por sus historias profundas, frente a las cuales es imposible permanecer indiferente, por la manera en que retrata la lucha de las personas para encontrar el sentido de sus vidas.

La ansiedad de Veronika Voss es una película ambientada en los años cincuenta, cuando Alemania se está recuperando, física y económicamente, de las consecuencias nefastas de la segunda guerra mundial; sin embargo, aún hay un vacío existencial que hace que muchas personas vivan un mundo donde prevalece la traición, la frustración, el egoísmo. Un mundo en el que los débiles están a merced de los que tienen el poder de destruirlos para beneficiarse a sí mismos.
Veronika Voss
En este sentido, La ansiedad de Veronika Voss, una de las mejores películas de esa época y a la que hay que estar viéndola constantemente, es una análisis duro, frustrante y amargo de una sociedad que se reconstruye con la indiferencia hacia el ser humano. Y éste, no solo que se siente impotente, sino que se ve obligado a desistir de sus sueños, de la esperanza, en medio del camino.

La ansiedad de Veronika Voss, ambientada en Múnich, es un análisis agudo sobre las relaciones humanas cuando la ética y la moral simplemente desaparecen, razón por la que las personas no dudan en cometer crímenes con el único objetivo de no perder sus ambiciones y su poder económico. Y mientras comenten sus crímenes, la sociedad los sigue viendo como ciudadanos ejemplares.

La historia de Veronika Voss.-

Veronika Voss fue una actriz de la UFA muy famosa durante el Tercer Reich, pero ahora, a mediados de los años cincuenta ya nadie se acuerda de ella. Todos la han olvidado y ella vive esa decadencia aferrándose a un pasado al que nadie le importa nada. Además, ella está viciada en morfina y está a merced de una médica inescrupulosa que tiene una clínica, a la que acude con mucha frecuencia, inclusive llega a pasar más tiempo de su vida ahí que en su propia casa, para recibir la droga y, de esta manera, continuar sobreviviendo.
Veronika Voss recibe la droga
La película empieza con Veronika Voss en un cine, mirándose a sí misma, en una película antigua. Ella cierra los ojos para no ver una escena en la que una mujer, ella misma como personaje, le suplica a otra que le ponga una inyección de morfina a cambio de todas sus posesiones. Veronika, al ver a su personaje viciado, se siente mal pues la realidad de su vida y la ficción de la película parecen ser una misma. Al mismo tiempo, ella recuerda el momento en que filmaron la película y cómo la alabaron por su magnífica actuación. Pero todo ha cambiado; ella no se siente bien, entonces sale del cine y se pone a caminar por la calle aunque llueve torrencialmente.
Veronika Voss y Robert Krohn
En la calle, Veronika Voss conoce a un periodista deportivo, Robert Krohn, quien le ofrece acompañarla con su paraguas. De esta manera, entre ambos nace una amistad bastante compleja. Por un lado, la actriz encuentra una persona que pasa a admirarla de alguna manera y, al mismo tiempo, intenta entenderla y, posteriormente, ayudarla. Pero la verdad es que Robert Krohn, al verse involucrado en el mundo que le rodea a la actriz, se enamora de ella y le cuesta entender el significado de su país, más aún cuando él ya tiene una enamorada.
Robert Krohn
Robert empieza a investigar un poco más sobre la vida de Veronika hasta que descubre lo que sucede: ella es una dependiente de morfina y vive en una clínica que pertenece a la doctora Katz, quien le suministra la dosis diaria de la droga para que sobreviva. La médica tiene la ayuda cómplice de un funcionario del Ministerio de la Salud para poder administrar la droga. Pero la verdad es que la doctora Katz se dedica a fomentar la dependencia de la droga en sus pacientes ricos, psíquicamente inestables y que no tienen personas a su alrededor que se preocupen por ellos. De esta forma, ella se apodera de sus fortunas y de sus propiedades una vez que ellos fallecen. El esquema está tan bien estructurado que es imposible que las autoridades descubran la verdad.
La clínica donde está Veronika Voss
Sin embargo, Robert la descubre y con la ayuda de su novia, Henriette, que deja de lado sus celos, hace todo lo posible para salvar a Veronika, tendiéndole una trampa a la doctora Katz. Pero ésta sospecha lo que sucede y consigue eliminar las pruebas que habría contra ella. Cuando la doctora Katz se da cuenta de que la situación de la actriz se está complicando porque Robert está cada vez más presente en la vida de ella, lo que pone en peligro el éxito de sus planes, decide provocar el “suicidio” de Veronika.

