O filme que assistimos...

Você encontrará neste espaço comentários e analises de filmes de todas as épocas. Uma excelente oportunidade para aprender além do cinema.

Patricio Miguel Trujillo Ortega


24 de junho de 2018

Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931)


Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Terror. 98 minutos. 1931. Estados Unidos.

Con Fredric March, Mirian Hopkins, Rose Hobart, Edgar Norton, Holmes Herbert, Hailiwell Hobbes.
                                                  
Dirección de Rouben Mamoulian

El terror de los años 30.

Las películas de terror gótico, en adaptaciones hechas de grandes obras literarias, marcaron de manera definitiva el desarrollo del cine de terror, que había empezado a mediados de los años veinte. Grandes películas como Drácula y Frankestein, ambas de 1931 y producidas por la Universal, dieron el puntapié comercial para este tipo de género que la Universal supo aprovechar haciendo diferentes versiones de sus obras a lo largo del siglo veinte. Sin embargo, no todas esas películas fueron necesariamente las mejores aunque copado el mercado.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Escena inicial que nos remite al terror gótico
Dr. Jekyll y Mr. Hyde de 1931, adaptación de la novela del escritor inglés Robert Louis Stevenson, publicada en 1886, fue producida por la Paramount y ganó en 1932 el Óscar al mejor actor (Fredric March) y dos dominaciones, una de las cuales fue la de mejor fotografía (Karl Struss). Esta película es, definitivamente, una de las mejores adaptaciones, por no decir la mejor, que se ha hecho en el cine de la obra de Stevenson por todo su conjunto: la excelente fotografía, las técnicas como recurso narrativo, el uso perfecto de alegorías, la coherencia del guion al tratar los diversos temas, la actuación de los protagonistas, etc.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931): Jekyll al inicio de la película y luego secuencia de la primera transformación
En fin, Dr. Jekyll y Mr. Hyde , después de más de ochenta años, no ha sido superado a pesar de que hoy existen más y mejores recursos técnicos. Además, es una obra obligatoria para cualquier amante del buen cine y, aunque hoy no provoca ni el susto ni las emociones que sí provocó en la época de su realización, merece un lugar de destaque entre las obras pioneras y las mejores del género del terror.

El estilo narrativo de Dr. Jeykll and Mr. Hyde.-

Durante los cuatro primeros minutos de la película, el espectador solo ve lo que el protagonista observa. La cámara es el ojo del Dr. Jekyll, que con efecto viñeta, da la sensación de que estamos dentro de él. Los movimientos son rápidos, con una cámara que tiembla en algunas ocasiones y solo veremos al Dr. Jekyll por primera vez cuando él se mira en el espejo antes de la salir de la habitación en la que se encuentra. Este efecto se lo repite una segunda vez cuando el doctor toma por primera vez la poción con la que se transformará en el señor Hyde.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931): la cámara es el ojo del Dr. Jekyll
El objetivo de ese efecto no era solo innovar la técnica narrativa, sino que el espectador sintiera cómo el protagonista observa el mundo de manera subjetiva. Esto es esencial para entender los conflictos que el Dr. Jekyll vive y la dimensión que toma cuando surge el señor Hyde, un hombre sin escrúpulos, que es fuerza bruta y amoral.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931): la cámara es el ojo del Dr. Jeykll en plena transformación
Otra característica de Dr. Jekyll y Mr. Hyde es la manera peculiar en la que se cambian algunas escenas, específicamente en las escenas de los minutos cincuenta y cinco, sesenta y ocho y setenta y tres. En la primera escena, el doctor Jekyll le acaba de enviar a Ivy cincuenta libras. Ella se queda feliz con el dinero y, en lugar de la escena cambiar a otra, ésta se divide con na línea perpendicular que sube desde el ángulo inferior derecho hasta llegar al medio, donde se detiene por unos instantes, para después continuar subiendo hasta el ángulo superior izquierdo. En la parte superior de la escena se ve a Ivy, feliz con el dinero que ha recibido y en la parte inferior se ve a Muriel, la enamorada del doctor Jekyll, conversando con él sobre el hecho de que durante la ausencia de ésta, de más de un mes, él no la haya escrito una vez siquiera. El doctor Jekyll le dice a su amada que ha “estado enfermo del alma” y que ha hecho experimentos peligrosos. El espectador sabe de qué se trata, y la idea está reforzada al mostrar en la misma escena, aunque en lugares diferentes, a las dos mujeres que a él le son importantes: Muriel, la mujer a quien ama y con quién se quiere casar e, Ivy, la mujer a la que le salvó en la calle y a la que quiere proteger de la obsesión maligna del señor Hyde.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931): A la izquierda, Ivy; a la derecha, Jekyll y Muriel
Este recurso de dividir la escena y dejarla de esa manera por algunos segundos es buena para mostrar los opuestos y los conflictos que viven los diferentes personajes a partir de una misma situación, y más aún cuando algunos de esos personajes no conocen a los otros y no saben lo que sucede a su alrededor, como es el caso de Muriel e Ivy. Al mismo tiempo son escenas que ayudan a destruir cualquier idea optimista de que las cosas pueden mejorar, pues ambas representan el conflicto de la dualidad del doctor Jekyll y el señor Hyde. Esto está muy bien representado una vez más en la escena del minuto sesenta y ocho. En la parte superior, Ivy está bebiendo y está muy feliz porque cree que finalmente se ha liberado de la presencia aterrorizante del señor Hyde, mientras que en la parte inferior se le ve a Muriel que está preocupada porque el doctor Jekyll está atrasado y no ha llegado a la cita que tenía con ella. En esta escena se plantea de forma contunde el preámbulo de la destrucción del doctor y de Ivy, así como el fin de las ilusiones de Muriel, pues ninguna de las dos sabe que Jekyll se ha transformado, involuntariamente, en Hyde mientras iba a encontrarse con su enamorada.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931)
Algo similar sucede en el minuto setenta y tres. Cuando la escena permanece dividida, en una parte aparece el coronel Carew, padre de Muriel, quien afirma categóricamente: “Nunca volverán a ver a ese hombre”, refiriéndose al doctor Jekyll, quien nunca llegó a la cita que tenía con su hija. Mientras se escucha la sentencia de Carew, en la otra mitad aparece el rostro del doctor, que ahora se da cuenta que está perdiendo el control de su personalidad para su lado negativo.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931)
Durante la mayor parte de la película, la cámara cumple un papel importante al mostrar escenas de diferentes ángulos y con diferentes efectos. Hay dos escenas en particular que hay que destacarlas. La primera sucede al principio de la película, cuando el Dr. Jekyll da una conferencia sobre sus ideas de que se puede separar el alma del ser humano y mostrar tanto el lado positivo como negativo de cada ser humano. Como es lógico, sus ideas son rechazadas por todos, pero la cámara dice lo contrario: en un momento determinado, para mostrar la veracidad de su discurso, se le enfoca al protagonista desde un ángulo inferior, lo que ayuda a engrandecer las ideas de Jekyll y mostrar que falta muy poco para mostrar el poder que él tiene con sus ideas.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Jekyll llega al lugar de la conferencia: el espectador ve a través del ojo del doctor.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Jekyll hace sus afirmaciones sobre la dualidad del "alma" durante una conferencia
La segunda escena que destacamos es el magnífico juego de sombras que hay casi al final de la película. El señor Hyde huye de la policía que le persigue por las calles de Londres. En un determinado momento, la cámara está distante, creando un plano general, enfocando la pared de una casa que está un poco lejos en la que se proyectan las sombras de Hyde que huye y de la policía que le persigue. Es una escena muy bien hecha que muestra la versatilidad del director y la calidad de Karl Strauss, el fotógrafo responsable de la película que sería reconocido por su trabajo.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La policía persigue a Hyde
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Hyde huye de la policía
La sensualidad en Dr. Jekyll and Mr. Hyde.-

