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Patricio Miguel Trujillo Ortega


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27 de fevereiro de 2016

Antichrist (Anticristo)



Antichrist (Anticristo). Drama Psicológico. 2009. 112 minutos. Dinamarca.

Con Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe.

De Lars Von Trier

Introducción.-

Las películas de Lars Von Trier no son fáciles de interpretarlas plenamente; por más que se asocien ideas, siempre hay elementos que se nos escapan. Además, este director danés tiene una manera particular de presentar su visión sobre la esperanza del ser humano o, mejor dicho, la falta de esta. Un ser humano sin esperanzas que debe enfrentarse a sus miedos sin saber lo que hay al final del camino.

Anticristo no es la excepción: es una película de angustia total donde el dolor y el sufrimiento nos lleva a la desesperación, casi hasta la locura total. Es una película perturbadora y el espectador, queriendo o no, en más de una ocasión cierra los ojos porque no sabe hasta qué punto puede aguantar la angustia de la falta de esperanza que solo provoca un vacío existencial.

A pesar de lo pesimista que pueda parecer lo que acabamos de decir, Anticristo es una película que vale la pena verla porque es una reflexión, sin moralismos religiosos y de otros estilos, sobre la auto-agonía del ser humano y el poder de la autodestrucción. Esta reflexión le da libertad al espectador para que se enfrente a sus propios demonios sin la influencia de un factor social que le manipule de alguna forma: él tendrá que enfrentarse, solo, a sí mismo.
Anticristo: una película de angustia
Es difícil definir el género al que pertenece Anticristo. Aunque se la clasifique  como un drama psicológico (la depresión de la protagonista), no se puede dejar de lado el drama psicológico sexual y los momentos de horror que viven los personajes en una cabaña, paradójicamente, llamada Edén, a la que le rodea un ambiente siniestro.

De todas maneras, sean cuales sean las ideas y los prejuicios del espectador en general, estamos frente a una de las películas más importantes de la primera década del siglo veintiuno, a pesar de los gritos de las voces hipócritas enfermizas y fundamentalistas que aún, hasta hoy, intentan censurarla.

Primeras impresiones.-

La primera impresión que tenemos de la película es una mezcla de erotismo, suspense y horror.
Ella y él
Empieza mostrando, en primer plano, la penetración de un pene en una vagina. Es una escena de sexo explícito que dura un par de segundos. Durante los próximos siete minutos, aproximadamente, se alternan dos tipos de escenas: la de la pareja que hace el amor de manera frenética, sin prestar atención a nada de lo que está alrededor de ellos, hasta llegar al orgasmo y, la de un bebé que sale de su cuna y empieza a caminar por el departamento hasta aproximarse a una ventana y caer a la calle, donde muere.

Esta escena, bellísimamente fotografiada en blanco y negro, transcurre en cámara lenta y está acompañada, de principio a fin, del aria Lascia ch’io pianga de la ópera Rinaldo de Handel. Prevalecen los primeros y primerísimos planos y presenta de entrada dos aspectos que hay que considerarlos para intentar comprender la película.
Anticristo: sufrimiento en el placer
El primero se refiere al duplo placer y sus consecuencias. La pareja se entrega al placer corporal de manera intensa; al mismo tiempo, el bebé, con la ingenuidad que representa,  explora la casa con la pasión de ir descubriendo un mundo que no está a su alcance. En los dos casos, los primeros planos ayudan a que el espectador sienta la alegría de estos tres personajes, hasta el momento en que parece que el bebé ve a la pareja que está apretándose en la cocina y continúa su camino, mientras la mujer, al verlo, no reacciona y continúa con su éxtasis.
Anticristo: el éxtasis
El segundo aspecto que hay que considerar son los elementos simbólicos que Von Tier los utiliza a propósito, como es el caso de las estatuas de “Los tres mendigos” que se caen cuando el niño pasa cerca de la mesa.
 
"Los tres mendigos"
La historia.-

El argumento de Anticristo es, aparentemente, muy sencillo y se lo puede resumir en tres párrafos:

Después del entierro del niño, la madre es hospitalizada y entra en una profunda crisis de depresión, con un fuerte sentimiento de culpa por la muerte de su hijo. Su esposo, que es psicólogo, intenta ayudarla y después de mucha insistencia, consigue convencerla de que deje de lado el tratamiento convencional. Él, entonces, asume la tarea de revertir la situación por la que pasa su esposa y la estrategia que utiliza es hacer que ella se confronte con sus más profundos y peores miedos.
 