Los personajes.-

Veronika Voss es una mujer que se aferra al pasado y no consigue darse cuenta que los tiempos han cambiado. Aunque está rodeada de bienes materiales, ella se ha perdido a sí misma, pues no consigue vivir sin la morfina. Ella sabe que todo su glorioso pasado se ha perdido, pero busca inútilmente sobrevivir con los recuerdos de aquella era gloriosa. Una escena que muestra la complejidad de la actriz sucede casi al principio de la película, cuando está caminando por la calle, en una noche de lluvia, con Robert Krohn y, al subirse al tranvía, él le ofrece el asiento, pero ella no lo acepta pues teme que la gente la pueda reconocer y ella no desea hablar con “el público”. El único problema, es que nadie la ve. Y si la ven, no la reconocen. Para la gente de la calle o del tranvía, ella es una señora más como cualquier otra. Veronika Voss no logra integrarse a la nueva sociedad que se está formando en Alemania. Sus recuerdos la atormentan y no supera el dolor de las pérdidas pasadas, incluso su fracaso matrimonial, más aún si consideramos que su esposo era un guionista importante que hizo muchas películas pensando en ella como la actriz principal.
Veronika Voss
Robert Krohn es un periodista deportivo que, al conocer a Veronika Voss, no piensa como periodista, sino como un hombre que está fascinado por una mujer mayor, elegante, misteriosa. Él reconoce que su vida es aburrida y se involucra con los problemas de la actriz, se enamora de ella, a pesar de que ya tiene una enamorada, Henriette. Él se deja absorber por los problemas de Veronika e intenta ayudarla. Sin embargo, no tiene la fuerza necesaria para enfrentarse a ese pequeño mundo cruel, egoísta, inmoral, que le rodea a la actriz. Él se siente impotente al percibir que no tendrá la ayuda de la policía o de la justicia, y se deja dominar por la indiferencia. En medio de la tragedia humana, él borra los pocos resquicios por los que lucha al principio con vehemencia para rescatar la dignidad humana, no solo de Veronika Voss, sino también de otras personas que, como ella, han caído bajo el dominio social de los inescrupulosos, representado por la doctora Katz. La verdad es que Robert, a pesar de todos los esfuerzos que hace, es un hombre que confunde su curiosidad innata con el amor por una mujer que no hace nada para salvarse a sí misma. Robert es un hombre ingenuo y fracasa por su propia naturaleza.
Veronika Voss, la enfermera y la doctora Katz
La relación entre Veronika y Robert es muy compleja. Primero nace una amistad desinteresada por parte del periodista, pero no de Veronika. Ella se siente aliviada al conocer a alguien que la trata como un ser humano. Aunque le duele que la hayan olvidado, y sufra con los problemas que se le presentan en la lucha por volver a hacer una película, aunque sea en un papel secundario, ella encuentra en Robert la oportunidad de tratar de volver a ser una persona que puede ser amada.
Veronika Voos y Robert en el tranvía
Robert no consigue salir de ese fascino que le provoca la actriz. Eso se puede ver en una escena en la que él regresa a su departamento con su enamorada Henriette. De repente, llega Veronika y le pide a él  que la lleve en su auto a Starnberg, donde está su casa. Al llegar allá, ella se cambia de ropa y se pone un traje bonito. Le confiesa que le gusta seducir y que ha hecho todo lo posible para que ella le guste a él. De esa manera, ambos acaban acostándose y teniendo relaciones sexuales, hasta el momento en que la actriz se despierta y empieza a gritar. Luego, cuando accidentalmente Robert rompe un jarrón, le acusa de que él le quiere destrozar su vida. Enseguida, le pide que le lleve a la doctora Katz, que es la única que puede curarla.
La ansiedad de Veronika Voss
A pesar de los ataques de Veronika, Robert no consigue olvidarse de ella; al contrario, cada vez le preocupa más la situación de la actriz.

La doctora Katz es una mujer fría, ambiciosa y manipuladora. No solo que fomenta la dependencia de sus pacientes a la morfina, sino que los convence de que ella es la mejor amiga de ellos. Constantemente le dice a Veronika Voss que no se olvide de que ella es su mejor amiga. Sus palabras son precisas para manipular las emociones de sus pacientes. En el caso específica de la actriz, ésta es incapaz de percibir que la están engañando y llevándola a su autodestrucción.

La Alemania de los años cincuenta: una crisis existencial.-

La ansiedad de Veronika Voss es una película que retrata los escombros morales y psíquicos que afectaron a las personas después de la segunda guerra mundial. La película muestra el egoísmo de muchos y el mal que están dispuestos a hacer para beneficiarse con el sufrimiento de los demás. Es una película crítica a la situación histórica de Alemania: un retrato a una crisis existencial en el que conviven la desilusión y la infelicidad de la vida. Es una película en la que no hay ningún moralismo. Los hechos suceden y parece que nada se puede hacer para detenerlos. El periodista Robert representa esto cuando al final de la tragedia, en lugar de continuar luchando por ideales, a pesar de la destrucción de la actriz, simplemente coge un taxi y le pide al chofer que le lleve al estadio. Va a continuar haciendo su trabajo como periodista deportivo. Es la pérdida total de la esperanza. Ya no hay ideales; solo una realidad dura y cruel.
Veronika Voss en la clínica: el final de una decadencia moral