Como es de conocimiento general, en 1934 entró en vigencia en los Estados Unidos el Código Hays, creado en 1930, con el objetivo de censurar el cine. Este Código de autocensura tenía un reglamento rígido para controlar las escenas que representaban el sexo, la violencia, los crímenes, ec. Este Código dictaba lo que “ellos” (los censores) decidían qué se podía mostrar o no en la gran pantalla. La moral del cine estaba dictada por los prejuicios moralistas de unos pocos que tenían el poder y el control de la censura. (El código Hays fue eliminado en los años sesenta).
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Sensudalidad en la era de pre código.
Dr. Jekyll y Mr. Hyde es una película de la época del pre código y por eso hay una serie de escenas que están cargadas de sensualidad de manera explícita para la sociedad conservadora de aquella época. Esta sensualidad que hoy, definitivamente, no le llama la atención a nadie, tenía un objetivo: resaltar el conflicto del doctor Jekyll, pues éste es una persona buena, que gasta parte de su tiempo ayudando a los necesitados, pero en ningún momento se considera un “santo”; al contrario, confiesa que le agrada la tentación, pero sabe reprimir sus deseos más escondidos.

El primer lugar hay que hablar del descote de la blusa de Ivy Pierson, la cantante y prostituta a quien el Dr. Jekyll le ayuda y por quién se obsesiona el señor Hyde. Su blusa muestra, de una manera osada, parte del busto, lo que es un contraste bien establecido con las ropas que usa Muriel Carew, la novia del doctor.
Dr.Jekyll and Mr. Hyde (1931). La ropa de Muriel: elegante y discreta al misma tiempo
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). El descote provocativo de Ivy
En segundo lugar hay que mencionar la escena en la que el Hyde le presiona psicológicamente a Ivy. Éste le hace un juego de palabras sobre amar y odiar, lo que le deja aterrorizada a ella, ya que no sabe qué actitud debe tener, pues si dice algo que Hyde no quiere oír, algo malo le sucedería ese instante. Hyde, entonces, después de divertirse aterrorizándola, se sienta en el suelo, a los pies de Ivy que está sentada en una silla y, cuando la cámara les muestra a ambos en un plano medio, aparece en destaque, en primer lugar el descote de la blusa de la muchacha y, en segundo lugar, Hyde apoyando, y presionando con fuerza, su cabeza en el seno de la joven. La escena dura un buen tiempo y muestra la obsesión que él tiene por el cuerpo y la belleza de Ivy. Aquí tenemos una situación de sensualidad terroríficamente gótica.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Hyde apoya la cabeza en el seno derecho de Ivy
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Hyde presiona el pecho de Ivy
En tercer lugar está la escena en la que Ivy aparece en un teatro de variedades donde ella suele ir todas las noches. Ella está sentada y un cliente pone su mano abierta en el muslo de la pierna derecha de Ivy y no la retira. Mientras ambos conversan, él mantiene la mano presionada en el muslo. Esta es una escena que un par de años después desaparecería por completo en el cine, debido a que la censura no lo permitiría de ninguna forma. Al mismo tiempo, unos segundos después, cuando llega Hyde y pide que Ivy vaya donde él, alaba explícitamente la belleza de su cuerpo, mostrando la lujuria que siente por la joven. Hyde le dice: “¡Qué figura!”. Hay un deseo carnal explícito seguido por propuestas directas: “Deberías vivir en un lugar que diera relance a tu bello cuerpo – ese momento él le arranca a la fuerza el abrigo que Ivy usa para cubrir sus hombros - , cabellos rubios, rostro pálido. La ropa también debería ser acorde”.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La mano del cliente en el muslo de Ivy
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Hyde alaba explícitamente la belleza del cuerpo de Ivy
Pero la escena más importante sobre la sensualidad en Dr. Jekyll y Mr .Hyde, en esta época previa a la censura, sucede al principio de la película cuando el doctor está por primera vez con Ivy. Después de ayudarla en la calle, donde un hombre la estaba maltratando, él la lleva a la habitación donde ella vive. Ella, no solo que se siente agradecida, sino que intenta seducirlo, pues está impresionada por los modales y la manera cortés con la que él la trata todo el tiempo. El doctor resiste a la tentación - aunque después confesará que realmente se siente atraído por ella - y le ayuda a acostarse en la cama, a que descanse. Durante todos esos conflictos rápidos que surgen por medio del diálogo, la cámara muestra diversas situaciones en las que ella se le insinúa directamente. Primero, ella se levanta la falda y se quita las ligas que usa. Incluso le tira una a él. En otro momento, permanece con las piernas colgadas, con la falda levantada, mostrándole las piernas desnudas. Después, cuándo él se sienta en la cama para ayudarla, ella está desnuda, cubierta con una cobija. La cámara, con discreción, pero osada para la época, la muestra a ella de perfil, revelando que realmente está desnuda. Después, cuando él y su amigo salen de la habitación, hay una sobreposición de imágenes: mientras camina conversando con su amigo, él solo piensa en la pierna desnuda de Ivy, que está colgada y moviéndose de manera provocativa. Además, él confiesa que la situación le gustó porque se trata de un instinto elemental. A él le gustó el beso que Ivy le dio y el ambiente de tensión sensual que acabó de vivir.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La mano e Jekyll en el musco de Ivy
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Ivy le da un beso a Jekyll
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Ivy intenta seducir a Jekyll
Dr. Jekyll and Mr.Hyde (1931). Jekyll no deja de pensar en la pierna de Ivy
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La pierna de Ivy: una osadía en la era de pre código
Esta escena que acabamos de describir es fundamental para entender el tema central de la película. La aparición del señor Hyde no es solo porque el ser humano tenga un lado oscuro que intenta salir de alguna manera. En verdad, lo que Jekyll busca es la liberación de los deseos reprimidos; el problema es que éstos van a aparecer de manera violenta y nada saludable. Cuando el ser humano vive reprimiéndose, por el simple hecho de reprimirse, porque las normas de la sociedad la dictan de manera tajante, como se ve en diversas situaciones en la película, nada bueno puede suceder con él.