Él intenta ayuar a ella
Para llevar a cabo esta tarea, ambos viajan a una cabaña, que se llama Edén, que está en medio de una floresta. En esta cabaña, ella había pasado hacía algún tiempo un par de meses con su hijo pequeño mientras trabajaba en su tesis que trataba de los asesinatos que se cometían contra las mujeres en la Edad Media.

El principio del tratamiento del esposo es lento y sufrido para ambos; sin embargo, poco a poco ella cree que empieza a mejorar hasta que, de repente, todo cambia: ya no se trata de una simple depresión: el sentimiento de culpa, junto con los temores escondidos que siente en la floresta, asociados a los crímenes contras las mujeres en la Edad Media, hacen que ella se deje dominar por un terror irracional que le llevan a cometer actos de crueldad y de destrucción contra ella misma y su esposo.
Anticristo: el tratamiento es lento y sufrido para ambos
Los personajes y la estructura de la película.-

Pero Anticristo no es tan sencilla como parece decirnos el resumen que acabamos de contarlo. Primero, hay que mencionar que la película está divida en tres capítulos, cada uno relacionado a “Los tres mendigos” que aparecen en la primera escena: pena, dolor y desesperación. Cada capítulo es un ciclo en el sufrimiento de la pareja y, como sus propios nombres ya lo dicen, al llegar a la desesperación parece que ya no hay una salida.

Una de las particularidades muy interesantes es que los protagonistas no tienen nombre propio, con excepción del bebé. Esto es muy importante porque, de esta forma, los personajes no son solo personas reales de carne y hueso, sino que trascienden a la época y al lugar en el que se encuentran. Ellos no son solo ellos: son los hombres y mujeres: y ambos, en esa lucha de poder y destrucción, representados con el tema de la tesis de la esposa (los crímenes contra las mujeres en la Edad Media).
Anticristo: al llegar a la desesperación parece que ya no hay una salida
Otra particularidad es la paradoja de la cabaña que se llama Edén. Como su nombre nos quiere indicar al principio, este sería el lugar ideal para que él y ella solucionaran sus problemas: un lugar de armonía. No obstante, es justo en el Edén en que ambos se confrontan con sus miedos y son derrotados. Por otro lado, en el Edén ella, cuando estuvo sola con su hijo, trabajando en la tesis, se convenció de que algo malo había ahí. En otras palabras, se niega la posibilidad de la felicidad y en su lugar creamos la pena, el dolor y la desesperación: “los tres mendigos” que, en la segunda y tercera parte, aparecerán y, de alguna manera, comandan el desenlace de la tragedia. Cabe añadir que, al ir al Edén ellos toman la decisión de aislarse (de la sociedad) para intentar resolver sus problemas.
Ella y "los tres mendigos"
Por último, hay que mencionar que los tres capítulos de la película son en color, pero con tonos fríos que ayudan a destacar el sufrimiento, la tragedia en la que ambos están envueltos y la imposibilidad de redimirse. Como dijimos, Von Trier no utiliza los elementos cinematográficos aleatoriamente: él está consciente del papel que cumple cada uno de ellos en la historia y en la evolución de los personajes.

Escenas claves.-

Anticristo es una película controvertida; difícil de interpretarla en su totalidad. Es cruel por la demencia con la que se enajenan sus personajes; explícita en las escenas de sexo y violencia que, aunque parezca trillado decirlo, el espectador las ve con otra mirada. Por eso, escoger las escenas claves no es una tarea fácil, pero vamos a intentar hacerlo considerando como se conjugan los elementos de estas escenas en el desarrollo y desenlace de la historia.