La Alemania de los años cincuenta vive el nuevo milagro económico. Es una sociedad que apunta hacia el futuro y trata de olvidarse del pasado. Aquellos que se aferran a éste, están perdidos: solos y sin ninguna opción para sobrevivir. Y esta realidad afecta tanto a aquellos que tuvieron éxito en la era nazista como aquellos que sufrieron en la misma. Veronika Voss es la representante de los primeros y el viejo anticuario Treibel, de los segundos. Es muy interesante la reflexión que nos propone Rainer Werner Fassbinder al respecto.

Veronika Voss llegó a su apogeo en la era nazista. Ahora depende de la morfina para sobrevivir. Está sola y desesperada. El viejo anticuario Treibel fue prisionero judío en los campos de concentración y, además de sufrir con los recuerdos horrorosos de la guerra, así como Veronika, también es morfinómano. Ambos dependen de la doctora Katz para sobrevivir. Ambos dependen de la droga para no sufrir más. La primera, muere porque su nuevo amigo se convierte en un peligro para los planes de la doctora de seguir apropiándose de las riquezas de los caídos; el segundo se suicida junto con su mujer cuando la doctora Katz se niega a continuar dándole la morfina. En ambos casos, sus protagonistas desaparecen, y no hay quién lamente la partida de ellos, mientras la doctora y sus colaboradores aumentan sus ganancias.
La ansiedad de Veronika Voss
La Alemania del milagro económico en la visión del director de La ansiedad de Veronika Voss es una época fría, en el que cada acto está calculado para conquistar y destruir. Es una época difícil para volver a ser alguien. Es una época de reconstrucción física, en la que se sacrifica la dignidad humana.

Escenas claves.-

Es indudable que la primera escena de la película es clave para entender los demonios que le rodean a Veronika Voss. Sin ella, no habría como comprender el desenlace final de esta obra.
 
Veronika Voss en el cine
Otra escena clave, no solo para entender la personalidad de Veronika, sino también para comprender el por qué la película fue hecha en blanco y negro, sucede al día siguiente de la escena anterior, cuando Veronika se reúne con Robert, a pedido de ella, en un hotel de lujo. Dos aspectos hay que destacar de esta escena: el primero, el hecho de que la actriz le dice al periodista que entiende que él debió hacerse reproches la noche anterior al no reconocerla a primera vista. Ella dice que eso fue un alivio para ella, pues se hizo sentir una persona. El segundo, cuando Veronika le pide al camarero que apague las luces de la mesa en la que ambos están sentados y que encienda las velas. Ella aprovecha entonces para explicarle a Robert el secreto del cine: las luces y las sombras.
Veronika Voss y Rober en el hotel
A pesar de que ya se conoce la verdadera personalidad de la doctora Katz, es interesante la escena en la que Henriette, la enamorada de Robert, va a la clínica haciéndose pasar por una persona rica, sola y desgraciada, con el objetivo de conseguir una receta de morfina, como parte del plan que ha hecho con el periodista para atraparle a la doctora y poder denunciarla a la policía. La escena es clave porque muestra el vacío existencial de mucha gente y cómo se trata de sustituir las emociones y los sentimientos con las drogas. Es un tema actual, pero en el caso que nos interesa, nos enfrentamos a la falta de ética y de moral de la doctora Katz y, por ende, de cualquier grupo de la sociedad que solo está interesado en beneficiarse con el sufrimiento de los demás.
Veronika Voss
Sin embargo, la escena más emblemática de la película es aquella en la que Robert ve cómo la doctora, con su enfermera y el empleado del Ministerio de la Salud brindan felices en la mansión de Veronika, que ahora le pertenece a la doctora Katz, sin mostrar ningún remordimiento por lo que han hecho. Robert, en vez de hacer algo que fuera de acuerdo a sus “valores”, que tampoco están muy definidos, simplemente se dirige al estadio, a hacer su reportaje deportivo. El periodista muestra una indiferencia total o, tal vez, se siente impotente y no está dispuesto a luchar por lo que cree, ya que tal vez, así como Verónika y la pareja de judíos, él también es una víctima y lo único que está tratando de hacer es sobrevivir en una sociedad que aún se autoflagela, emocionalmente, por su pasado.