Los temas del Dr. Jekyll and Mr. Hyde.-
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Jekyll ayuda a los necesitados sin llegar a ser un "santo"
La historia del Dr. Jekyll and Mr. Hyde es conocida de forma general por la gran mayoría del público, no necesariamente porque hayan leído el libro de Stevenson, sino porque ha sido adaptada de las más diversas formas, incluso en dibujos animados. Por eso, no nos vamos a detener en contar los detalles de la historia que, como es lógico, como la gran mayoría de las adaptaciones cinematográficas, no es fiel a la obra literaria; sin embargo, se basa en la esencia del libro.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Hyde a la izquierda; el padre de Muriel a la derecha: ambos lados de la represión
Hay cuatro temas generales que aparecen en esta película de 1931 y que vale la pena destacarlos. En primer lugar está el tema de separar la naturaleza del ser humano; es decir, se parte del principio de que el ser humano está formado por un lado bueno y malo y el Dr. Jekyll está seguro que es posible separar el “alma” del  hombre para conocer y diferenciar los dos elementos que la componen.

De este tema surge el segundo, que es la lucha entre el bien y el mal, que está de manifiesto en los diálogos del Dr. Jekyll con su amigo, con su empleado, con Ivy, con Muriel y con el padre de Muriel. El tema está bien retratado en la primera transformación. Al tomar la poción, el doctor Jekyll está frente a un espejo y las imágenes, que se mueven velozmente en círculo, son escenas anteriores en las que prevalecen las cuestiones negativas, principalmente las prohibiciones, como por ejemplo, el hecho de que el padre de Muriel no acepta el casamiento de su hija antes de la hora que él, como ha establecido; el amigo que le reprime por su conducta en la habitación de Ivy; las palabras de Ivy que dice “lamento no haberlo estrangulado”(al referirse al hombre que la maltrató).  La palabra del coronel Carew que le dice a Jekyll: “Indecente”. Las propias palabras que él le dice a su amigo después de haber salido del cuarto de Ivy: “¿Puede un hombre que muere de sed olvidarse el agua”. “Es desagradable”, “Estás loco” (su amigo le recrimina). “Regresa pronto” (le pide Ivy mientras él continúa viendo en su mente las piernas desnudas de la chica). Al final del proceso de transformación, cuando surge el señor Hyde, como resultado del impulso reprimido, éste dice: “Soy libre... Hipócritas, negadores de la vida”.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La primera transformación: la poción
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La primera transformación: la escena gira en círculos
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). La primera transformación: sobreposición de imágenes anteriores
Como causa y/o consecuencia, al mismo tiempo, pues resulta difícil definir en qué momento surge el conflicto, otro de los temas que aparece constantemente es la necesidad de controlar los impulsos. Sin caer en un fondo moralista, la lucha entre el bien y el mal provoca y/o sugiere esa necesidad, lo que está claramente impregnado en la personalidad del doctor Jekyll, que es un hombre que, a pesar de la fama que tiene, gasta mucho de su tiempo libre ayudando a los demás, a los necesitados. Sin embargo esto no significa, como dijimos antes, que Jekyll sea un santo; al contrario, él tiene deseos muy personales e íntimos, como por ejemplo, la necesidad de “consumir” su relación con Muriel (Hay que recordar que estamos en una época en la que no era permitido y/o se escondían las relaciones sexuales antes del matrimonio – no es que no las hubiera, pero había una presión para que estas no aparecieran públicas, muy diferente a lo que sucede hoy en día), algo que le deja impaciente y que sale a flote cuando Ivy intenta seducirlo.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). El coronel, Jekyll y Muriel
Por último, aunque podría ser el primer tema propuesto, es la experiencia científica. Al principio de la película se plantea el problema de que “no es científico no admitir la posibilidad de algo”. Es decir, todo es posible, al referirse a la idea inicial del Dr. Jekyll en la conferencia que da, y no se puede negar nada hasta que no se haya comprobada científicamente. O sea, la praxis se sobrepone a las cuestiones morales, éticas o las simples creencias que no tienen ningún fundamento empírico.

