O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


14 de novembro de 2016

Fehér isten - White God - Dios blanco



Fehér isten (White God – Dios blanco). Fantasía. Drama. Suspense, 121 minutos. 2014. Hungría, Alemania y Suecia.

Con Zsofia Psotta, Sandor Zsoter.

Dirección de Kornel Mundruczo.

Una película original sobre la discriminación.-

White God (Dios blanco), Fehér isten, su título original, es una excelente película que trata de un tema actual y del que nadie puede fingir que no lo conoce: la discriminación racial. Es una película fuerte, impactante, que le choca al espectador por la manera original de presentarnos el problema de la discriminación: un enfrentamiento entre el amor y la violencia.

White God es una de esas películas que tiene éxito en los grandes festivales de cine y que debería ser más difundida, no solo por el tema, sino por la calidad cinematográfica, por el buen uso de la fotografía, por su guion original y bien construido; sin dejar de lado la actuación impecable de la novata Zsofia Psotta.

Cuando hablamos sobre la discriminación, es normal que nos planteemos algunas preguntas: ¿Por qué se discrimina a alguien? ¿Cuáles son las verdaderas razones para que una persona se crea superior a otra? ¿Qué le pasa al discriminado?

Podríamos responder estas y otras preguntas similares con diversas teorías psicológicas y sociales y mucho “bla-bla-bla” con los que podríamos estar de acuerdo y, al final del debate nos sentiríamos satisfechos con nosotros mismos mientras la vida continúa su curso con la misma discriminación, pero con ropas nuevas.
White God: una parábola contemporánea sobre la "raza pura"
¿Por qué, entonces, hacernos esos interrogantes si nuestra historia nos cuenta que siempre ha habido discriminación? ¿Qué no hemos aprendido aún las lecciones trágicas de la humanidad?

White God, película húngara producida junto con Alemania y Suecia, es una parábola contemporánea sobre este problema que afecta a todas las sociedades en pleno siglo XXI, y sin ningún tipo de moralismos nos muestra el otro lado de la discriminación.
White God: una historia de violencia y amor
White God es una película extraordinaria, llena de simbolismos, con la que el espectador no consigue permanecer indiferente. De alguna forma vamos a reaccionar al final de la misma, pues la historia de Lili y su perro Hagan no es una historia común de amor entre niños y animales. Es una historia de amor, odio y violencia. Y aquí, desviándome un poco de tema, una recomendación que la vengo haciendo desde hace algún tiempo: hay que tener mucho cuidado con las reseñas mal hechas y mediocres que son divulgadas en internet, pues quien no ha visto la película esperará algo que nunca sucederá.

La historia.-

Lili es una joven de trece años y sus padres están divorciados. La madre de ella se va a Australia y ella tiene que quedarse a vivir con su padre. La relación entre hija y padre no es buena y hay mucha tensión desde el principio, y más aún cuando éste último se entera de que Lili se quedará también con el perro de su madre.
White God: Lili y Hagan
En la Hungría de la película hay una legislación especial para los perros callejeros, y más aún para los que no son de raza pura: los dueños deben pagar una taza o los animales serán llevados a la perrera donde, si no son adoptados, serán sacrificaos.
Lili, Hagan y su padre
Desde el principio de la convivencia entre Lili y su padre, éste se irrita con facilidad por la presencia del perro y decide que el animal no puede quedarse con ellos. Lili se opone a la idea de su padre e intenta mantener el control de la situación, a veces tomando actitudes drásticas. Por ejemplo, en la primera noche, como su padre no le permite que duerma con el perro en la misma habitación, que ella comparte con su padre, pues el departamento es pequeño, Lili se va al baño, se acuesta en la bañera y el perro se tumba en el piso, y así pasan la noche juntos.
White God: Lili y su padre
Sin embargo, las dificultades solo aumentan con la presencia de Hagan – que provoca también la irritación de los vecinos, principalmente porque se trata de un perro mestizo. El mismo problema sucede cuando Hagan invade el local donde Lili ensaya trompeta todos los días con una orquesta de jóvenes músicos. Como consecuencia, el padre de la niña le abandona a Hagan en medio de una avenida y aunque durante un par de semanas Lili lo busca con ahínco, no lo vuelve a encontrar y acaba desistiendo de su animal.