La ténica narrativa de Rainer Werner Fassbinder.-

La ansiedad de Veronika Voss es una de esas películas a las que hay recordarlas muy a menudo porque nos presenta una historia que nos hace pensar en el significado del sentido de la vida y del amor hacia el ser humano. Es una película que, a pesar de estar ambientada en los años cincuenta, con una excelente recreación de Múnich, se mantiene actual. Por otro lado, Rainer Werner Fassbinder muestra por qué es uno de los mejores cineastas alemanes de los años setenta y ochenta.
Veronika Voss en la clínica
Empecemos hablando sobre el blanco y negro. Como la propia Veronika Voss le dice a Robert al principio de la película, el secreto del cine son las luces y las sombras. Una película como La ansiedad de Veronika Voss no hubiera tenido el mismo impacto si hubiera sido colorida. En algunas escenas, esta combinación de luces y sombras nos recuerda a lo mejor del Expresionismo Alemán (años 20 del siglo XX). Por otro lado, esa combinación ayuda a reforzar el retrato actual de la protagonista: aferrada a su historia, abandonada en el pasado y, al caminar en el presente, arrastra su vida, como si las sombras la estuvieran devorando. (Como curiosidad histórica, el gran director estadounidense Wilder optó en los años cincuenta el mismo efecto del blanco y negro para contarnos en Sunset Boulvard la historia, nada feliz, de una estrella del cine mudo que estaba, igual que Veronika Voss, olvidada por el mundo y abandonada en sus propios delirios de grandeza)
Robert y la doctora Katz en la clínica
La doctora Katz y Veronika Voss en la clínica
El blanco y negro es usado magistralmente en el interior de la clínica, donde todo en su interior es blanco, y brilla de tal forma que contrasta de manera fuerte con el negro de las ropas de algunos personajes. Este contraste ayuda, indudablemente, a reforzar los conceptos del bien y del mal que en la historia se contraponen constantemente.
 
La ansiedad de Veronika Voss
Con relación a las luces, no podemos dejar de mencionar la escena inicial que nos transporta a una serie de recuerdos de Veronika Voss cuando se ve el momento en que se filmaba la película que ahora la actriz la está viendo en el cine. En esos recuerdos hay un juego impresionante de “luces-estrellas” que brillan en diferentes lugares de la pantalla, lo que le da a la escena un poder estético, onírico, aunque le incomoda al espectador, quien no consigue visualizar todo lo que sucede.  Pero no importa que el espectador se sienta mal por unos segundos, pues eso le ayudará a entender mejor el sufrimiento de Veronika Voss al recordar esa era feliz.
La ansiedad de Veronika Voss
Otro aspecto digno de mencionar es la posición de la cámara. El director opta, en gran parte de la película, por filmar desde abajo hacia arriba, en ángulo contrapicado. Así mismo hay que destacar a la cámara como un personaje omnipresente que observa todo: la cámara se posiciona muchas veces atrás de las ventanas, puertas de vidrio, muebles y se mueve constantemente, como si estuviera investigando lo que sucede y no quiere que nadie se dé cuenta de que ella está ahí. Se escuchan los diálogos, se ve todo lo que sucede, pero al mismo tiempo se crea esa sensación de que está espiando algo prohibido. Siempre hay algo en primer plano que intercepta la escena principal: puede ser un mueble, una pared o el hombro de alguien. Esta técnica es eficaz para fortalecer el dramatismo de la historia.
La doctora Katz y un guardia de la clínica

La ansiedad de Veronika Voss ganó el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival Internacional de Berlín (1982), el German Camera Arward en el festival del mismo nombre (1982), el Chaplin Shoe a la mejor actriz en el Festival de Cine Múnich (1984), el Premio de Crítica Internacional en el Festival de Cine Internacional de Toronto (1982).

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

11 de fevereiro de 2017

Lianna



Lianna. Drama. Romance. Lesbianismo. 113 minutos. 1983. Estados Unidos.

Con Linda Griffiths, Jane Hallaren, Jon DeVries, Jo Henderson.

Dirección de John Sayles.

Frente al espejo, la protagonista se mira y dice: “Lianna Massey es lesbiana”. Ya no tiene miedo de nada ni de nadie. Se mira y se siente satisfecha consigo misma.


Lianna es una película independiente clave de los años ochenta que trata el tema del lesbianismo sin ser melodramática, como era típico en aquella época en las películas que se aventuraban a hablar de la homosexualidad femenina, con pequeñas excepciones, como es el caso de la excelente Desert Hearts (1985).

Lianna es un drama profundo y sensible del autodescubrimiento de la sexualidad de una mujer casada. Esta película huye de los estereotipos de su tiempo y presenta el proceso de una mujer que tiene la oportunidad de redescubrirse como lesbiana, aceptar lo que ella es, y sentirse plena con ese autoconocimiento, sin tener ni remordimiento ni sentimientos de culpa; sin tener vergüenza de nada y, principalmente, sin tener miedo de volver empezar a vivir.
Lianna en su nuevo hogar
El espectador contemporáneo, probablemente, ya está acostumbrado a ver películas similares, pues en los últimos años la divulgación de este tipo de producciones ha ganado un poco más de espacio en el mercado, aunque no signifique, necesariamente, una aceptación social, pues es indudable que para muchos la homosexualidad aún es un tabú. Y es justo aquí que hay que recordar el aporte de John Sayles a las películas de temática lésbica: él acierta con precisión en la construcción de una historia íntima, dejando de lado debates sociales, políticos, religiosos o de otra índole. Por eso, Lianna es una película obligatoria, no solo para los que les gusta el buen cine, sino también para aquellos que se preocupan con la integridad y la realización personal y profesional de las lesbianas. Es lógico que, con el pasar de los años, Lianna ha sido superada en muchos aspectos, pero no hay como negar su gran contribución al cine y, en el momento de verla, hay que ponerse en los zapatos de una mujer en esa época.
Ruth
La historia y sus personajes.-