Escenas especiales.-

Antes de hablar de las escenas especiales, es necesario mencionar el uso de alegorías en algunas escenas importantes de la película: un recurso bien utilizado e interesante que ayuda a crear una atmósfera especial.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Primer plano de Muriel
Al principio de la película, después de la conferencia, Jekyll está con Muriel. Es una escena de primeros planos en la que ambos se besan. Mientras ellos se besan, la cámara se mueve y muestra unas flores que están en un estanque y que parecen estar besándose. La sustitución del beso de la pareja por el beso de las flores crea una alegoría sobre la relación de ambos que viven un momento conflictivo: ambos quieren casarse y tienen el consentimiento del padre de Muriel, no obstante éste no quiere que se casen inmediatamente sino que esperen ocho meses más, para que se casen el día de aniversario de su propio casamiento. El coronel Carew es testarudo, defiende su “tradición” y no da el brazo a torcer; por ese motivo, ese beso es parte de la “complicidad” que la pareja de enamorados tienen frente a la oposición que no les deja cumplir su deseo. Las flores muestran claramente el deseo sexual que tiene la pareja y que, más adelante, Jekyll lo confirma cuando se siente atraído por Ivy.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Después del beso de Jekyll y Muriel, dos flores que se desean
Otra escena alegórica es cuando el señor Hyde mata a Ivy. Al descubrir que ella está enamorada de Jekyll y que éste le quiere ayudar a escapar de él, la ahorca. La cámara muestra, en un plano medio, la muerte de Ivy y Hyde no la suelta en ningún momento, sino que la empuja lentamente hasta que desaparecen de la escena, pues están atrás de una mesa. Sin embargo la cámara continúa enfocando un objeto que estaba atrás de ellos: una estatua de mármol en la que un ángel con alas abiertas que besa a una mujer. El ángel está inclinado sobre el cuerpo de la mujer a quien la sostiene, con una mano en la espalda y con la otra, en el cuello. La alegoría es impactante porque es un contraste entre la delicadeza con la que el ángel trata a su amada y la crueldad con la que Hyde, el “monstruo” o, si queremos llamarlo de otra forma, el “demonio”, mata a su “amada”.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Un ángel besa a su amada mientras Hyde mata a Ivy
Otra escena importante es la metáfora, en el minuto sesenta y seis, de la transformación. El doctor Jekyll está a camino de un compromiso que tiene en casa de Muriel y, al caminar por un parque, se detiene al ver a un pájaro que está cantando encima de un árbol. Jekyll se emociona con la belleza del ave y mientras lo escucha, un gato se acerca de repente y ataca al pájaro. De la alegría y de la belleza, se transita a la tristeza y al horror; en seguida, sin haber tomado ninguna pócima, Jekyll se transforma, a pesar de que no quiere, en Hyde, anunciando de esta manera el final trágico que se aproxima.
Dr., Jekyll and Mr. Hyde (1931). Un gato negro ataca a un pájaro en el parque
Además de las escenas mencionadas hasta aquí, hay que resaltar el horror estampado en el rostro de Ivy (minuto cincuenta y uno). Un minuto antes, Hyde la tortura psicológicamente preguntándole si lo ama o si lo odia. Ella, como tiene mucho miedo, le dice que lo ama, pero Hyde sabe que no es verdad y se complace torturándola, entonces se pone a hablar sobre sentimientos, amenazas y el deseo de irse. Durante toda la escena, el rostro de Ivy expresa un terror absoluto, lo que es contrario a las palabras que ella dice para sobrevivir. La escena es muy buena por la fuerza de expresión de los ojos de la mujer.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). El terror en el rostro al escuchar las palabras de amor de Hyde
Palabras finales.-

Dr. Jekyll and Mr. Hyde está dividida en dos partes. Los primeros veintitrés minutos sirven para presentar a todas los personas involucrados en la historia y los diversos temas que mencionamos hace un momento: la naturaleza del ser humano y su dualidad, la lucha entre el bien y el mal, el deseo sexual de Jekyll y Muriel, reprimido por la testarudez del coronel Carew y transferido en el deseo reprimido de Jekyll por Ivy. La segunda parte está constituida con la transformación de Jekyll y la aparición de Hyde, y la lucha que establece entre el bien y el mal.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Después de la conferencia, nadie cree en las teorías de Jekyll
Otro punto importante es la “transformación” física de Jekyll en Hyde. Hay tres transformaciones que tienen características únicas. La primera se preocupa más por mostrar la liberación del deseo reprimido, el surgimiento y el triunfo del lado negativo del individuo, tanto es así que en la escena, como lo explicamos anteriormente, está hecha a partir de escenas anteriores que giran velozmente y que termina con la voz triunfante de Hyde: “soy libre”.
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931). Jekyll e Ivy
En la segunda transformación hay una mayor preocupación por mostrar el cambio físico, lo que ayuda a ver los excelentes efectos especiales que se realizaron. La tercera, cuando Jekyll está en el parque, ni siquiera se la muestra. Simplemente existe porque la parte buena del “alma” de Jekyll ha sido derrotada.
 
Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931)


Aunque sabemos que el púbico actual no tiene ninguna simpatía por las películas clásicas, y peor aún por las que fueron filmadas en blanco y negro, Dr. Jekyll and Mr. Hyde es una de esas las grandes películas que no ha sido superada con el pasar de los años. ¡Hay que verla!

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

Está prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la autorización escrita del autor.

27 de maio de 2018

Teachers


Teachers, Comedia, Drama, Humor Negro, 106 minutos, 1984, Estados Unidos.