A partir de este momento, la película se divide en dos partes: en la primera seguiremos la rutina de Lili y su convivencia con su padre, las provocaciones y su rebeldía, hasta que finalmente parece que ella se olvida por completo de Hagan. En la segunda parte seguiremos la nueva vida de Hagan que lo transformará de un animal cariñoso y juguetón en un animal salvaje y asesino. Primero, el perro intenta encontrar a Lili sin éxito; después establece una relación simbólica con otros perros callejeros en un terreno abandonado, transformándose en una especie de líder. Posteriormente, Hagan será capturado, adiestrado y transformado en un perro salvaje para participar en peleas con otros perros.
White God: Hagan se transforma en un perro salvaje
White God: Hagan se transforma en un perro asesino
Este es el momento clave de la película, pues se destruye la sensibilidad del Hagan y se lo transforma en un animal asesino que, cuando consigue escapar, liderará una “revolución” canina por las calles de la ciudad, matando furiosamente a todos aquellos que lo maltrataron. Son escenas de pavor en las que la gente deja las calles desiertas mientras Hagan corre con su ejército y no hay nada que lo detenga: él está decidido a destruir a todos aquellos que lo hicieron sufrir.

Los personajes.-

No se conoce nada de la historia pasada de Lili y sus padres. Solo se sabe que la relación entre ellos no es buena. Tanto es así que, cuando Lili llega para quedarse con su padre, ninguna de los dos muestra algún tipo de emoción positiva. Ellos simplemente se ven obligados a convivir en un mismo espacio porque no tienen otra opción. La madre de Lili es solo un elemento de referencia para la presencia de Hagan, pues ella es la verdadera dueña del animal.
Lili busca a Hagan
El padre de Lili es un hombre frío, de temperamento fuerte que no sabé cómo dialogar con su hija. Se muestra violento con Hagan y no esconde la antipatía que siente por el animal. Es un hombre seco que no hace nada para entender a su hija y comprender que ella está pasando por una transformación brusca con la separación involuntaria de su madre. Más adelante describiremos una escena que representa la personalidad del padre de la muchacha.

Lili es una niña determinada y nada tímida. No tiene miedo de defender sus ideas y le desafía abiertamente a su padre, y también a cualquier autoridad, cuando se siente o atacada o incomprendida. Lili no tiene miedo de irse de la casa de su padre o de abandonar el ensayo de la orquesta a pesar de las amenazas del director de que nunca más podrá retornar.
Lili le desafía a su padre
Lili y su sentimiento de estar perdida...
Pero lo que más le caracteriza a Lili es su trompeta. Pero de esto hablaremos un poco más adelante, al tratar de la simbología de la película.

El otro personaje es el colectivo, representado en los perreros, de la sociedad que discrimina a los animales por su raza. Los perreros son mujeres y hombres que disfrutan maltratando a los perros que no son puros. Los cazan con crueldad y siempre están determinados a eliminarlos. Dentro de este colectivo, hay que incluir a los hombres que adiestran a los perros para que sepan luchar entre ellos mismos.
Hagan y otros perros impuros abandonados
La simbología de White God.-

White God no es una historia de amor de una niña y su perro: es una historia de violencia y amor que retrata a través de los perros la discriminación racial.
White God no es una historia de amor de una niña y su perro...
Ya hemos visto un sinfín de películas históricas y ficticias que hablan del racismo y, aunque cada una trata del mismo problema, aunque de manera diferente, ninguna tiene el impacto de Whhite God por varias razones.