Lianna Massy tiene treinta y tres años, está casada con Dick, un profesor universitario, y tiene dos hijos. Ella abandonó sus estudios universitarios después que se casó con su profesor, y frecuenta una escuela nocturna donde tiene clases de psicología infantil. Además, trabaja como responsable por el montaje de las luces en un teatro. Su rutina diaria consiste en cuidar la casa, cuidar a los hijos, irlos a buscar en la escuela, y conversar con su amiga Sandy mientras ambas esperan a sus respectivos hijos a la salida de la escuela.
 
Lianna y Sandy
Dick es un profesor de cine que está frustrado porque no consigue ser nombrado para el departamento de su interés en la universidad en la que trabaja; este hecho ha terminado por amargar su carácter. Es una persona ríspida que no sabe dialogar ni con su esposa ni con sus hijos. No tiene paciencia para conversar con estos últimos y se comporta de manera grosera cuando Lianna lo va a visitar, en la universidad, al final de sus clases.
Dick y Lianna
Uno de los primeros temas que trata la película, y que influye mucho en el carácter y en la realización personal de la protagonista, es el tiempo que ella le ha dedicado a la profesión de su esposo. Ella y Sandy conversan sobre cómo las mujeres que ellas conocen se han consagrado a la casa para que sus esposos pudieran estudiar, graduarse y trabajar. Otra mujer, al referirse a su propio marido, conversa con Lianna sobre esta situación: “las esposas graduadas mantienen a sus maridos alumnos”. Esta es la realidad de muchas mujeres en la pequeña ciudad donde Lianna vive.

Es por eso que Lianna se siente mal cuando descubre que Dick la traiciona con una de sus alumnas. Al saber de la infidelidad de su esposo, no duda en enfrentarse con éste, pues son latentes las frustraciones que ella vive en todos los niveles: familiar, sexual, matrimonial y profesional, y llega un momento dado en que no es ya no es posible aguantarse tantos fracasos.
Lianna y Ruth
Casi inmediatamente, Dick tiene que viajar a Toronto a un festival de cine y Lianna sale una noche a cenar con Ruth, su profesora de psicología de la escuela nocturna, a quien admira mucho. Durante la conversación que tienen en la casa de la profesora, Lianna se siente libre para expresar sus emociones y hablar sobre ella sin miedo de nada. Sin dejar de ser ella misma, es capaz de expresarse con claridad. Incluso le cuenta algunos secretos de su pasado, de cuando era adolescente, como por ejemplo, la atracción que ella tenía por la guía del campamento, una chica de unos 15 o 16 años, al que había ido de adolescente. Se siente libre para contarle detalles íntimos de sus fantasías. Lianna no sabe el motivo que le lleva a abrirse con Ruth, pero se siente cómoda conversando con ella, hasta que la profesora, con suavidad, y con cierto temor, se aproxima más y la besa en la boca. Para sorpresa, y satisfacción, de ambas, Lianna acepta el beso, las caricias de la profesora, dando de esta manera el primer paso para iniciar una relación amorosa entre ambas. Mientras Ruth le confiesa que es lesbiana, Lianna reconoce, finalmente, que ella siempre tuvo una atracción especial por las mujeres.

El lesbianismo de Lianna en Lianna.-

Lianna no es una película que plantee cuestionamientos sobre el lesbianismo. Al contrario, nos presente a una mujer que tiene la oportunidad de autodescubrirse como tal, de aceptarlo con satisfacción, sin ningún tipo de temor. Y de empezar a amar.
Lianna y Ruth en la taberna
Es verdad que este descubrimiento de la sexualidad de la protagonista empieza después de que ella descubre que su esposo la ha traicionado; pero sería demasiado ingenuo creer que ella “opta” por amar a una mujer porque tenga despecho de los hombres. Todo lo contrario, la traición de su esposo y su partida inmediata abren las puertas para que Lianna empiece a analizar su vida y perciba que todas sus aspiraciones, tanto personales como profesionales, han quedado en un segundo plano, principalmente porque se dedicó exclusivamente a su esposo. Aunque no se lo dice en la película, es como si ella se hubiera autocastrado al seguir ciertas las costumbres que la sociedad “impone”, directa o indirectamente, por mera tradición.