Con Nick Molte, JoBeth Williams, Judd Hirsch.

Dirección de Arthur Hiller.

Un ejemplo de disciplina.-

Imaginémonos la siguiente escena:

Un profesor, que se siente orgulloso porque ha ganado tres veces un premio porque es el único maestro del colegio que tiene alumnos disciplinados, al entrar al aula, se sienta en la silla, atrás de su escritorio, coge un periódico y empieza a leerlo. Al tocar el timbre, los alumnos entran en silencio y se sientan en los pupitres que, en lugar de estar en frente al profesor, están de espaldas a éste. Todos los alumnos permanecen en silencio mientras cuatro alumnos, los primeros de cada fila, se levantan, cogen los exámenes del día que están encima del escritorio del profesor y se los entregan al resto de los compañeros. Sin decir una sola palabra, todos hacen la tarea que se les ha impuesto hasta el momento en que se acaba la clase. Cuando toca el timbre, se levantan, dejan los exámenes sobre el escritorio y se van sin decir una sola palabra y sin haber escuchado ni siquiera un ruido del profesor. Enseguida entran otros alumnos y se repite la acción anterior, sin que el profesor haya dejado de leer el periódico un solo instante.
 
Teachers: el profesor Ditto
Lo absurdo de esta escena es que el profesor nunca conversa con sus alumnos, no los mira, no los observa. Al mismo tiempo, los alumnos realizan las tareas mecánicamente y no se dan cuenta que el maestro permanece durmiendo la mayor parte de la clase mientras finge leer el periódico.

Pero lo más interesante y absurdo de toda escena es cuando el profesor sufre un ataque al corazón durante el sueño y muere sentado atrás de su escritorio, con el periódico abierto y nadie se da cuenta de lo que ha sucedido. Al terminar la clase, los alumnos que estaban presentes, de espaldas al profesor, cuando éste muere, se retiran como lo hacen todos los días cuando toca el timbre, dejando mecánicamente los exámenes sobre el escritorio sin mirarle al maestro para nada. Cuando llegan los nuevos alumnos, éstos hacen lo que ya describimos en el primer párrafo. Solo un par de horas después es que alguien se dará cuenta de que el profesor ha fallecido sin que a nadie le importe este hecho.

Una comedia dramática de humor negro.-

La escena que acabamos de describir es una de las tantas situaciones absurdas que suceden en la divertida película de 1984, Teachers, una comedia dramática de humor negro que, por medio de la sátira, crítica al sistema educativo público estadounidense de los años ochenta.

La película hace una honda crítica no solo al sistema educativo en general, sino también al sistema público en general, a los educadores, a las familias, a los sindicatos, a los abogados y, como es lógico, a los propios alumnos; en síntesis, Teachers no perdona a ninguno de los sectores que está involucrado, o que deberían estarlo, con el sistema educativo de nuestra  sociedad. Teachers abofetea a todos aquellos que dicen estar comprometidos con la formación de los alumnos como individuos, como seres, pero que en verdad solo ven a estos como números que completan un cuadro de estadísticas administrativas para fingir frente a la sociedad que se está haciendo algo bueno.
 
Teachers: una honda crítica al sistema educativo en general
A pesar de que la crítica de Teachers está hecha por medio de situaciones absurdas, éstas no son grotescas, ridículas ni de mal gusto como algunas películas de esa época solían hacerlo (incluso algunas producciones hoy en día continúan haciéndolo de esa manera, sin conseguir nada en especial, a no ser la promoción de algún actor en particular). Por eso, para quien aún no ha tenido la oportunidad de ver esta película, como ya lo hemos dicho en otras ocasiones, hay que tener cuidado con las sinopsis y comentarios vagos que aparecen, en Internet principalmente, sobre esta película, pues en lugar de explicarla, la acaban matando.

 Teachers es una comedia de absurdos que, juntos todos estos, muestran las llagas que carcomían al sistema educativo púbico de los años ochenta de los Estados Unidos y, por increíble que parezca, aún están presentes en el sistema educativo público vigente del siglo veintiuno en muchos países de nuestra América.

Una suma de  “antihéroes”.-

En general, las historias están construidas a partir de un héroe, de una o varias víctimas y de la inevitable presencia de un villano; sin embargo, muchas veces las comedias deforman a sus personajes que pueden llegar a ser héroes y villanos de ellos mismos al mismo tiempo, y el humor surge justamente en esa metamorfosis de los personajes, en la que estos no saben qué papel cumplen mientras el espectador sí lo sabe.
Teachers: el profesor substituto de Historia y Alex Jurel
No obstante, en Teachers sucede lo contrario. Los personajes son antihéroes por esencia y el espectador no sabe hasta el final si alguno de ellos podrá, por un momento siquiera, ser el héroe que la historia necesita. Cada uno de los personajes cumple el papel de destruir lo que le rodea para protegerse a sí mismo; son individuos que han perdido sus ideales, si es que algún día los tuvieron. Otros se han acomodado en sus puestos y en sus funciones sociales sin preguntarse qué están haciendo de bueno en la vida; y unos cuantos más prefieren no saber lo que sucede a su alrededor para mantenerse libres de cualquier culpa. En otras palabras, son antihéroes que buscan en la ignorancia la seguridad de sus existencias mediocres, por eso no temen en ningún momento mostrar lo que hay de peor en ellos: el egoísmo y la hipocresía.

Vamos a describir a continuación algunas de las características de estos antihéroes que hacen de Teachers una reflexión profunda, no tanto del significado de la educación, sino del compromiso que se asume con la sociedad.
Teaches: una película de antihéroes
Ditto (Royal Dano) es el profesor descrito en la primera sección del presente análisis. Se siente orgulloso por saber mantener la disciplina ignorando la presencia de sus alumnos en el aula y dándoles todos los días un examen para que lo realicen mientras él lee el periódico y duerme. A él no le interesan los alumnos ni la escuela. Cumple los horarios como le mandan y su única preocupación es no que nadie le perturbe.

