O filme que assistimos...

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Patricio Miguel Trujillo Ortega


27 de julho de 2018

Those Magnificent Men in their Flying Machine - Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras


Those Magnificent Men in their Flying Machine (Esos magnífios hombres y sus máquinas voladoras). Comedia, Aventura. 137 minutos. 1965. Reino Unido.

Con Stuart Whitman, Sarah Miles, James Fox, Terry-Thomas, Jean-Pierre Cassel, Alberto Sordi, Gert Fröbe, Robert Morley, Irina Demick.

Dirección de Ken Annakin.

Las grandes aventuras de los años sesenta.

Las comedias de los años sesenta se caracterizan, entre otros aspectos, por narrar historias ligeras, divertidas, con un humor sutil y estereotipado que, a los ojos de hoy, nos parecen películas bastante ingenuas. Sin embargo, hubo una serie de grandes comedias que, además de las características mencionadas, eran verdaderas aventuras épicas que divirtieron al público con personajes graciosos que se metían en las más divertidas confusiones. Como es lógico, al final todo terminaba bien, menos para el malvado tramposo que, aunque se esforzaba por engañar a todos y salir victorioso de cualquier forma, acababa perdiendo para el bien de los demás.

Hay tres grandes películas que pertenecen a este estilo único y peculiar de aquella época y que tuvieron gran éxito. Estas películas no solo que no han sido olvidadas, sino que han sido muchas veces imitadas, pero sin conseguir los mismos resultados que las originales. Estamos hablando de Those Magnificent Men in their Flying Machines (Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras), It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World (El mundo está loco, loco, loco – 1963), The Great Race (La carrera del siglo – 1965).

Pero la película que hoy nos interesa es Those Magnificent Men in Their Flying Machines (Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras). Es una comedia extremamente divertida que no es más que una libre adaptación súper cómica de una competición aérea, patrocinada por el Daily Mail de Londres, que ocurrió en 1910. Es una película muy bien hecha, con actuaciones impecables, con efectos especiales muy bien logrados y, lo que es más importante, con un guion dinámico y original.
 
Los pilotos recorren el camino que deben conocer para poder orientarse desde el aire
Esta película tenía un solo objetivo, a saber: en entretenimiento. Desde luego que se puede pensar en un análisis ideológico subjetivo, pero eso sería salirnos del cine, y al final del presente texto, lanzaremos una idea al respecto, pero nuestro objetivo es hablar de los logros cinematográficos de este filme que hace un homenaje sincero a los pioneros de la aviación, a su creatividad, a su fuerza de voluntad para vencer las adversidades.

La generación del siglo XXI debería tener la oportunidad de tener más contacto con este tipo de películas que, aunque carecen de la tecnología del cine contemporáneo, son insuperables en más de un aspecto. Por otro lado, para los amantes del cine, es una comedia que nadie puede dejar de verla.

La historia.

Lord Rawnsley (Robert Morley), dueño del periódico Daily Part, motivado por las palabras de su futuro yerno, Richard Mays (James Fox), de la fuerza aérea británica, quien le informa que Inglaterra, además de dominar los mares debería dominar los aires, aspecto éste en el que ha perdido terreno para otras naciones, organiza una competición aérea de Londres a París, y ofrece un premio de 10.000 libras esterlinas al primer piloto que llegue a la capital francesa.
Richard, Patricia y Lord Rawnsley
Estamos hablando de 1910, una época en la que los aviones aún estaban siendo desarrollados y no podían volar distancias muy grandes; una era en la que muchos pilotos arriesgaban la vida para descubrir el avión ideal y vivir grandes aventuras que, hasta esa época, eran imposibles de realizarlas.