La primera, y la más fuerte, es la transformación que sufre Hagen. De un perro cariñoso y juguetón, se transforma en un asesino violento que no le teme a nada y que está dispuesto a matar al opresor. Hagen es un perro “desechable” para la sociedad en la que vive porque no es un animal puro. No es de raza pura. Y esta expresión, de “raza pura” no nos es desconocida. Y no me estoy refiriendo al tema trillado de la segunda guerra mundial: me refiero a los conflictos constantes en nuestra sociedad en la que se discrimina a las personas por su raza, entre otras cosas.
White God: Hagan es un perro "impuro"
¡Hagan es simplemente discriminado por no ser raza pura!

El director Mundruczo acierta al escoger al perro como protagonista porque en nuestra sociedad se ha despertado cada vez más el interés por los “derechos” de los animales, y han surgido leyes nuevas que castigan a quienes abandonan o maltratan a los perros. Es como si hubiera una mayor preocupación por el destino de los animales, aunque no tengamos la misma preocupación por el de las personas. Tal vez porque ya estamos tan acostumbrados a la violencia humana que, cuando la vemos, permanecemos insensibles. Lo que no ocurre cuando vemos cómo maltratan a los animales. Y en eso las redes sociales se han especializado en hacer escándalos.
Hagan lidera la rebelión canina
Por tanto, cuando vemos cómo Hagan, un perro dulce, se transforma en un asesino, nos detenemos para pensar: Hagan no solo representa a los discriminados, sino que sus actos de venganza son las voces de los discriminados. Es como que, de repente, ellos tienen la fuerza para castigar a todos aquellos que los han maltratado de alguna manera.
White God: la venganza de los perros
Los otros elementos simbólicos en la transformación que sufre Hagan por causa de la violencia son la trompeta de Lili y la música del compositor Litz, la Rapsodia Húngara. Estos dos elementos funcionan como oponentes antagónicos en esa sociedad que ha decidido que solo los perros puros son dignos de vivir y de tener derechos.

La trompeta de Lili representa el amor y la Rapsodia Húngara representa el racismo. Estos dos elementos están, usando un término de la literatura, como un leimotive en la película. Por un lado, la trompeta es el medio por el que Lili se expresa mejor, así como también la manera de tranquilizarle al perro, cuando le toca la música, como sucede en la escena ya descrita anteriormente en la casa de su padre, cuando ambos duermen en el baño. Durante toda la película, cuando Lili está con su mochila en la espalda, siempre aparece la trompeta y el espectador observador, un poco antes de terminar la película, ya presiente cuál será la función de la trompeta.

La Rapsodia Húngara representa el racismo, no porque el compositor Litz lo haya sido, sino porque metafóricamente esta música representa la identidad del pueblo húngaro que no permite la presencia de los impuros. Por eso, esta música es una constante a lo largo de White God porque es como si ella fuera la voz de esa sociedad que ha decidido eliminar a los perros impuros.
Hagan escucha la Rapsodia Húngara interpretada por el gato Tom
Para reforzar esta idea de la Rapsodia Húngara hay una escena bastante surrealista: Hagan y otros perros están en la perrera y en la sala en la que se encuentran hay una televisión que está prendida. El programa que pasan es el clásico de los dibujos animados de Tom y Jerry. El gato Tom está sentado en el piano, como si fueran un gran músico, e interpreta magistralmente la Rapsodia Húngara de Franz Litz.

