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Patricio Miguel Trujillo Ortega


29 de abril de 2018

The Great Train Robbery (El gran robo al tren)


The Great Train Robbery (El gran robo al tren). Acción. 12 minutos. 1903. Estados Unidos. 

Película de Edwin S. Porter.

Introducción.-

El gran público contemporáneo no está acostumbrado a ver películas clásicas y, peor aún, aquellas que pertenecen al cine mudo, y más aún, aquellas de los primeros años que han sobrevivido, cuando el cine estaba dando sus primeros pasos. A pesar de que la tecnología hoy nos permite tener el acceso a estas producciones, el entretenimiento presente se limita, para la gran mayoría de los espectadores, a las películas del año, a aquellas que se pueden piratear por internet o aquellas que se venden y se alquilan on-line.

Como es lógico, por influencia del consumismo, de las modas y, muchas veces, por la falta de educación artística y cinematográfica, sabemos que a la gran mayoría del público no le gustan las películas antiguas, principalmente a los jóvenes, para quienes una película vieja es de hace unos dos o tres años, además de que es sinónimo de aburrida. Sin embargo, estamos convencidos de que el cine clásico no puede existir solamente para las clases de los estudiosos del cine en la universidad, o para el público que, con arrogancia, se autoproclama cult, culto, académico, como si pertenecieran a una casta superior única, algo que nadie les ha concedido tal título, aunque ellos lo proclamen sin humildad.
The Great Train Robbery - El gran robo al tren

Es necesario redescubrir el cine clásico y el cine mudo, principalmente el cine de los pioneros, como una forma de entender mejor el significado de la evolución del arte, del cine, así como también es la posibilidad de aprender a apreciar mejor la experiencia cinematográfica que cambia a una velocidad sorprendente, y que no sea solo una serie de anécdotas interesantes y divertidas de cómo se filmaba antiguamente. Es por este motivo que hoy vamos a hacer un breve comentario de un corto-metraje de 1903, que dura aproximadamente 12 minutos, y que ha sobrevivido al tiempo. Estamos hablando de la película de Edwin S. Porter: El gran robo al tren (The Great Train Robbery).

El gran robo al tren.-

The Great Train Robbery (El gran robo al tren) es una de las pocas películas sobrevivientes que hasta el día hoy es motivo de estudios y análisis para los especialistas. Pero al mismo tiempo, es interesante analizarla para entender cómo el cine evolucionó y el impacto que ella tuvo en su época.
 
El gran robo al tren
La gran mayoría de comentarios la tratan como una de las películas pioneras del género western, y algunos incluso la consideran la primera del género. Sin embargo, nosotros no la vamos a clasificar en dicho género, pues hay muy pocos elementos para sustentar tal argumento. Es verdad que en la película hay un tren, un robo, una cuadrilla de asaltantes, una persecución a caballo y otros elementos que caracterizaron, de alguna manera, el género western, pero lo que no nos permite clasificarla en dicho género, es que la historia no está ambientada en un espacio determinado para al que se le pueda atribuir como característico de este género. Los elementos que mencionamos anteriormente son “casuales”, pues el corto-metraje pertenece a una época (1903) en la que aún sobrevivían, aunque ya en amplio declino, lugares como los que son descritos en la obra.

Nosotros preferimos clasificar El gran robo al tren como una película de acción, pues sus 14 secuencias, como a todos los críticos les gusta resaltar esta característica, retratan la acción que va desde los asaltantes que roban el tren hasta la persecución final y la muerte de los mismos.

La historia.-
El gran robo al tren: los asaltantes dominan al empleado del telégrafo
Un grupo de asaltantes entra a la oficina del ferrocarril y le dominan al empleado del telégrafo, dejándolo en el suelo, inconsciente y amarrado, pero antes le obligan a solicitar la parada del tren. Enseguida, los asaltantes que están escondidos atrás del depósito del agua, suben al tren; un empleado que está en un vagón donde hay una caja, escucha el disparo de los asaltantes e intenta evitar el robo, pero los bandidos le disparan, hacer explotar la caja y se llevan el botín.
El gran robo al tren: el maquinista separa la locomotora del resto del tren

Inmediatamente, los asaltantes detienen el tren para obligarle al maquinista a separar la locomotora del resto de los vagones, para inmediatamente robar a todos los pasajeros que son obligados a bajar del tren, con las manos en alto. Un pasajero intenta escapar, pero uno de los asaltantes le dispara por la espalda. Después de haber robado, los bandidos regresan a la locomotora y se van, abandonando a las víctimas al lado de las vías del ferrocarril. Más adelante, ellos se bajan del tren, se dirigen hacia un bosque, atraviesan un arroyo y huyen en unos caballos. Al mismo tiempo, el telegrafista intenta levantarse y pedir ayuda, pero no consigue. Enseguida llega una niña con una lechera, y al ver al hombre en el suelo, lo ayuda, desatándolo y lanzándole agua en el rostro.
El gran robo al tren: un empleado intenta detener el asalto
En un salón, donde un grupo de hombres y mujeres están bailando y distrayéndose ruidosamente, llega un hombre y cuenta que hubo un atraco. Los hombres salen del salón y persiguen a los ladrones a caballo. Finalmente, ellos llegan al bosque donde los asaltantes están repartiéndose el botín y los matan.