La noticia llega a todo el mundo y se inscriben más de ochenta pilotos de diversas nacionalidades. Estos se reúnen en Inglaterra en un campo preparado para el evento, en el algunos días antes de la competición testan sus máquinas voladoras que, por cierto, a las que en ningún momento se las llama “avión”. Hay máquinas voladoras de todas las especies (algunas inventadas especialmente para la película) y después de varios días de preparación, solo sobran 14 pilotos para participar en la competición, pues la mayoría acaba destruyendo sus máquinas voladoras y no tienen recursos para reponerlas.
Olive lee en medio del desierto la noticia de la competición
Durante la etapa de preparación, la película presente a los principales competidores que representan a cinco países. Cada uno de ellos se mete en las más diversas situaciones cómicas por la manera en que cada uno de ellos se relaciona con los demás, pues además de testear las máquinas voladoras, ellos deben conocer la región por la que van a volar, para poder guiarse durante el vuelo, motivo por el que se ven obligados a participar en diversos eventos donde van a surgir los conflictos, todos tratados de una manera divertida.
Los primeros días los pilotos se preparan para la compeitición
Al llegar el día de la competición, todos partes en busca del premio, pero solo cuatro aviones llegarán a París. Los demás, o sufrieron algún tipo de accidente o simplemente se pierden en medio del camino. El caso más irrisorio de los que se pierden, es el de un piloto que inventó su avión cuando estaba en una bañera. Por este motivo, su avión parece una bañera y él viaja de espaldas, razón por la que no ve hacia donde va. Vale la pena resaltar que la mayor parte de los pilotos son representados como personas egocéntricas y no como caricaturas, aunque sí hay una o dos caricaturas bien elaboradas.

Conforme resumimos la historia de Those Magnificent Men in their Flying Machines, podemos darnos cuenta que la película está divida en tres partes. La primera dura aproximadamente cuatro minutos y es una secuencia en blanco y negro que parece un documental, en el que un narrador cuenta con humor una “historia” de los inicios de la aviación o, mejor dicho, del deseo que el hombre siempre tuvo de volar. En esta secuencia actúa Red Skelton que interpreta a diferentes personas de diversas épocas, aunque al final de la película, en los créditos aparece con el nombre el hombre neandertal. Esta secuencia mezcla algunas imágenes reales de los pioneros de la aviación con otras interpretadas por Skelton. Este documental, vamos a llamarlo así, es una pincelada de lo que va a suceder más adelante.

La segunda parte de la película es la preparación de la competición, en la que hay que destacar, principalmente, el conflicto de Patricia Rawnsley con su padre, el organizador del evento. Ella es una joven que sueña con ser independiente, en una época en la que en Inglaterra las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres; pero su principal sueño es poder volar en una máquina voladora. El problema es que su padre no le permite y le prohíbe a Richard Mays, el enamorado de Patricia, de que la haga volar. Este conflicto es importante porque a partir de ahí surgirán dos problemas importantes que guiarán la historia de Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras.
Richard y Patricia
Como es característico en películas extensas de los años sesenta, hay un intervalo musical de aproximadamente unos cuatro minutos para iniciar la segunda parte de la película, a la que nosotros, siguiendo la lógica de nuestro raciocinio, la llamamos de tercera: en ésta ocurre la competición propiamente dicha, con secuencias espectaculares para retratar los percances que sufren los competidores, como por ejemplo, caer en medio del Canal de la Mancha por falta de combustible, caer a la entrada de un convento por el mismo motivo o caer en medio de una carretera por un pequeño problema mecánico. Pero ninguno de los inconvenientes tiene un final trágico, ni cuando se llega al clímax del filme: el público en París espera al ganador, sea cual sea la nacionalidad de éste, ya que quien consigue volar de Londres a París en 25 horas y 11 minutos es un verdadero héroe.

Los personajes y sus conflictos.