Troy (Art Metrano) es el profesor de educación física que seduce a las alumnas y las embaraza sin ningún problema. Cuando lo descubren, se limita a llorar porque le han descubierto y por las consecuencias negativas que le pueden afectar, pero en ningún momento se siente culpable. Solo tiene miedo a la punición.
Teachers: la alumna embarazada por el profesor Troy
Carl Rosenberg (Allen Sarfield) es un profesor que ha perdido por completo el respeto de los alumnos. Nadie le hace caso y se desespera porque nadie le ayuda a solucionar sus problemas en la escuela. En la clase, un alumno problemático, que luego morirá baleado en el corredor de la escuela, le muerde la mano con tal fuerza que se necesitan muchas personas para arrancarle la mano de la boca del estudiante. Más adelante, el mismo alumno le roba el escritorio del aula y cuando él llega para dar su clase, los alumnos se ríen a carcajadas, burlándose de él. A pesar de eso, nadie en la escuela está preocupado en ayudarlo porque a nadie le interesa lo que a él le sucede.
 
Teachers: un alumno le ataca a Carl, mordiéndole la mano
El director de la escuela no sabe nada de lo que pasa en la escuela J. F. K. Y tampoco le interesa saber lo que sucede. Su única preocupación es solucionar el problema que puede tener la institución educativa con la  justicia y los medios de comunicación. Cuando ve que hay una dificultad, se da media vuelta y se esconde en su oficina. ¡Es feliz viviendo en la ignorancia! Cuando él está con Lewis (Morgan Freeman), el abogado de la escuela, en el interrogatorio que le hacen por el problema que la escuela tiene, y que más adelante lo explicaremos, el director dice que no sabe nada a todas las preguntas que le hacen. Lewis le felicita porque cree que es una excelente estrategia, pero para sorpresa de todos, el director demuestra que no es ninguna estrategia, pues él simplemente no sabe nada de lo que sucede en la escuela. Y lo afirma con la mayor tranquilidad. Una vez más se demuestra que la ignorancia es el camino que le da seguridad a aquel que no quiere comprometerse con nada ni con nadie.
Teachers: el director y el abogado de la escuela
Teachers: Rober Rubell y Alex Jurel
Roger Rubell (Judd Hirsch) es el director adjunto de la escuela y hace todo lo que está a su alcance para que los problemas internos de la institución J. F .Kennedy desaparezcan. No está preocupado en solucionar los problemas, sino en esconderlos. En lugar de punir a Troy por haber embarazado a una alumna, pide la transferencia de escuela para éste, de tal manera que, además de conservar un aliado, consigue ocultar el problema y fingir que nada ha sucedido. Cuando Carl Rosenberg le pide ayuda para solucionar todas las contrariedades que vive en la escuela, no solo que no le hace caso, sino que le pedirá, más adelante, su renuncia, pues para Roger lo más importante es que todos estén de acuerdo con esconder la verdad.

La historia de “Teachers”.-

El exalumno J. Calvin ha entrado en la justicia contra la escuela pública J. F. Kennedy porque él ha conseguido graduarse en dicha institución, pero continúa siendo analfabeto: no sabe leer ni escribir. Debido a esto, Lisa Hammond (JoBeth Williams), exalumna de dicha escuela y abogada de un importante bufete ha sido designada para recoger los testimonios de los profesores de la escuela que están involucrados en la demanda.
Teachers: Lisa Hammond se sorprende que a nadie le importa que haya un alumno acuchillado en la escuela
Cuando Lisa llega a la escuela, ésta ya se ha organizado, junto con la complicidad de Roger, el director adjunto, con la apatía del director de la escuela y con las políticas de la comisión administrativa de la institución, para bloquear cualquier intento de la abogada para descubrir la verdad. Al cuerpo docente y a los administradores de la escuela no les interesa saber cómo y en qué momento fallaron; tampoco quiere saber quiénes son los culpables por graduar alumnos analfabetos. Lo único que a ellos les interesa es que no haya una publicidad negativa de la escuela, que los medios de comunicación no se enteren del problema, para que todo continúe de la misma manera, para que ellos puedan mantenerse en sus puestos de trabajo, sin tener que alterar el status quo de nadie.

Mientras Lisa conversa con los diferentes profesores sin tener éxito, en la película surgen otros elementos que ayudan a completar ese cuadro de desorganización total en la escuela. En primer lugar, hay que decir que ésta parece una cárcel: los portones cerrados tienen rejas, como si fueran una prisión; además de los guardias de seguridad, hay policías encubiertos investigando la posesión y venta de drogas ilícitas dentro de la escuela.
Teachers: policías disfrazados como alumnos
Teachers: alumno muerto por la policía en el corredor de la escuela
Por otro lado, esta desorganización tenaz afecta directamente en los alumnos. Al principio de la película, le llevan a la secretaría a un alumno que ha sido acuchillado dentro de la escuela. Éste espera mucho tiempo para que alguien lo atienda y, mientras permanece sentado, esperando, los profesores pasan a su lado, lo ven, comentan que hay un alumno que está herido, pero nadie hace nada para ayudarlo. Todos tienen otras cosas más importantes que resolver y, principalmente, montar una estrategia para que nadie le revele nada comprometedor a la abogada Williams que iría ese día a la escuela.

