O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


10 de março de 2012

I Spit on Your Grave

I Spit on Your Grave, 2010, Terror, 108 minutos. USA.

Con Sarah Butler, Jeff Branson, Daniel Franzese, Rodney Eastman.
 
Dirección: Steven R. Monroe.

I Spit on Your Grave es, definitivamente, una de esas películas que cuesta olvidarlas por el exceso de violencia “gratuita”, la morbosidad con la que desarrolla su trama y la superficialidad de la misma.

Esta película no es una de las peores del año 2010, como se lee en algunos lugares, pero sí debe estar en la lista de las peores. I Spit on Your Grave (2010) es el “remake” de I Spit on Your Grave de 1977 y, aunque ésta sí es de pésima calidad artística por sus actores amadores, su imagen, sonido, etc., hay una gran diferencia entre una y otra.

La de 1977 tiene una razón de existir mientras que la nueva versión no nos hace falta porque no aporta nada diferente al cine y, aunque el tema es el mismo, ambas caminan por rutas y orígenes diferentes.

El cine “exploitation”

Empecemos comentando en pocas palabras el origen de la 1977 antes de entrar en los detalles de la versión actual.

Una parte de la producción cinematográfica de la década de los 70 y fines de los 60 se caracterizó por el estilo “exploitation”. Centenas de producciones estadounidenses, francesas, italianas, alemanas inundaron la pantalla grande con las películas “exploitation”. Estas películas, muchas de las cuales se han transformado en “cult” exploran y explotan exageradamente el tema del sexo, el erotismo, el vampirismo, el lesbianismo, la violencia urbana y sexual, la locura, el terror de una manera brutal y, a veces, incluso, grotesca.

Jennifer Hills, la protagonista
Sin embargo, podemos entender –independientemente del gusto artístico del espectador, sus valores, su moralidad, sus creencias (que no entran en el asunto para nada)- el por qué surgió y se desarrolló de una forma tan intensa el cine “exploitation”.

Violencia, brutalidad y machismo
Por un lado, es bueno recordar que el nacimiento de la contracultura en los años setenta intenta chocar los patrones de comportamiento de la sociedad. Luego de la tragedia de los años cuarenta, viene el renacimiento económico de los cincuenta, el conformismo social de los sesenta hasta que, a fines de esa misma década surge la necesidad de romper los esquemas para encontrar una nueva forma de vida y, por ende, otra manera de expresar el arte.

Es en esta manifestación que se desarrolla y se encaja el cine “exploitation” y, aunque sus producciones, muchas artísticamente mediocres, otras originales y muy bien hechas, tienen un fuerte impacto en la población y se hacen centenas y más centenas porque hay un público que estaba ávido por historias morbosas.

Es en este panorama que nace I Spit on Your Grave en 1977. Y aunque es una película mediocre como lo hemos dicho, se entiende su existencia.

La morbosidad humana

Por otro lado, hay que recordar que –dejando de lado una vez más las creencias sociales, morales y religiosas de las personas- al ser humano siempre le ha gustado ver la desgracia ajena. La historia lo cuenta y lo demuestra y no vamos a entrar ahora en estos detalles del pasado que hasta una persona de poca cultura los conoce.

No obstante, podemos conversar rápidamente cómo esta “morbosidad humana” se ha desarrollado de una forma extremista en la última década. Y como ejemplo de eso tenemos los “mediocres” y “superfluos” e “inútiles” programas de la televisión: los “reality show”.

I Spit on Your Grave
 ¿Cuántos programas de este estilo se hacen actualmente? ¿Qué cantidad de público los ve? ¿Y qué ofrecen estos programas? Gente que se exhibe, que quiere ser exhibida, que quiere vender su cuerpo, que por ganar una cantidad “x” de dinero se presta para un circo romano en pleno siglo XXI.

Es parte del comportamiento humano a lo largo de la historia...

Y el público, en sus casas, los ve; conversa acaloradamente sobre los “chismes” de lo que uno hizo o no hizo; discute como si en eso se fuera su vida. Los periódicos, las revistas y centenas de páginas en internet divulgan y venden información que, al final de cuentas, no vale nada. Nada, nada, ¡nada!

¿Por qué todo esto?