Los personajes principales de Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras están hechos a partir de un estereotipo específico; es decir, no son personajes “puros”, lo que no es un problema en esta película, pues el humor parte justamente de esta caracterización rellena de estereotipos.
Patricia y Richard
Empecemos hablando de Patricia Rawnsley (Sarah Miles), el único personaje mujer importante de la película, pues las otras mujeres que aparecen cumplen papeles secundarios. Ella es hija de Lord Rawnsley (Robert Morley) y está saliendo con Richard Mays (James Fox). Ella es una mujer que usa motocicleta, cuando su padre no la ve, y hace todo lo posible para poder volar, pero su padre no le permite. Donde esconde su moto, hay un mensaje a favor del derecho de las mujeres al voto, sin embargo, ella acata todo lo que su padre le dice, a pesar de que también le “desobedece” siempre que puede hasta conseguir realizar su sueño: volar. Sin embargo, a pesar de no tener la libertad que le gustaría tener, ella sabe cómo salirse con la suya. Es una joven alegre, independiente, que no le teme a la aventura y sabe cómo relacionarse con las demás personas.
Richard y Patricia
Patricia y Olive
Richard Mays es un joven militar, pretendiente de Patricia. No le molestan las ideas de ella, pero siempre hace lo que el padre de ella manda. Se comporta como nos imaginamos que se comportan los “británicos”. No es expresivo en sus emociones; cuando Patricia quiere besarlo en público, no le agrada, principalmente si él está usando uniforme. Él está determinado a ganar la competición, pero la mayor parte de la película está involucrado en mantener la compostura para no dejarse dominar por los celos cuando aparece Olive Newton, un aviador estadounidense que llega no solo para participar en la competición de las máquinas voladoras, sino también para competir por el corazón de Patricia. Una muestra de esa manera de ser inglés de Richard es cuando, dominado por los celos, le desafía a Olive con extrema elegancia y educación, ya que él es un verdadero caballero.
Olive Newton, piloto estadounidense
Olive Newton (Stuart Whitman) es el prototipo del “sueño americano”, aunque en ningún momento se utiliza esta expresión. Es una persona que ha invertido hasta el último centava en su avión y, si pierde la competición, no tiene ni cómo regresar a su país. A pesar de eso,  se deja seducir por la alegría de Patricia y, aunque sabe que su padre es poderoso y no autoriza que su hija vuele, la lleva a volar, aún sabiendo que eso le puede perjudicar. Por otro lado, Olive no duda en sacrificase para ayudar a los demás; es decir, la película lo presenta como un hombre ‘altruista’ que es capaz de perder la competición si con eso ayuda a salvar a algún necesitado.
Pierre Dubuis, piloto francés
Pierre Dubuis (Jean-Pierre Cassel) y Colonel Manfred Von Holstein (Gert Fröbe) son los dos aviadores que provocan algunas de las escenas más graciosas de la película. Ambos representan el estereotipo de lo que son los franceses, el primero, y el de los alemanes, el segundo. Aunque la película abarca a todos los cinco principales pilotos como un todo, esta pareja de enemigos provocan muchas carcajadas de buen gusto.
Colonel Manfred Von Holstein, piloto alemán
Pierre, siguiendo el estereotipo de los franceses, es un romántico incurable que no pierde la oportunidad de enamorase y, tanto él como su equipo de mecánicos se toman las cosas a la ligera y son irreverentes, principalmente con los alemanes, que son lo opuesto de los franceses. Los alemanes son disciplinados, rigurosos y lo hacen todo a la perfección, siguiendo al pie de la letra el manual de instrucciones. (Una de las tantas escenas divertidas es cuando el Colonel Manfred Von Holstein se ve obligado a pilotear su máquina voladora, y como no sabe hacerlo, lo hace siguiendo las instrucciones del manual, y la primera instrucción, como es lógico, es sentarse en la máquina, algo que él no lo hace hasta no haber leído dicha instrucción).
Colonel Manfred von Holstein
Otra escena que caracteriza el estereotipo alemán de principios del siglo veinte está en la frase que  Von Holstein repite constantemente: “No hay nada que un oficial alemán no pueda hacerlo”. Tanto es así que, cuando su avión sufre un accidente y él cae en el agua, desde la embarcación que se acerca para rescatarlo le preguntan si sabe nadar. Su respuesta, mientras intenta no ahogarse, es su frase predilecta: “No hay nada que un oficial alemán no pueda hacerlo”.
 