La cita que tiene con Ruth es el punto de partida para la nueva vida que se le presenta a Lianna. Las confesiones que le hace a Ruth son espontáneas. Al iniciar la conversación, no sabe que Ruth es lesbiana, ni que ella misma lo es. Pero la atracción que tiene por la profesora es muy fuerte y, cuando ésta toma la iniciativa de besarla, Lianna no retrocede un solo instante. Se siente plena, tanto es así que, cuando regresa del viaje su marido, no duda un instante en decirle que tuvo una relación con una mujer. No le importa lo que su marido piense, diga o haga con relación a ella. Lianna acepta su propia historia que ha estado sofocada por mucho tiempo.
 
Lianna acepta su homosexualidad con satisfacción
Podemos decir que, a partir de esta revelación y confesión de Lianna, el tema del lesbianismo es enfocado desde tres puntos de vista.

El primer punto de vista es de Lianna. Ella no duda un solo instante en aceptarse como lesbiana. No tiene miedo de su descubrimiento, de su decisión y no se arrepiente para nada por haber estado con Ruth. Tanto es así que se enfrenta con fuerza a las dificultades que le llegan cuando se ve obligada a abandonar su hogar. No la vamos a ver un solo instante llorando o deprimida por su opción sexual. Al contrario, la vemos evolucionar desde el primer momento hasta el instante en que se mira frente a un espejo y dice su nombre: “Lianna Massey es lesbiana”. Es importante destacar la naturalidad con la que el personaje evoluciona. Inicia con su relación idílica con Ruth; luego, la primera visita que hace a una taberna donde solo hay lesbianas. Más adelante, cuando toma la iniciativa y tiene una relación casual con otra mujer. Después, la facilidad que tiene al presentarse como lesbiana cuando conoce a una vecina en la lavandería del edificio al que ha ido a vivir.
Lianna pasa a sentirse bien consigo misma cuando se reconoce como lesbiana
En síntesis, Lianna se acepta como lesbiana y pasa a vivir bien con ella misma.

El segundo punto de vista son los prejuicios sociales. La película no se preocupa en cuestionarlos, sino tan solo en mostrarlos desde varios ángulos.

Su esposo no se siente tan ofendido porque Lianna lo haya traicionado también, sino porque lo ha rechazado. A él le gusta tener el control de todo. Su esposa le acusa un par de veces de que a Dick siempre le gusta ganar. Inclusive a sus hijos. Entonces, él no duda en apuntarle con el dedo a Lianna y acusarla: “cometiste un acto antinatural como esposa”. Como se puede ver en esta afirmación, a Dick no le importa si Lianna es lesbiana o heterosexual, simplemente se siente ofendido como marido. Lo que sucede de verdad es que él está tan concentrado en sus ambiciones personales que es incapaz de darse cuenta de lo que sucede alrededor. Esto está muy bien ejemplificado cuando intenta explicarles a sus hijos el por qué la madre de ellos se ha ido de la casa. Empieza con un discurso retórico y acaba complicándose con las palabras. Al darse de lo que sucede, es el hijo adolescente, de unos trece años, que le dice a su padre las palabras exactas: que su mamá es homosexual, una lesbiana.
Lianna conoce a una vecina: nace una amistad sin prejuicios
El prejuicio también es palpable en Sandy, quien, al enterarse de lo que ha sucedido, se aparta poco a poco de Lianna y la evita de todas las maneras posible. El comportamiento de Sandy es el espejo de los tabúes de la sociedad. Sandy llega incluso a hacer raciocinios absurdos sobre lo que su amiga podría haber sentido por ella en situaciones pasadas. Hay que recordar que estamos en los años ochenta y aunque muchos cambios sociales ya habían ocurrido en aquella época, los prejuicios aún eran muy fuertes. Y más aún en una ciudad pequeña.
Sandy y un amigo: no consigue entender a Lianna
No obstante, hay dos personajes que son lo opuesto de Sandy. Primero, el esposo de ella. Él entrena a un equipo de fútbol y le cuenta a Lianna cómo él descubrió que uno de sus jugadores era homosexual. En su discurso se ve más racismo que prejuicio sexual, pues dice: “El chico era negro. No sabía que ellos eran así”. Sin embargo, al hablar de la sexualidad del futbolista, dice: “No cambió mi opinión sobre él. Seguía siendo un gran chico”. El otro personaje es la nueva vecina de Lianna. Ambas se conocen en la lavandería del edificio y cuando ella le dice su nombre, Lianna, en lugar de decirle el suyo, le dice espontáneamente: “Yo soy homosexual”. Lo dice de tal manera, que ambas se ríen y se establece entre ambas una amistad sincera. La nueva vecina es más joven que Lianna y, representa, obviamente, esos cambios que empezaban a darse en algunos sectores de la sociedad en los años ochenta.