Durante todo ese tiempo se dan una serie de situaciones absurdas, de las que la que más llama la atención es la presencia del Sr. Gauer (Richard Mulligan), el profesor sustituto de historia. Sin que nadie se haya preocupado por saber quién es él de verdad, empieza a dar clases de historia a los alumnos, transformando el aula en un escenario de teatro. Se disfraza de Washington, de Lincoln y de otros personajes para enseñar historia a sus alumnos. Hasta que finalmente descubren que él no es el profesor sustituto de historia: es un enfermo mental que, al pasar por la puerta abierta de un departamento en el edificio a donde ha ido a vivir, atendió el teléfono del vecino y al escuchar que lo esperaban en la escuela para sustituir al profesor de historia, él va en su lugar a dar clases. La gran pregunta que surge es: ¿quién administra realmente la J. F. K.? ¿Cuál es el proceso que se sigue para verificar las ‘credenciales’ de los profesores sustitutos? La respuesta es simple: a nadie le interesa nada en dicha escuela, a no ser el protegerse de cualquier problema que le pueda afectar.
Teachers: el Sr. Gauer, el falso profesor sustituto de Historia
Ésta y otras situaciones normalmente consideradas anormales y absurdas forman parte de la vida cotidiana de la escuela pública J. F. K. Gracias a éstas, la película hace una crítica mordaz y satírica a la indiferencia con la que la escuela, o la educación, es asumida por el poder público. Podemos afirmar que este humor exagerado al retratar a los profesores y a las instituciones ayuda a poner el dedo en la llaga de una manera más directa, sin entrar en el vacío de los discursos filosóficos, sociológicas y pedagógicos que, a veces, no pasan de simples teorías moralistas e ideológicas. El humor en Teacher está construido a partir de los diálogos que surgen en esas relaciones ilógicas que hay dentro de la escuela. Por ejemplo, al ser cuestionada una profesora de ciencias sociales del tercer grado, si ella no se había dado cuenta que el alumno J. Calvin no sabía ni leer ni escribir, ella se defiende diciendo que ésa no era su función, pues ella no era la responsable por enseñarle a leer y a escribir al alumno. Ella  “se lava las manos” con convicción y no hay nadie que sea capaz de cuestionarla. Para esta profesora, cada uno debe asumir el papel que le han asignado y, sin hay un problema, el problema es del que no ha cumplido su papel, pero nadie a ciencia cierta de quién es esa responsabilidad.
Teachers: el profesor sustituto de Historia
Cuando Teachers llega a su clímax, Roger, el director adjunto, declara sin ningún recelo que no cree para nada en la formación de los alumnos como individuos. A él no le importa en absoluto lo que a ellos les pueda pasar. No tiene ningún tipo de idealismo y no cree que ellos, como profesores, estén ayudando o salvando a alguien en especial. Para él los alumnos son solo números que vienen y se van; la mayoría están condenados  a fracasar en la vida y no hay que preocuparse por el destino de ellos, pues otros vendrán y el ciclo vicioso continuará repitiéndose una y otra vez.

Alex Jurel, el anti antihéroe y Lisa Hammond.-

Alex Jurel es un profesor carismático que con el pasar de los años ha perdido su idealismo. Se ha vuelto tan cínico como los demás colegas o como Roger Rubell, gran amigo suyo. Llega a la escuela atrasado y aunque no está de acuerdo con lo que sucede dentro de la institución, no hace nada para mejorar la situación. Y esta es justamente una de las cosas que le lanza a la cara la abogada Lisa Hammond y exalumna suya, pero él se defiende diciendo que el sistema está cerrado y nada puede cambiarlo.
Teachers: Alex Jurel
A pesar de ese comportamiento, aún le resta algo de “humanidad” y dignidad, por lo que se preocupa por ayudar a los alumnos de alguna forma. Cuando la psicóloga del colegio tiene un ataque y le ataca al profesor Ditto, Roger le nombre a Alex “psicólogo” de la escuela y le pide que resuelva el problema de Eddie Pilikian, un alumno problemático que tiene un larga historia de problemas en la escuela y que también tiene problemas gravísimos con la lectura. Alex se siente frustrado porque no consigue acercarse al muchacho que, con cinismo y desprecio, lo trata de la misma manera como trata a todos los adultos.
Teachers: Alex Jurel y Eddie Pilikian
Alex Jurel no desiste de ayudarle a Eddie y busca diferentes maneras de hacerlo, involucrándolo en los problemas que los alumnos ven en la escuela, pero el rechazo del adolescente hacia el mundo de los adultos prevalece. Al mismo tiempo, Alex se relaciona con Lisa Hammond, quien no desiste en absoluto de conseguir las declaraciones de los profesores. La relación de él con la abogada es un tira y afloja constante ya que él tiene miedo de reconocer públicamente los errores de la escuela que él sí sabe que existen. En todo caso no se trata de una lucha interna ni moral ni filosófica, sino de una lucha por la sobrevivencia laboral.
Teachers: lisa Hammond le desafía a Alex que está a punto de abandonar los pocos ideales que le han sobrado en la vida
Algo similar sucede con Lisa Hammond cuando su jefe le dice que el caso de J. Calvin ha llegado a su fin. La escuela, estratégicamente, al ver que puede perder mucho con la publicidad del caso, entra en un acuerdo con los abogados y resuelven el problema con dinero. La familia de Calvin retira la demanda y todo se soluciona. Lisa Hammond le dice a su jefe que no está de acuerdo con eso, pues no se está haciendo justicia y no cree que eso sea lo correcto; pero al final se da cuenta que todo, desde el principio, solo se trataba de dinero. A la familia no le interesaba la injusticia que se había hecho con el joven; ellos solo querían obtener un beneficio económico. A la escuela tampoco le interesa mejorar el sistema de educación y trabajar con buenos profesores: todo solo se resume en problemas de dinero.

Escenas especiales.-

A pesar de que Teachers satiriza  una realidad de una época específica, esta película no ha perdido actualidad en algunos aspectos y, para entender mejor o que acabamos de afirmar, vamos a citar tres escenas claves.