Escenas claves.-

Las primeras escenas de la película son escalofriantes. Se ve una ciudad vacía, con una toma aérea panorámica que muestra las calles desiertas, los carros abandonados y un silencio total. La primera impresión es que estamos en una ciudad que ha sido o, abandonada, o destruida por alguna fuerza descomunal. Enseguida vemos a una niña en bicicleta, con su mochila en la espalda, y un primer plano de los zapatos, las medias blancas y las piernas que pedalean una bicicleta. Parece que la niña es la única sobreviviente de alguna hecatombe, más aún cuando ella pasa por las calles del centro de la ciudad en la que no hay nadie y las luces de los semáforos cambian para nada. De repente aparece una jauría de más de cien perros que corre en la misma dirección de la niña, que se ve obligada a huir.
White God
White God: Lili
Otra escena importante es la que muestra al padre de Lili en el matadero en el que este trabaja. Durante un par de minutos el espectador presenciará un ritual cotidiano y sangriento de cómo él inspecciona el corte de la vaca. La escena es fría al mostrar el cuerpo del animal abierto y destripado. El único ruido que se escucha es el provocado por las sierras eléctricas que hacen su trabajo. A esto hay que añadir cómo el padre de Lili reacciona de manera fría y profesional su trabajo, y más aún cuando su camisa se mancha con un poco de sangre del animal. Esta escena es muy simbólica porque demuestra la dureza y frialdad del padre de la niña, que ha perdido la capacidad de emocionarse o, mejor dicho, de mostrar sus sentimientos, en contraste con la actitud un colega de trabajo que le regala un paquete especial de carne para Lilia.

Otros elementos.-

White God es una excelente película en la que los rechazados tendrán la oportunidad de vengarse por el sufrimiento que se les ha impuesto. No es una película que proponga la violencia como solución a un conflicto, pero nos muestra cómo la violencia puede llegar a nivel asustadores. Y para lograr ese efecto hay dos aspectos que no podemos dejar de comentar.
Lili y su trompeta
El primero es sobre las imágenes iniciales de la película que se contrastan inmediatamente con la escena dulce en la que se ve a Lili jugando con el perro de su madre en un parque. Este tipo de contraste es constante en la película en todos los ambientes, principalmente en la relación que Hagan establece con los otros animales: un sentimiento de solidaridad y de rebeldía al mismo tiempo.
 
White God
El segundo aspecto es la banda sonora. La tensión de la película es provocada también por el contraste de la Rapsodia Húngara con los ruidos ambientales del cotidiano. Y el final de White God es uno de los más angustiantes que he visto, pues después de presenciar una secuencia larga de ladridos de perros que corren por las calles de la ciudad sembrando el pánico en una noche sangrienta, hay un silencio total, acompañado de una fotografía magnífica que, sin un solo ruido ni una palabra, cierra esa parábola de manera magnífica.


White God ganó, entre muchos otros premios, el Prix un Certain Regard en el festival de Cannes.

Texto original de Patricio M. Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

23 de outubro de 2016

Love my life - Amo mi vida



Love my life – Amo mi vida. Romance. Lesbianismo. 2006. Japón. 96 minutos.

Con Rei Yoshii, Asami Imajuku.

Dirección de Kôji Kawano.

Primeras palabras.-

Hace poco he visto la película japonesa Love my life y me ha agradado bastante. Aunque no es una película perfecta y su guion tiene algunas fallas, como lo veremos después, también tiene aspectos positivos que hace que valga la pena verla.

Love my life es una película de temática lésbica. Para el público que no está acostumbrado a ver este tipo de películas en el circuito comercial, a no ser las últimas famosas de consumo popular que han aparecido en los dos últimos años, como Carol, por ejemplo, esta película pasaría totalmente desapercibida, incluso por su escasa distribución comercial, lo que no ha permitido, tal vez, una amplia discusión sobre ella.