Uno de los ejes de la historia es el sexo y, a través de este, el placer. Eso lo vemos desde la primera escena; sin embargo, el sexo, a lo largo de la película, se transforma en un sentimiento contradictorio de placer y de pérdida; una necesidad de sentir culpa y de vengarse. Ella manifiesta su desesperación y sus contradicciones por medio del sexo. Es como si intentara alcanzar algo que no puede tener. Por eso, en más de una ocasión ella reacciona sexualmente después de haber reaccionado de manera irracional. Pero con esto, no debemos creer que la película presenta una visión negativa sobre la mujer. Sería un absurdo pensar de esta manera. La verdad es que vemos a una persona, ella, hundida en lo más profundo de una crisis, de la que es incapaz de salir.
Ella se contradice: lo ataca
Como ejemplo, tenemos la escena explícita en el tercer capítulo en que ella intenta hacer sexo con su esposo, pero en un ataque de furia, primero lo golpea con una piedra en el pene hasta dejarlo inconsciente, para después masturbarlo hasta que él eyacula sangre. Finalmente, con una frialdad impresionante, le tala una pierna y le inserta un eje con una piedra de un afilador. Después, esconde las herramientas para que él no se la pueda quitar.
Ella intenta matarlo
Otra de las escenas fortísima, y explícita, es cuando ella misma, en un nuevo ataque de locura y descontrol o, mejor dicho, de sufrimiento porque no consigue acabar con los fantasmas que le atormentan, se auto mutila cortándose con unas tijeras los labios vaginales.

Estas dos escenas son una señal de que ella ha perdido por completo el control psicológico de sus acciones. Ella se tortura y le tortura a él. Él ya no es más su esposo: es el hombre que ha cometido los crímenes contra la mujer. Pero al mismo tiempo se contradice: siempre, después de torturarlo de alguna manera, le pide perdón para inmediatamente volver a actuar con una violencia.

Ella sufre a medida que busca el placer o, mejor dicho, la realización personal. Ella se ha desmoronado por completo y es incapaz de disfrutar algo. Inclusive cuando ella se masturba y llega al orgasmo, ella se siente que está agonizando.

Pero hay que tener cuidado con estas escenas: Von Trier no las utiliza simplemente para hacer una película explícita; al contrario, es la manera de ver cómo el sexo le perturba a la pareja o, más específicamente a ella, pues como dijimos al principio, se percibe que cuando ella estaba teniendo un orgasmo, vio a su hijo que estaba caminando por el departamento hacia la ventana. Y una de las cosas más difíciles para el ser humano es el perdonarse a sí mismo. El sentimiento de culpa es tan fuerte que les lleva a la autodestrucción.

Palabras finales.-

Anticristo es una película que nos sorprende cuando la historia toma un giro tan drástico que vamos de la “simple” depresión y “mea culpa” de ella a una historia de horror en que se relacionan los asesinatos de las mujeres en la Edad Media, la violencia de los actos sexuales y la autodestrucción a través del placer; además, hay momentos en que no se sabe si ella ha decidido castigarse o si realmente ha perdido los estribos.

Un aspecto que nos podemos olvidarnos de mencionar es la mención constante del “caos” a lo largo de la película. Empieza cuando la pareja hace el amor y los objetos que están a su lado vuelan en todas las direcciones. Parece que a ellos no les importa lo que sucede a su alrededor. Luego, cuando el hijo golpea accidentalmente la mesa y se caen los “tres mendigos” el caos vuelve a reinar; es que parece que el caos está por todo lado. Lo que se confirma después en el ambiente caótico en el que se encuentra la cabaña Edén, así como las apariciones alegóricas de los “tres mendigos” que perturba a los dos protagonistas.
El Edén
Por otro lado, es interesante ponerse a pensar la relación de este Anticristo con el Anticristo del filósofo alemán Nietzsche. Hay muchos puntos en común que nos los vamos a analizar aquí porque estaríamos huyendo de nuestra propuesta; sin embargo, solo para despertar la curiosidad en el lector y espectador, hay que pensar el concepto de arte que tenía Nietzsche como un producto que oscila entre el conocimiento trágico del caos y el fenómeno de lo estético. Cabe añadir el concepto de la debilidad y lo que proviene de esta, principalmente la violencia, la dicotomía entre el bien y el mal, etc.

Como este no es el espacio para filosofar, nos detenemos aquí y simplemente recomendanos que sea vista esta película con atención, dejando a un lado los prejuicios. Por alguna razón, esta película obtuve 26 nominaciones en diferentes festivales de cine y ganó 20 premios.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Está prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

30 de junho de 2013

Gigante



Gigante. Drama. 85 minutos. 2009. Uruguay.