Psicólogos, antropólogos, sociólogos morirán intentando explicar pero el ser humano continuará siempre queriendo saber sobre la vida ajena y, cuanto más desgracias haya, mucho más.

La nueva versión

Podemos  entonces volver a la versión de I Spit on Your Grave de 2010.
 
Jennifer necesita silencio y tranquilidad para escribir
Esta película, en primer lugar, es anacrónica. Su estilo “exploitation” no se encaja en los tiempos de ahora y, tranquilamente podíamos habernos quedarnos con la mediocre de los años setenta, pues la actual no añade nada nuevo al cine, al arte ni a la discusión de la violencia contra la mujer.

I Spit on Your Grave cuenta la historia de una joven escritora, Jennifer Hills, que alquila una cabaña en el interior de una montaña en el interior de los Estados Unidos. Ella va allá porque necesita silencio y tranquilidad para escribir. Sin embargo, cinco hombres la violan e intentan matarla; pero, ella consigue escapar y luego, con una crueldad tan “brutal” o mucho más que la de sus violadores, los mata.

Jennifer, un personaje pobre
Pero esta breve reseña no nos dice mucha cosa y un espectador ingenuo podría decir que Jennifer Hills hizo lo correcto porque ningún hombre tiene el derecho de violar a una mujer.

No obstante, la película no es tan sencilla como parece.

El estereotipo y la violencia

En primer lugar, los personajes masculinos son cien por ciento estereotipados. Cuando Jennifer va hacia la cabaña, conoce en una gasolinera a algunos de sus futuros violadores. Y apenas la cámara los enfoca, ya sabemos quiénes son y lo que va a hacer. Su postura, su mirada, sus palabras dicen que son jóvenes machistas que tienen una vida aburrida y de tedio total en un lugar que no les ofrece nada para la vida. Y cuando violan a Jennifer, muestran únicamente sus instintos salvajes. Son agresivos, la humillan, se complacen con el sufrimiento de la muchacha y la violan simplemente porque lo quieren hacer y porque así se divierten.

En algún momento, uno de los violadores utiliza el discurso de que las “mujeres de la ciudad” son unas “perras” que se creen mejores. Este discurso es repetitivo: muchas películas utilizan prácticamente las mismas palabras, lo que es reflejo de un guión pobre.


En este sentido, los personajes masculinos no ofrecen nada diferente que no se haya visto en otras películas: complejos de inferioridad, vidas mediocres y sin sentido y un machismo primitivo. Incluso, en el momento en que están a punto de morir no dejan de mostrarse como son.

Un ejemplo muy claro, aunque nos adelantamos en el desarrollo de la historia, de este machismo primitivo y estereotipado es cuando Jeniffer captura a uno de sus violadores y lo amarra por las cuatro extremidades de tal forma que lo deja de pie, pero sin la posibilidad de moverse. El joven, a pesar de la impotencia en la que se encuentra, continúa insultándola, amenazándola y tratando de hacerla sentir inferior. Y no deja de hacerlo ni en el mismo momento en que Jennifer coge una podadora de césped para amputarle el pene.

Además, hay que añadir que la escena de la violación dura muchos minutos. Aunque no se muestran cuerpos desnudos y menos aún escenas de sexo, el guión hace hincapié en mostrarle al espectador la violencia salvaje cometida por los jóvenes que humillan a Jennifer de todas las formas y posiciones posibles. Y cuánto más sufre ella, ellos más gozan e inventan maneras de hacerla sufrir.

Por otro lado, Jennifer es un personaje mal concebido. Es una mujer joven, bonita y sensual que se hospeda en una cabaña, que está frente a un lago en medio de un bosque y el vecino más cercano está a miles y miles de metros de ahí.

¿Originalidad?

Hasta la respuesta es innecesaria.

Se creó el típico ambiente de las películas de terror.

Cabe añadir que, antes del acto violento contra Jennifer, ella se dedica a nadar, a correr por la floresta y poco o nada se la ve en el acto de escribir. Como personaje, no tiene una personalidad definida. No se sabe nada de ella: su carácter, sus gustos, sus necesidades e, incluso, el por qué tiene que estar aislada para escribir. Es como si fuera simplemente un pedazo de carne expuesto a los lobos depredadores de la montaña.
 