Después de haberla visto, me puse a buscar en Internet informaciones sobre ella, y fue difícil encontrar algún comentario extenso, y más aún algún análisis, aunque fuera poco profundo. Lo único que hallé fueron sinopsis mediocres de tres o cuatro líneas que no consiguen ir más allá de la apariencia (algo que hay en la gran mayoría de las páginas de la web dedicadas al cine). Además, la mayoría de esos comentarios decían que la película era mala, pero no argumentaban dicha afirmación. Entonces, si muchos hablan mal de una película, para mí significa que, o la gran mayoría repite lo que alguien dijo, o falta la sensibilidad para encontrar los aspectos positivos de una obra de arte, si es que consideramos el cine como arte. Y en general, me propongo encontrar estos puntos cuando se trata de una película nada popular.
Love my life: Eri e Ichiko
Antes de entrar en los detalles que nos interesan analizar, hay que informar que Love my life es una película que habla de la madurez, de una manera sencilla, y tal vez algo ingenua. No se puede vivir solo de las emociones, algo que parecen que las parejas se olvidan cuando se enamoran y viven con intensidad esos primeros momentos que parecen eternos. Esta película trata de la necesidad de madurar para seguir adelante, como pareja.

Love my life: una película lésbica.-

Love my life es una película positiva de dos mujeres lesbianas que no tienen ningún conflicto con su sexualidad. Y las personas que les rodean, viven normalmente con la homosexualidad, en una sociedad algo conservadora, como la japonesa, y de la que no sabemos mucho, por más globalizados que seamos.
Ichiko y Eri: Love my life
Ichiko y Eri han llegado a una situación en la que ambas deben definir sus destinos profesionales y, principalmente, decidir cómo van a construir sus vidas, que no depende del hecho de que sean lesbianas. Ellas son dos mujeres, como cualquier otra, que tienen la vida por delante y deben resolver los conflictos que ésta les presenta.

Ichiko y Eri son dos estudiantes universitarias jóvenes que han iniciado una relación amorosa perfecta. Ambas son guapas, inteligentes, bien educadas y están totalmente enamoradas. En un primer instante se puede afirmar que no hay nada que pueda destruir esa relación que se solidifica a cada día. Sin embargo ambas viven realidades diferentes en relación con sus respectivas familias que influye directamente en el futuro que están trazando para sí mismas.

Los personajes y el conflicto.-

Eri es la más seria de las dos y estudia para ser abogada porque quiere demostrarle a su padre que, a pesar de ser mujer, puede ser abogada. Ella sabe que no tiene la vocación para serlo, pero al sentir el rechazo de su padre, que le privilegia a su hermano, quiere vengarse de su padre, y cree que lo hará siendo abogada. Su familia es altamente competitiva y ella se siente que está en un nivel inferior a su hermano, principalmente por las posturas conservadoras de su padre, quien, además, rechaza drásticamente el hecho de que su hija sea lesbiana, a pesar de que ella es independiente.
Eri y la desición de ser abogada
Esta situación hace que Eri tenga una serie de escudos emocionales con los que se protege constantemente, lo que de alguna manera le impide ser más espontánea de lo que le gustaría ser.

La realidad de Ichiko es otra. Ella es la más alegre en la relación, muy expresiva, bastante ingenua y algo infantil. Se emociona fácilmente con los pequeños gestos y se deja llevar por el impulso. Está locamente enamorada de Eri y cree que ese amor es suficiente para mantener la relación.
 
Love my life
Además Ichiko vive una relación con su padre opuesta a la de Eri. Al confesarle a su papá, quien es viudo, que ella es lesbiana, éste le cuenta que él también es homosexual y que la madre de Ickilo también lo era. Le cuenta que ambos mantuvieron un matrimonio solo por apariencia y que, en secreto, cada uno tenía su respectivo amante. Él le dice que ambos la amaron y que ese fue la única manera que tuvieron para conseguir vivir bien.

Esa revelación solo ayuda a que Ichiko pase a confiar más en su padre, con quien ya tenía una buena relación, y se sienta más segura con respecto a Eri, pues ninguna de las dos ha salido del “armario” públicamente.
 
Love my love: Ichiko y su padre
¿Qué puede, entonces, destruir esa relación ‘perfecta’ entre Ichiko y Eri? Aparentemente nada, ni siquiera el beso casual que Ichiko le da a un muchacha de forma impulsiva.