Con: Horacio Camandulle y Leonor Svarcas

Dirección: Adrián Biniez.

Gigante es una de esas películas latinoamericanas que nos sorprende por su sencillez y su calidad cinematográfica y, principalmente, por la manera en que retrata las fantasías y los sueños de la gente común, lo que la hace, como su propio nombre lo dice: una gran película.

Gigante es la historia de Jara, un hombre extremadamente tímido que ya pasa de los treinta años y que, de repente, se enamora de una joven mujer a la que no conoce y nace en él un deseo profundo de estar con ella, pero no es capaz de hablar con ella.

Aparentemente la propuesta inicial del tema nos remite a un hombre conflictivo, incapaz de relacionarse con otros adultos, lo que podría llevarle a cometer algún acto irracional; no obstante, la película, de una manera sensible, nos presenta a un hombre-niño que tiene una necesidad “gigante” de amar y de ser amado.

Y una de los aspectos más interesantes de la película, es que el final “está abierto”; es decir, el espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones.

Los conflictos de la timidez de Jara.

Jara es un hombre muy alto, es tímido y trabaja en un supermercado como vigilante atrás de las cámaras de televisión de control en el turno nocturno. Además, vive solo, es inexpresivo y su vida es monótona y aburrida. En el trabajo, para no sentir el paso de las horas, hace ruidos con la boca, duerme y resuelve crucigramas; en la hora de la comida, apenas participa de las conversaciones de sus colegas porque está leyendo un libro; en su casa, permanece acostado en el sofá viendo la televisión. Esta rutina solo la rompe cuando trabaja en una discoteca como guardia y cuando está con su sobrino, un niño de unos diez años con quien se entretiene con videos jugos y, a veces, jugando como si él mismo fuera “un niño”.

Las empleadas de la limpieza empiezan su trabajo
Jara: un trabajo y una vida aburrida y monótona
La vida de Jara es pacata hasta que una noche ve a una de las empleadas de la limpieza que, al caminar de espaldas mientras limpia uno de los corredores del supermercado, se choca contra una torre de papel higiénico y derrumba todo al suelo. Él se ríe del accidente y ve que Rojas, un supervisor, se acerca a la muchacha y le da una bronca. Se percibe por la imagen que hay algún tipo de amenaza; entonces, Jara se “solidariza” con la chica, le llama por teléfono a la recepcionista y le dice que a Rojas lo buscan en otro lugar del supermercado. De esta manera, él “salva” a la muchacha de la difícil situación en la que se encuentra.
Julia y el accidente del papel higiénico
A la noche siguiente, Jara ve a la muchacha nuevamente a través de las cámaras y empieza ese momento a “seguirla” paso a paso por el supermercado. Por donde ella va, él está presente, prestando atención a cada uno de las cosas que ella hace; a pesar de eso, él se mantiene distante físicamente. Él tiene miedo de aproximarse; sin embargo, esa misma noche, al salir del trabajo, Jara ve a la chica en la calle y la sigue hasta cuando ella entra en un bus y se va. De esta manera, se inicia el calvario del amor platónico de Jara.
 
Jara sigue a Julia con las cámaras
Jara sigue a Julia por las calles de la ciudad
El amor platónico y sus problemas.

Jara se enamora de la empleada de limpieza pero no se atreve a conversar con ella; su timidez es tan grande que prefiere permanecer sentado frente a la televisión en la sala de control, mirándola; inclusive, llega a consumirse de celos cuando ve que otras personas conversan con ella.

Desde el principio está establecida la contradicción en la personalidad de Jara. Físicamente es un hombre que puede intimidar a las personas, pues es muy alto y corpulento; sin embargo, su timidez es tan fuerte que habla poco, su tono de voz es bajo y es educado con las personas. Él podría acercarse a la muchacha y conversar con ella; sin embargo opta por seguirla, de forma escondida, todas las noches, después del trabajo y de esta forma llega a saber lo que ella hace, lo que le gusta, donde vive, etc.
 
Jara está obsesionado y se esconde para espiar a Julia
Cada madrugada, Jara descubre algo nuevo de Julia y así se dan algunas escenas divertidas y peligrosas que demuestran los rasgos de la personalidad de este hombre que vive el drama de amar y de no saber cómo acercarse a la persona que tanto le gusta.