Emilio Ponticelli y, al fondo, su esposa y sus hijos
El conde Emilio Ponticelli (Alberto Sordil) es uno de los hombres más ricos de Italia y vive destruyendo sus máquinas voladoas, y siempre que su esposa le pide que desista de volar, él promete hacerlo, hasta el momento en que aparece una nueva máquina voladora y se olvida de la promesa. Es un hombre de familia, tanto es así que su esposa y sus ochos hijos le acompañan a la competición. Es un hombre cariñoso con la familia, exagerado y, además de destruir de destruir máquinas voladoras, parece que lo único que sabe hacer es hijos.
Sir Percy Ware-Armitage
Como no podía faltar, está Sir Percy Ware-Armitage (Terry-Thomas), el villano de la película. Además de ser gobernador es un individuo inescrupuloso que no duda en perjudicar a los demás pilotos para que todos pierdan. Como es lógico, Sir Percy Ware-Armitage tiene una gran participación en esta comedia, no solo porque es el antihéroe por excelencia, sino porque el público sabe desde antemano que en algún momento el tiro le va a salir por la culata. Y es justamente lo que se espera desde el principio. No obstante, las escenas en las que él participa son muy divertidas y, aunque hoy, más de cincuenta años esas escenas ya las hemos vistos en otras películas, éstas continúan siendo originales y graciosas, tanto es así que en algunos afiches de la película él ocupa el espacio central de la imagen. Vale decir que su propia caracterización es caricaturesca: él aparece con un gran bigote, una sonrisa falsa y un espacio bien notorio entre sus dientes incisivos.
Sir Percy Ware-Armitage y su fiel compinche
Sir Percy Ware-Armitage preparando uno de sus planes diabólicos
Para finalizar la presentación de los principales personajes, hay que mencionar a Brigitte, Ingrid, Marlene, Françoise, Yvette y Betty (todas representadas por Irina Demick). Esta bella mujer de una sonrisa encantadora y seductora está siempre presente en todos los lugares donde está Pierre Dubuis: desde el primer accidente en el que él se choca con su máquina voladora contra un árbol por quedarse viendo a la bella mujer que está siendo pintada por un artista, hasta el final de la película cuando el público festeja la llegada de los pilotos victoriosos a París. En todas las oportunidades él conoce a una simpática mujer que siempre tiene un nombre diferente, una nacionalidad diferente, pero es la misma persona.
Pierre y Bety
Brigitte, Ingrid, Marlene, Françoise, Yvette, Bety (Irina Demick)

Brigitte e Pierre Dubuis
Escenas especiales.

Una película con tantas situaciones cómicas  y llena de aventuras y desventuras está repleta de escenas especiales, sin embargo vamos a limitarnos a solo cuatro escenas que retratan el humor de la película.
 
Patricia realiza su sueño de volar en una máquina voladora
La primera escena es cuando Patricia aparece manejando una moto en el campo y llega  Richard, en una máquina voladora, a la gigantesca propiedad de Lord Rawnsley. Ella aparece usando una ropa confortable: boina, un pulóver y un pantalón. Desde la llegada de su “novio”, ella se muestra alegre, inquieta, testaruda y apasionada por el mundo de las máquinas voladoras. Cuando se dirige con Richard a hablar con su padre, ella va a un cuarto para esconder la moto, pues su padre no puede saber que ella maneja ese vehículo, y enseguida aparece transformada en una “verdadera lady británica”: sombrero, bien peinada y una ropa extremamente clásica. Sin embargo, ella no pierde su postura inicial, aunque se muestra frente a los demás con el comportamiento para el que ha sido educada.
Patricia y Richard
La segunda escena que queremos destacar también involucra a Patricia, pero Olive, el piloto estadounidense. Patricia está andando en bicicleta por el campo al que están llegando las diferentes máquinas voladoras para prepararse para la competición, cuando ella pierde el equilibrio y se cae. Olive corre a ayudarla, y al quitarle la bicicleta que le ha caído encima, le arranca el vestido. Es el primer contacto que tienen ambos personajes y a partir del cual surgirá el interés mutuo que ambos tienen y las diferentes situaciones cómicas que surgirán a  partir de este inocente incidente.
 
Olive y Patricia
La tercera escena digna de destacar, es el duelo que hay entre Pierre Dubuis y el Colonel Manfred Von Holstein. El alemán, cansado de las bromas pesadas que le hace el francés, lo desafía a un duelo. El francés escoge como armas un arcabuz y un globo. Aunque le parece absurda la decisión de Dubuis, el alemán acepta que el duelo sea en un globo y con arcabuz, sin darse cuenta de que Pierre le está tomando el pelo una vez más. Cuando están listos para el desafío, como es lógico, todo sale equivocado para ambos, pero el público se divierte con una de las secuencias más graciosas de la película.
 