Lo que pone en riesgo la relación de la pareja es la obsesión de Eri de ser abogada. Está dispuesta a hacer cualquier sacrificio con tal de vengarse de su padre, por lo que le pide a Ichiko que se mantengan separadas durante el tiempo en que ella debe prepararse para los exámenes. Y frente a esta noticia, Ichiko corre el riesgo de caer en la desesperación y en la depresión.

Una historia de madurez.-

A partir de la separación, la película se olvida de Eri y se concentra en Ichiko, para quien es duro vivir esa situación. Se derrumba, pierde la alegría de vivir y se desespera con la tentación de llamarle a Eri. No duda en ningún momento de que el amor de ellas vaya a desaparecer, pero se siente impotente y no consigue entender por qué su novia tiene que insistir en algo que no le va a beneficiar en nada.

Pero esta separación es necesaria para que ambas encuentren el camino que quieren para sus vidas. Ellas no pueden continuar viviendo de emociones o protegiéndose de las emociones. Llega el momento en cualquier relación en que hay que madurar, y aquí entra en juego el padre de Ichiko, quien con su modo de ser, de pocas palabras y pocos gestos, le da la oportunidad para que ella salga de la inercia en la que se encuentra.
Eri e Ichiko en la playa
El padre de Ichiko es traductor de libros y le da un libro a su hija para que ella lo traduzca. Le presenta a su editor y la muchacha acepta el trabajo. De esta manera, Ichiko empieza a hacer no solo un ejercicio literario, sino un ejercicio para darle un sentido a su vida. No puede permanecer todo el tiempo viviendo de la idea romántica de la vida y comportándose de manera infantil.

Y este uno de los aspectos positivos e interesantes de la película: Ichiko debe aprender a encontrar la palabra exacta para expresar claridad las ideas. Su primer resumen de la traducción no es bueno; el segundo resumen, aunque mejor que el primero, tampoco lo es. Solo entonces ella se da cuenta de la necesidad de aprender a expresarse con exactitud.

Podemos decir que el trabajo de Ichiko por encontrar la palabra ideal en el ejercicio de la traducción es una excelente metáfora de la vida. Del primero ejercicio de la traducción al último hay un proceso que implica esfuerzo, dedicación y constancia. Y la vida es así: no se la puede vivir solo de emociones y de gestos espontáneos. Por tanto, Ichiko aprende a ser una mujer adulta.
 
Ichiko en un beso casual impulsivo
Por otro lado, aunque no seguimos el proceso de madurez, Eri, al aislarse del mundo para enfrentarse en la guerra que se ha propuesto hacerle a su padre, descubre lo que ella realmente quiere ser en la vida. Se da cuenta de que no se trata simplemente de oponerse a la familia porque son diferentes. Cada uno ocupa su espacio, y las opciones de cada uno no pueden depender de las emociones de unos y otros. El aislamiento por el que ella pasa le permitirá, no solo encontrar su verdadera vocación, sino también la oportunidad de destruir los escudos emocionales con los que se protege.

En pocas palabras, Love my life es una historia de superación, de madurez, y de esa manera sus protagonistas, Ichiko y Eri, encuentran la forma de cómo tener una relación más sana y saludable. Más fuertes y unidas que antes.

Algunos peros.-

Hemos tratado de rescatar lo más positivo de la película, no obstante hay algunos elementos que le quitan la calidad que hubiera podido tener.
La ex-amante de la madre de Ichiko con su novia; Ichiko y Eri
Empecemos con los personajes secundarios. Estos están mal concebidos y no son convincentes. Parece que fueron solo hechos de relleno. Por ejemplo, en una escena en la que Eri e Ichiko están caminando en la playa, un día de invierno, disfrutando del amor que hay entre ambas, ellas se encuentran con la ex-amante de la madre de Ichiko y su nueva enamorada. El diálogo que se da entre ambas es pobre y superficial, más aún si consideramos que en ese momento ese encuentran dos parejas de lesbianas: una, madura que camina en la vida a pasos firmes, y otra, que está buscando la manera de hacerlo. Por otro lado, Ichiko ya conoce la historia de su madre y ese hubiera podido ser un buen momento para fortalecerse como lesbiana a partir de lo que vivieron sus padres. Sin embargo, ese encuentro interesante es desperdiciado.