Como ejemplo, podemos citar un caso cómico y uno violento. En el primero, Jara descubre una mañana que la muchacha va a un gimnasio donde practica kárate. Él entonces regresa a su casa y empieza a ejercitarse físicamente, levantando pesas. Más adelante descubre que a ella le gusta el rock pesado y él empieza a oír ese tipo de música. Se percibe, entonces, que él intenta tener, de cualquier forma, cosas en común con Julia. Es como si de esa forma él estuviera más cerca de ella.
 
Observan los puños de Jara: está listo para defender a Julia cuando Rojas se acerca
Estas escenas no son propiamente cómicas, pero ayudan a bajar la tensión de Jara y dejan un asunto pendiente: el grado de madurez de él. Su comportamiento no es de un adulto maduro y sí de un joven inseguro.

Pero Jara también se acerca a un punto extremo, por tanto, peligroso, en el que puede saltar esa línea invisible que divide la pasión y la locura; es el momento en que la sanidad del protagonista corre peligro y su comportamiento le podría afectar tanto a él como a Julia, quien aún no sabe nada de la existencia de Jara.
 
Un taxista le dice un piropo a Julia
Jara usa la violencia para "proteger" a Julia
Una noche, la muchacha camina por las calles y al pasar al lado de un taxi, el taxista le piropea de una forma muy grosera. Julia continúa caminando sin  hacerle caso al chofer, pero como Jara la está siguiendo, escucha lo que el taxista le dijo y, al pasar al lado de este, sin detenerse, le da un golpe fortísimo en la cabeza, golpeándole la cara en el volante del auto. Jara continúa caminando como si nada hubiera pasado, mientras se escucha el ruido de la bocina del auto porque, aparentemente, el taxista se quedó inconsciente.

Jara se convierte así, en un “ángel protector” peligroso que, si se deja dominar por los celos, las consecuencias pueden ser fatales no solo para él, sino también para Julia.

Gigante, ¿un drama romántico?

Desde cualquier punto de vista, Gigante es el drama de Jara que está enamorado de Julia y no consigue acercarse a ella por su dificultad de relacionarse con las personas; sin embargo, hay una serie de matices a lo largo de la película que ayudan a suavizar el tono dramático y le dan un toque “romántico”. Por ejemplo, el lío en que se mete para descubrir el nombre de la “muchacha de la limpieza”; o cuando le regalo, anónimamente, un cactus, dejándolo en medio del corredor que ella limpia todas las noches.
 
El cactus
¿Quién es Julia? La vemos según los ojos de Jara
Sin embargo, la pregunta que aún no ha sido respondida es: ¿quién es Julia?

Sobre Julia y otros elementos.

Lo único que se sabe de ella es que es una de las muchachas de limpieza del supermercado del turno nocturno y que, más adelante, será de una de las que son demitidas. Los otros detalles de la vida de Julia y de sus gustos los sabemos a través de los ojos de Jara.
Jara se esconde cuando la ve entrar en el bar donde él trabaja
Cada día que Jara le sigue a Julia, el espectador conoce algo de ella, pero de una forma subjetiva, después de todo son los ojos de él que nos cuentan la historia. Es interesante mencionar que Julia solo habla una sola vez en toda la película y su frase, no nos da ninguna información especial sobre ella.

El recurso que el director utiliza para presentarnos a Julia lo podemos ver con todos los detalles en el minuto 58 cuando ella tiene una cita con un hombre en una pizzería. El espectador no sabe quién es el individuo, por qué están ahí, qué tipo de relación tienen ambos y, por tanto, Jara tampoco lo sabe. Hay dos cámaras en la escena: la primera es la que muestra el local, lo que sucede, pero se mantiene distante. Es una cámara que no aporta detalles, al contrario, crea ese ambiente de suspense que tanto le atormenta a Jara. La segunda cámara es los ojos de Jara, que nos muestran los detalles tal como él los ve. Por medio de esta “cámara”, sentimos las angustias y las necesidades que él tiene en relación a Julia y, como él, no sabemos nada de que sucede en realidad.
Jara ve a Julia con su cita
Este recurso es permanente a lo largo de la película que es dinámica, lo que permite que ni la falta de diálogos ni las secuencias largas en que Jara le sigue a Julia por las calles de Montevideo, hagan de Gigante una película aburrida o parada; al contrario, es muy ágil gracias a los cambios constantes de cámaras, de ángulos y del tipo de tomadas. Hay muchos primeros planos que se van alternando con planos generales, con planos de conjunto y de detalle.