El tercer punto de vista sobre el lesbianismo está representado por la profesora Ruth. Ella es un personaje paradójico que está entre las características que mencionamos del primer y segundo punto de vista sobre el lesbianismo. Por un lado, ella no tiene problemas con su sexualidad; mas, vive atormentada, de alguna manera, con el miedo de la sociedad y cómo puede influenciar negativamente en su carrera profesional si se descubre su secreto.
Ruth retrocede cuando percibe que Lianna ha empezado a amarla
Cuando Ruth le seduce a Lianna, le confiesa que tenía miedo porque no sabía cómo sería su reacción. Después se tranquiliza y disfruta cada uno de los momentos en que ambas están juntas; sin embargo, al descubrir que Lianna está empezando a amarla, no sabe cómo enfrentar esa situación. Es verdad que ambas viven un sueño idílico en sus momentos de intimidad, pero conforme Lianna se autodescubre y asume públicamente su sexualidad, Ruth retrocede. Empieza a apartarse debido a que teme que la sociedad sepa que ella es lesbiana.

Uno de los pretextos que utiliza es que está reatando su relación Jan, la compañera con la que vivía antes de ir a trabajar en la ciudad donde ahora vive. Ruth construye una serie de barreras para separarse de Lianna, como por ejemplo, no quiere que ésta participe de la investigación con ella, en la escuela nocturna, porque como son amantes, no quiere que Lianna sea su subordinada. Justo ese momento le cuenta que hay “una mujer” en su pasado, dice que sabe si volverá con ella, para prácticamente después “huir” de la ciudad. Ruth ejemplifica el instinto de sobrevivencia en una sociedad que aún condenaba a las lesbianas.

Una historia de amor.-

A pesar de todo el análisis breve que hemos hecho sobre la aceptación de la sexualidad de Lianna, y la presión social de la época sobre el lesbianismo, Lianna es una historia de amor paradojalmente triste y feliz al mismo tiempo.

Hace tiempos que no tomo de la mano a alguien” le dice Lianna a Ruth cuando están cenando. Lianna se siente vacía y se enamora de verdad de Ruth. No es un capricho ni, como dijimos anteriormente, una actitud de despecho por su fracaso matrimonial. Ella realmente descubre que es posible enamorarse de verdad. Por eso es importarte resaltar el diálogo entre Lianna y Dick cuando ella le cuenta sobre su relación con Ruth.
 
Lianna admira y ama a Ruth
Hay que recordar, primero, que Dick no está preocupado para nada ni con la traición de su esposa ni con el futuro de ésta. No le importa lo que le vaya a pasar. Él es un hombre sumamente egoísta, amargado y cuando su esposa le cuenta lo que le pasó, lo único que él le quiere saber es si fue con alguien que él conocía. Por eso resaltamos este diálogo que demuestra lo que sucede con ella:

-No se te ocurrió que podría enamorarme de alguien- le dice Lianna a Dick.
-De alguien más- le contesta Dick.
-De alguien.- enfatiza Lianna.

Es decir, Lianna no cree que lo vive sea una aventura o una relación pasajera que se le presentó y nada más. Para ella es un momento único, que supera cualquier otro sentimiento que en algún instante tuvo por su esposo o por otra persona. Lianna finalmente sabe lo que siempre fue y está feliz por ser así. Más aún cuando percibe que puede amar y ser amada por lo que ella es.
Lianna no vive una aventura: vive un amor
Lianna acepta la responsabilidad de sus decisiones. Es una mujer adulta, seria, comprometida, valiente. Ella se va de la casa, busca un nuevo trabajo, enfrenta la separación de sus hijos y la dificultad de que estos comprendan que su madre es lesbiana. A pesar de todo esto, Lianna aún no tiene la madurez emocional necesaria para darse cuenta de que una relación no solo vive del amor. Cuando Ruth le dice que aún no sabe si volverá a vivir con su antigua compañera, Lianna le dice: “Creí que al encontrar a alguien, todo estaría bien”. Pero Ruth piensa diferente: “Este es el mundo real. Mantengámoslo en secreto” le dice a Lianna.
Lianna y la dificultad de su hija de aceptar lo que le pasa a su mamá
Lianna va a pasar por una época sufrida cuando Ruth empieza a apartarse. Estará sola y triste, pero no perderá la esperanza de encontrar lo que busca. Además no se arrepiente de las decisiones que ha tomado. Por eso dijimos al principio que es una historia triste y feliz al mismo tiempo. Lianna sufre la pérdida de este nuevo amor, pero es feliz porque ahora sabe lo que ella es y a aprenderá a caminar con la cabeza levantada, buscando su realización plena.