Ichiko tiene un amigo en la universidad que es homosexual. Ambos son amigos y confidentes a tal punto que las personas creen que ellos son una pareja. En esa relación de amistad, que a veces se queda en diálogos vacíos y en lamentos del muchacho de que él no tiene una pareja, aparece una chica que está enamorada del amigo de Ichiko. Es una aparición forzada en la historia que no añade ninguna riqueza en la película.
Ichiko y su mejor amigo
 El comportamiento de Eri en lo que se refiere a su profesión está pautado por su relación tensa con su padre; sin embargo, la única escena en la que éste aparece, no se ahondan los conflictos que ambos viven, tal vez porque a la película no se le quiso dar ningún tono dramático. Pero esa relación tensa no está bien explicada ni explorada.

A pesar de que la película es agradable visualmente, hay momentos en que pierde el ritmo narrativo, tal vez porque Ichiko es presentada de manera muy infantil y algo superficial durante gran parte de la película. Es algo contradictorio porque ella es quien le da la vida a Love my life y, al mismo tiempo le quita parte de su brillo.

Un aspecto positivo es la excelente banda sonora con las canciones del grupo japonés Noodles.

Escenas especiales.-

Hay tres escenas que nos gustaría rescatar porque reflejan diferentes situaciones de la película y, lo interesante de todo, es que cada una tiene un ritmo distinto.
Love my life
La primera escena es erótica, y si no fuera porque ambas muchachas están vestidas, podría ser casi una escena pornográfica. La impresión que tenemos es que fue hecha con el propósito de seducir a todo tipo de público: tanto a las mujeres lesbianas como a los hombres heterosexuales porque al iniciar la película con esta escena, se crea una expectativa sobre ella que después no va a suceder. Ambas muchachas están en la cama durmiendo y se despiertan. Eri coge un dulce y se lo lleva a la boca. Ichiko se acerca y al besarla en la boca, Eri le da el dulce y ambas inician un juego erótico de lenguas que se besan y que se pasan el dulce de la una a la otra. Son varios segundos en que la cámara, en primer plano, muestra esa relación sexual erótica de lenguas. ¡Una escena muy caliente!
Love muy life
La segunda escena es la cita entre Ichiko y el actual amante de su padre. Después que ella sabe de la homosexualidad de su padre, ella quiere entenderlo y conocer a su actual compañero. La escena es interesante por la dificultad que ambos tienen para comunicarse. No les resulta fácil hablar y los diferentes ángulos de la cámara ayudan a resaltar esa dificultad. Ambos están tímidos y nerviosos. Es una escena muy bien lograda.
Ichiko
La última escena, también muy bien lograda, es cuando Ichiko recibe el mensaje, tan esperado, de Eri para verse nuevamente con ella después de tanto tiempo que han permanecido separadas. Ichiko deja lo que está haciendo y sale corriendo por las calles. Durante más de dos minutos, la vemos correr, escuchamos su respiración cansada, el golpe de los zapatos en la calle, la desesperación por llegar a tiempo, con el miedo de que Eri piense que ella no va a ir.

Palabras finales.-

Love my life no es una de las mejores películas de temática lesbiana. Hay muchas mejores, y en este mismo blog ya hemos comentado varias de esas; sin embargo, a pesar de sus defectos, vale la pena, no solo para pasar el rato, sino porque ofrece, aunque sea de una manera ingenua, una historia optimista, alegre, de final feliz, en las que no hay el “malvado” que pone en peligro la felicidad de alguien.

Es bueno ver películas de este estilo también.

Texto original de Patricio Miguel Trujillo Ortega.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.