La importancia de la película.-

Como pudimos observar, la historia de El gran robo al tren es muy sencilla y, para el espectador contemporáneo, no tiene nada de especial; sin embargo, tenemos que volver al pasado y ponernos a pensar como el público de 1903. En aquella época, casi la totalidad de las películas, que duraban un par de minutos como máximo, eran filmadas con la cámara parada, en una sola locación y toda la acción sucedía en una secuencia única. La cámara se mantenía distante y la historia “narrada” era extremamente sencilla. Es verdad que Georges Méliès, en Francia, hacía todo tipo de experiencias innovadoras en el cine, pero hay que recordar que en aquella época el Océano Atlántico era una gran barrera física, temporal y cultural.
El gran robo al tren: persecución a los bandidos
Porter, en El gran robo al tren, utilizó una serie de técnicas que fue una gran novedad para la época, razón por la que este corto-metraje hasta hoy es mencionado, recordado y estudiado. En primer lugar, Porter rodó la película en locaciones, es decir, además del filmar en un estudio, con varios escenarios (la sala del telegrafista, el interior del vagón, el salón del baile), filmó también al aire libre, en diversos lugares (el depósito del agua, la maquinaria del tren, en las rieles del tren, en el bosque, la persecución a caballo, etc). Eso, por sí solo, ya era una gran novedad, lo que le daba a la historia una dinámica especial, nunca antes vista en el cine. La historia tenía acción y el espectador podía vivirla.

Segundo, aunque la cámara se mantiene distante de los actores, razón por la que es difícil distinguir sus características, Porter utiliza algunos cortes e incluso, nuevos ángulos para filmar, sin limitarse a la escena frontal, como sucede, por ejemplo, cuando se separa la maquinaria del resto del tren: la escena es vista desde un lado transversal. Además, la cámara se mueve, no permanece todo el tiempo parada, como se puede ver, principalmente en la parte final durante la persecución a los bandidos. Esta técnica constituía otra gran novedad y le daba una nueva dimensión a la narración.
El gran robo al tren: los bandidos esperan que el tren se detena para subir
Por otro lado, la película utiliza lo que se llama cross-cutting, que no es otra cosa que cortar las escenas y montarlas de tal manera que la narración de la película sugiere que dos cosas suceden al mismo tiempo, como es el caso de la niña que ayuda al telegrafista mientras los asaltantes roban al banco. Esta técnica no existía en aquella época. Las historias narradas seguían una secuencia de principio a fin, por eso El gran robo al tren innova esa manera narrativa. Para el espectador de hoy, no significa ninguna novedad, pero para el de 1903, era una forma de darle a la historia un impulso único y emocionante.

Escenas especiales.-

A pesar de que el corto-metraje dura casi doce minutos, vale la pena resaltar tres escenas especiales. La primera, es la del asalto a los pasajeros. Cuando el tren se detiene, dos de los asaltantes, obligan a todos los pasajeros a bajar del tren. La cámara, ubicada a la izquierda, muestra cómo dos delincuentes amenazan a los pasajeros. Pero lo más interesante, es la cantidad de víctimas que hay. Deben de ser, por lo menos, más de cincuenta pasajeros que se amontonan a lo largo de la vía, incapaces de defenderse. Lo que más llama la atención en esta escena, (5’19”) es cuando uno de los ladrones da un paso hacia adelante, para asustar a una de las víctimas, haciendo el gesto de que le va a disparar. Cuando la mujer retrocede asustada, él se ríe y se divierte con el miedo del pasajero. Aunque los pasajeros son anónimos, así como los asaltantes, la escena ayuda a mostrar el miedo de unos y la crueldad de otros.
El gran robo al tren: uno de los asaltantes mata a un pasajero que quiere huir
La otra escena que vale la pena mencionar es la que sucede en el salón de baile. Los hombres que están en el salón le disparan alrededor de los pies de un hombre para que este “baile” al ritmo de los disparos. Consideramos esta escena interesante para su época, y es tan importante, que con el pasar de las décadas, muchísimas películas han reproducido la misma escena, tanto que hoy nos parece una escena trillada; pero, como hemos dicho desde el principio, hay que pensar con la mentalidad de 1903. Además, si la escena no fuera buena, ¿por qué tantos directores la han copiado una y otra vez?
El gran robo al tren: el salón de baile
El gran robo al tren
La tercera escena es la última que aparece en el corto-metraje. Después que los bandidos han muerto, aparece uno de los asaltantes, en primer plano, en fondo negro. Es la única escena en la que se ven los detalles del personaje, quien, sin mostrar ningún tipo de emoción, “mira” a los espectadores, saca su revólver y le dispara al “público” varias veces. Lo único que podemos hacer hoy es imaginarnos el impacto de esta escena en el público. Es una muestra de cómo el cine tiene ese poder de conmover a las personas de las más variadas formas.

El gran robo al tren es una de las primeras películas más intensas de los primeros años del cine y le puede servir al espectador contemporáneo para entender cómo lo que hoy existe de bueno en el cine es el resultado de grandes experiencias del pasado, razón por la que, aunque no seamos aficionados a las películas clásicas, hay que mantenerlas en el lugar de honor que les corresponde en la historia del cine.

Texto de Patricio M. Trujillo O.
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