Una de las tantas escenas en la que los franceses se burlan de los alemanes
Así como Those Magnificent Menn in their Flying Machines hace un homenaje bien humorado a los pioneros de la aviación, también hace un homenaje al cine mudo, específicamente a los policías de la Keystone. En el campo donde esos magníficos hombres con sus máquinas voladoras están preparándose para la competición, hay un Cuerpo de Bomberos que siempre está listo para socorrer a los accidentados. En una de esas situaciones, cuando uno de los pilotos pierde el control de su máquina voladora y ésta empieza a andar por el campo de manera desgobernada,  los bomberos corren al camión y empiezan una loca corrida caótica en el mejor estilo de los policías de la Keystone del cine mudo. Esos son unos minutos divertidos que nos recuerdan grandes momentos de un cine que tuvo mucho éxito y que causó furor en el público de los primeros años del siglo veinte.
Los bomberos
Los bomberos: un homenaje a los policías de la Keystone
Una escena interesante es cuando Olive va al galpón donde James está trabajando. Olive le pide a Jemes que le preste una llave inglesa y él no entiende lo que le pide. El humor radica en que ambos están en Inglaterra y los ingleses no conocen esa  llave con ese nombre. Este tipo de humor sutil en el que se juega con palabras y expresiones es característico de las comedias de los años sesenta y que está muy presente en Esos magníficos hombres en sus máquinas voladoras.

Del título y otras características.

Para el presente comentario de la película Those Magnificent Men in their Flying Machines hemos decidido usar el título en español Esos magníficos hombres en sus máquinas voladoras porque nos ha parecido que es la traducción adecuada. Hemos visto otros dos títulos con los que esta película fue conocida, en español, en los años sesenta: Aquellos chalados en sus locos cacharros (Este título nos parece ofensivo porque presenta a los pilotos como locos, lo que se opone al sentido de la película: el homenaje, aunque sea gracioso, a los pioneros de la aviación; en segundo lugar, las máquinas voladoras no eran trastos viejos que no funcionaban mal; al contrario, eran los nuevos inventos que aún no habían sido perfeccionados).
Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras

El otro título que encontramos fue Los intrépidos hombres en sus máquinas voladoras. Este título es mucho más decente que el anterior.
Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras que aceptaban todo tipo de desafío
Por otro lado, Esos magníficos hombres en sus máquinas voladoras es una película que hoy, después de más de cincuenta años de su realización, continúa siendo tan divertida como en la época de su estreno, pues retrata de manera humorística una mundo que solo lo conocemos a través de la historia. La película recibió siete nominaciones, entre ellas al Óscar (1966) y al Globo de Oro (1966), pero solo obtuvo el BAFTA (1966).

Texto original de Patricio M. Trujillo O.
Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

Ahora vamos a hacer un pequeño paréntesis para plantear una “una teoría de la conspiración especulativa”: Esos magníficos hombres y sus máquinas voladoras es una película de 1965 y es interesante pensar en las nacionalidades de los aviadores. De los más de ochenta que se inscriben, solo quedan 14 al inicio del evento, y solo cuatro llegan a la meta. La nacionalidad de los principales competidores son: estadounidense, alemana, francesa, inglesa, italiana y japonesa. No hay ningún piloto de algún país de la Cortina de Hierro (recordemos que esta película inglesa fue hecha en el auge de la Guerra Fría). Este es un dato interesante del cual se pueden elaborar diversas teorías, así como el hecho de que tampoco hay personajes de raza negra ni mujeres pilotos, a pesar de que hubo varias mujeres que se destacaron y cumplieron un papel importante en los primeros años de la aviación, como es el caso de E. Lilian Todd (1865-1937) y Élise Léontine Deroche (1886-1919)

Pero no nos vamos a detener con estas ideas, aunque es interesante el planteárnoslas.
Ilustraciones (storyboard) de la película

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