Ruth y Lianna son diferentes. La primera, a pesar de que tiene mucho más experiencia de vida que la segunda, aún está atada a los tabúes sociales. Lianna no tiene miedo de vivir su nueva realidad y lo acepta con valentía. Lianna está preparada para amar con intensidad y Ruth, tal vez por la diferencia de edad, aunque sea pequeña, ve las cosas diferentes. “Cuando te dije que te amaba, tú empezaste a retroceder”, le dice Lianna a Ruth. “Amarte me enorgullece”, Ruth solo le pide disculpas.
Liana en la taberna
Y aquí viene uno de los puntos positivos de esta película y su contribución al cine de temática lésbica: a pesar de la triste historia de amor de Lianna, no es una película trágica ni desesperadora ni melodramática. Todo lo contrario: es una película que al final del túnel le muestra a su protagonista una luz para que llegue a ser una mujer que puede realizarse siendo lo que ella es.
Ruth se aparta cuando se da cuenta que Lianna la ama
Escenas claves.-

Una escena importante para entender los prejuicios sociales de la época y el miedo de comprometerse en público por parte de Ruth sucede en el minuto 37. Lianna está nadando en una piscina y conversa con Ruth, que está sentada al borde de la misma. Lo único que muestra la pasión que sienten ambas son las miradas y la conversación en voz baja. Ellas tienen ganas de tocarse, pero no lo hacen y Ruth hace hincapié en resaltar que no pueden hacerlo en público.
Lianna en la piscina
Otra escena clave en Lianna es cuando las dos amantes van a la taberna “My Mode”. Lianna se siente rara y desubicada, pues es la primera vez que está en un lugar exclusivo para lesbianas. Ella tiene la impresión de que todas la ven y no sabe cómo comportarse. Llega incluso a tener un poco de vergüenza cuando ve que hay alguien conocida. Ruth la tranquiliza y le hace caer en cuenta que, así como ellas, todas las mujeres que están ahí son lesbianas. Pero lo más importante en esta escena son los tres minutos en los que la cámara recorre la pista de baile y se detiene, en primeros planos, para mostrar a todas las mujeres que están presentes. Son de todas las edades y a ellas se las ve felices. Es importante resaltar que las lesbianas no son retratadas con estereotipos, que muchas veces llegan a ser grotescos y agresivos. Son solo mujeres que se están divirtiendo en un ambiente saludable y agradable. Esta escena es una contribución importantísima considerando la época en que fue hecha la película.
Lesbianas en la taberna "My Mode"
Al final de esta escena, Lianna será otra mujer: más suelta, más segura de sí misma y sus expresiones ganarán espontaneidad. Sin embargo, es justo en este momento que Ruth empieza a distanciarse de Lianna, pues al verla de esa nueva manera, su rostro se cierra. Hay una mueca que dice que no le está gustando lo que ve: una Lianna diferente de la que llegó. Es como si se diera cuenta de que la puede perder. Es como si a Ruth le gustara tener el control y al ver que Lianna se siente libre, tiene un sentimiento de pérdida.
Lianna mira y admira a las mujeres en la calle
Liana observa los detalles que antes le pasaban desapercibidos
Y complementando esta escena, la siguiente sucede después de la que acabamos de describirla. Lianna camina por las calles y empieza a ver a las mujeres con otros ojos. Ve la belleza que le seduce, que le fascina y ya no tiene más miedo de ver a las mujeres directamente. Esta escena ya la hemos visto en otras películas, pero posteriores a Lianna.

La fogografía.-

Una de las características constantes de Lianna para mostrar la relación de amor de Lianna y Ruth es la utilización de los primeros planos y mucha sensualidad. No hay escenas apelativas ni eróticas, sino que todo está hecho para mantener un clima de sensualidad y de privacidad al mismo tiempo. Las escenas en las que ambas están en la cama teniendo una relación sexual son demoradas, y duran entre dos y tres minutos. Las escenas son lentas, sensuales, con los primeros planos mostrando los besos, las caricias delicadas. A pesar de su sensualiad, no llegan a ser eróticas.

Este tipo de fotografía lo vemos nuevamente al final de la película cuando hay un paralelismo bellísimo al mostrar dos momentos diferentes: durante tres minutos se intercambian las escenas de una relación sexual entre Lianna y Ruth con la presentación de la obra de danza en la que Lianna es responsable por la iluminación del escenario. Es una escena bella y triste al mismo tiempo.

Lianna no ganó ningún festival ni ningún premio internacional, pero sabemos que ese no es requisito para estar frente a una buena película. Hoy, indudablemente, hay muchas producciones que han superado a Lianna, no solo por cuestiones técnicas, sino, principalmente, por el cambio de mentalidad en una buena parte de la sociedad; no obstante, hay que reconocer los méritos de esta obra que, en su última escena, nos reconforta al descubrir que la protagonista no está tan sola como ella se imaginaba.

No podía terminar sin mencionar la excelente música original de la película compuesta por Mason Daring.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

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