Después de ser violada en la cabaña por el comisario del pueblo y cuatro amigos de él, siendo uno de ellos un idiota, Jennifer huye, desnuda, hacia el bosque. Está en estado de shock y no consigue orientarse. Sus violadores la persiguen, la atrapan fácilmente y la vuelven a violar con más brutalidad que antes.

La transformación de Jennfir
En esas dos escenas de violencia sexual, se pueden destacar dos puntos que podrían ser aprovechados de alguna forma para intentar encontrar algo “interesante” en la película.

El primero punto es el comportamiento del comisario. En medio de la violación en la cabaña, su hija, una niña de edad escolar, le llama por teléfono para contarle una gran novedad que tiene. El comisario se comporta de una manera dulce, cariñosa, emocional y protectora en relación a su hija y, por ende, a su esposa, que está embarazada. Las palabras por teléfono para su hija son dulces mientras está torturando sexual y emocionalmente a otra mujer.

Cada violador tiene sufre de la misma manera que Jennifer sufrió
Es un momento ideal para una profunda reflexión sobre el ser humano... Un momento que se desperdicia porque simplemente se quiere mostrar brutalidad.

El otro aspecto, son las escenas fotográficas de gran belleza en la floresta. No hay muchas, pero hay varios momentos de excelente calidad; y, bueno, aprovechamos para decir que la película, técnicamente, es muy buena.

Una transformación de la nada

Después que Jennifer es violada por segunda vez en la floresta, ella empieza a caminar hacia un puente cuando se da cuenta que el comisario se prepara para asesinarla, pues no puede sobrar ningún testigo de la atrocidad que él y sus amigos acaban de cometer; sin embargo, antes de que el comisario pueda matarla, ella se lanza al río y desaparece misteriosamente.

La película continúa narrando cómo los violadores se organizan para no dejar ninguna huella de la presencia de Jennifer en el local; la búsqueda infructífera por encontrar el cadáver de la muchacha y cómo los muchachos vuelven a su vida apática mientras el joven idiota es atacado por el remordimiento.

Y en medio de esta situación, sin ningún preámbulo, reaparece Jennifer en el escenario.


No se sabe nada de lo que le pasó después que se lanzó al río. Simplemente aparece en silencio con un plan terriblemente organizado para vengarse de los cinco hombres. Pero Jennifer parece una especie de “zumbi”. Su rostro pálido, los ojos vidriados, de pocas palabras, inexpresiva, calma y fría mientras lleva a cabo su venganza.

Ella matará a sus cinco violadores de una forma cruel y despiadada. A cada uno de ellos les dará el mismo trato que le dieron a ella. Son escenas fuertes que ocupan mucho tiempo en la película, principalmente porque el guión hace hincapié en mostrar los detalles de la tortura a la que los somete. No hay cómo no asustarse con la violencia exagerada y despiadada de la película.

Para concluir, podemos decir que I Spit on your Grave es una película que no aporta nada al cine de terror. Trabaja con estereotipos, abusa de la violencia y pierde la oportunidad de desarrollar un discurso reflexivo de la violencia masculina en contra de la mujer. Técnicamente la película es bien hecha. Nada más.

Doce Vingança

Não queremos terminar a nossa reflexão sem fazer um comentário breve sobre o ridículo título que foi dado ao filme no Brasil: Doce Vingança.

Este título não faz nenhum sentido, pois a vingança de Jennifer não é doce. Esta vingança é cruel e em nenhum momento parece desfrutar do que está fazendo. Ao contrário, da a impressão de que ela não é mais uma pessoa. É como se suas emoções se tivessem apagado e só restasse para ela a necessidade de fechar um círculo maldito. Até porque o filme termina com a morte do último violador e o espectador não saberá mais nada de Jennifer.



O original em inglês, fazendo una tradução literal: Eu cuspo no seu túmulo faria mais sentido porque, metaforicamente, é isso o que Jennifer faz com os cinco estrupadores. Ela não está feliz, ainda que goste do que está fazendo. Cada gesto, cada movimento de Jennifer é para eliminar um estrupador, não é para ela se libertar.

Definitivamente não chego entender o que se passa na cabeça dos tradutores de títulos dos filmes. É como se eles não conseguissem mesmo discernir a história e sua única preocupação fosse fazer um belo título comercial para vender um produto que, de outra forma, seria muito difícil de acontecer.

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega

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