Cuatro escenas claves de el Gigante.

Vamos a mencionar, en orden cronológico, cuatro escenas claves: la primera sucede en el minuto cuatro, cuando Jara acaba de llegar al supermercado y se cruza en el corredor con los empleados de limpieza. Él pasa al lado de Julia y no la ve, así como tampoco ella. Esta escena rápida, de un par de segundos, ya coloca frente a frente a los protagonistas de la película, resaltando el hecho de que Julia nunca le verá a Jara, a no ser que él tome la iniciativa.

Jara y Julia caminan sin verse y sin conocerse
La segunda escena que destacamos dura seis minutos. Jara sigue a Julia por las calles de Montevideo y conocemos algunos aspectos de la rutina de la muchacha, así como del comportamiento de Jara. Primero Julia va a una tienda, un Cyber, para usar internet. Jara también entra al mismo lugar y le espía, escondiéndose, para que ella no lo vea. Luego la muchacha sale a la calle y Jara está nuevamente atrás de ella. La chica se detiene en la vereda y se pone a jugar con un perro de una mujer que pasa por el lugar y Jara, sin tener donde esconderse, se detiene frente a un quisco de revistas y acaba comprando una revista mientras espera que el tiempo pase. Lo interesante de la compra, es que Jara se ve obligado a fingir que sabe de qué se trata la revista, “Todo Tejido”, cuando en verdad no tiene idea de nada. Se ve obligado a improvisar para no perder de vista a Julia.
Jara espía a Julia en el Cyber.
Jara se esconde para que Julia no lo vea
Esta escena es dinámica y prevalecen los primeros planos y en profundidad. El cambio de encuadre es rápido, dinámico y lo único que se escuchan son los ruidos de la calle y, los diálogos de Jara con el vendedor del quisco y el atendiente del Cyber.

La tercera escena que consideramos importante dura casi seis minutos y ocurre después de la primera media hora de la película. En esta conocemos algunas facetas de Julia y Jara se ve obligado a romper algunas ideas preconcebidas sobre Julia. Él la sigue hasta un cine y cuando entra, no sabe a qué sala ella fue. Entonces, él se dirige a la Sala 3 donde están pasando una película que se llama “Salto al amor”. Al descubrir que ella no está ahí, entra a la Sala 2 donde pasan la película “Mutante”. La cámara permanece estática, frente a la Julia y desde ahí vemos las actitudes de Jara, que se ha sentado unos tres fileras atrás de ella, y las reacciones de Julia mientras ve la película. La escena es dinámica a pesar de que ocurre en un espacio pequeño, cerrado y oscuro. Es gracioso, por otra parte, descubrir que Julia no es “romántica” como Jara se había imaginado.
 
Julia y Jara en el cine
La cuarta escena que hay que mencionar y que ejemplifica la fragilidad de la personalidad de Jara sucede después de que Julia encuentra el cactus en el corredor. Ella le muestra a un colega y se van caminando por los pasillos del supermercado. Jara los mira y empieza a sentirse celoso cuando los ve que conversan, que él la toma de la mano y, más aún, cuando no consigue, algunos segundos después, descubrir dónde están. Por más que los busca con las cámaras, no los encuentra. Entonces, él abandona su puesto y empieza a buscarlos. De repente, escucha unos gemidos de placer y se imagina que es Julia teniendo relaciones sexuales. Al escuchar unos ruidos, se esconde y no ve que Julia sale por otro lugar de donde vienen los gemidos. Jara, entonces, muy descontrolado acciona el detector de fuego que provoca que sea suspendido de su trabajo.
"Gigante"
Gigante ganó tres premios, incluido el Oso de Plata en el 59 Internationale Filmfestpiele Berlin; obtuvo el Premio de la Crítica, Mejor Actor y Mejor Guion en el Festival de Gramado (Brasil); ganó el Cóndor de Plata en 2011 como Mejor Película Iberoamericana (Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina)

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

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