Primera: Eddie Pilikian es un alumno problemático que tiene una “historia clínica” gigantesca en la escuela. La escena que nos interesa sobre Pilikian es la que sucede cuando la madre del joven va con su abogado a la reunión que tiene con Alex. Cuando Alex le presenta el problema de su hijo, el abogado le pide al profesor que no quiere que le incomoden a su cliente porque, como ésta ha acabado de divorciarse, tiene una serie de problemas y crisis  personales mucho más importantes que tiene que solucionarlos. Alex le recuerda que hay que resolver los problemas educativos de su hijo también, pero ella abandona la reunión y se va diciendo que ésa es la responsabilidad de la escuela y no la de ella.
Teachers: Eddie Pilikian, otro joven que no sabe leer
Esta escena es fortísima porque muestra el quemimportismo de muchos padres de familia que no desean saber nada de la educación de sus hijos y quieren que la escuela sea la única responsable por la formación de los jóvenes. Este es un problema que no ha desaparecido en la actualidad; por el contrario, con el pasar de los años es cada vez más común ver a los padres que se lavan las manos de la responsabilidad que tienen de educar a sus hijos porque creen que, ya que estos están en la escuela, es ésta la que debe asumir toda la responsabilidad sobre ellos. Lo que constituye un problema gravísimo, pues en ningún momento la escuela puede llenar el espacio que deben ocupar los padres en la formación de los hijos, y viceversa.
Teachers: Eddie Pilikian: no sabe leer y el rechazo al mundo adulto
La segunda escena clave es cuando Alex decide ayudar a la alumna que ha quedado embarazada. Como es lógico, ella no solo que no quiere ser madre aún, sino que sabe que no está preparada para ello y sabe, además, que sus padres la van a “matar” cuando se enteren que ha tenido una aventura con su profesor de educación física. Ella decide abortar y le pide la ayuda a Alex, pues como hemos dicho al principio, es el profesor más carismático de la escuela y que, a pesar de que se ha acomodado a determinadas situaciones, aún hay sobras del idealismo que un día tuvo. Él la lleva a una clínica para abortar y este gesto samaritano, al final de la historia, se transformará en un problema grave que puede perjudicar para siempre su trabajo.
Teachers: Alex, Roger y Lisa
La escena es importante porque muestra que no solo hay que tener buena voluntad al ayudar a los demás, sino que hay ponerse a pensar en las consecuencias de los gestos, de las acciones. Se puede decir que Alex fue ingenuo al asumir un papel que, como profesor, no le correspondía; sin embargo, hay que plantearse el hecho de que hasta qué punto se puede dejar a los “necesitados” a la deriva. Grandes discusiones pueden surgir de esta situación.

La tercera escena que hay que destacar es aquella que justifica el título de la película: Teachers. ¿Qué significa ser “profesor”?

Dejando de lado las teorías filosóficas, psicológicas, sociológicas, educativas, etc. sobre lo que es ser “profesor”, en la película se resume en una palabra: profesor es igual a ser “loco”. Pero en este caso no tiene ningún sentido peyorativo; al contrario, ser profesor es ser “loco” porque no tiene miedo de enfrentarse a un sistema, no retrocede frente a las adversidades y cree que hay que darles oportunidades a todos los alumnos para que estos crezcan como individuos, como seres, algo que es mucho más importante que el hecho de ser un simple profesional.
Teachers: el loco profesor de Historia y Alex, el profesor loco.
Cuando Alex está a punto de tirar la toalla y de darse por vencido, Lisa Hammond le hace ver que él puede hacer la diferencia en esa escuela, en la que a nadie le importa el futuro de los alumnos. Al aceptar el desafío, él decide enfrentarse a las autoridades de la escuela y éstas, que pensaban que se saldrían con la suya, le gritan que es un “loco” al tener esa actitud. Él se da la vuelta, mira a sus jefes, y les dice que sí, que realmente es un loco porque es un profesor. Definitivamente es una de las mejores y más lindas definiciones de lo que significa ser un profesor: un loco, un idealista, un luchador.

Teacher, una crítica mordaz a la hipocresía.-

La crítica de Teacher no se limita a las situaciones grotescas que suceden a lo largo de su historia, a los conflictos graves en los que están involucrados profesores y alumnos; parte de la crítica va dirigida a la hipocresía de la sociedad, del sistema, de todas aquellas personas que se creen “buenas” y que creen que están haciendo el bien.

Esta crítica aparece por medio de frases inspiradoras que están en la escuela y por medio de los diálogos de los protagonistas que contrastan con tales frases. En la escena en la que la psicóloga le ataca al profesor Ditto lanzándole tinta al rostro, en el fondo aparece la famosa frase que se le atribuye al presidente estadounidense J. F. Kennedy: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. Mientras esa frase aparece en el fondo, se ve a dos profesores que han perdido el control de sus vidas y para quienes sus alumnos no significan nada.
Teachers: El profesor Ditto y la psicóloga de la escuela
En la escena en la que el guardia lleva al joven herido a la secretaría, aparece otra frase inspiradora: “Conócete a ti mismo”. En la escuela J. F. K. nadie se conoce a sí mismo y nadie está interesado en conocer a los demás y la verdad. La crítica irónica se da con la actitud displicente del director y del guardia frente al joven herido, quien, al mismo tiempo, muestra su rabia, pero no está dispuesto a decir quién le ha acuchillado.
Teachers: el alumno acuchillado
Otra escena que muestra esta crítica mordaz a la hipocresía es la llegada de los estudiantes a la escuela. Estos se amontonan en un grupo compacto mientras uno de los guardias abre la reja, y posteriormente la puerta, para que todos entren como si fueran ganado que entran al matadero.
Teachers: la llegada masiva a la escuela
Donna Burke es la responsable por la administración de la escuela y la que está preocupada para que no salga a la luz el asunto de la demanda. Ella tiene un diálogo pequeño, corto y directo con Roger que es una crítica a esa hipocresía del sistema: Ella le dice a Roger: “¿Qué diablos sucede aquí? ¿Es un zoológico? Estoy en medio de un desayuno de recaudación de fondos cuando me informan que la psicóloga de la escuela se metió en su oficina. Luego, llego y descubro que ha habido un apuñalamiento y, si eso no es suficiente, uno de los alumnos  trata de comer a uno de tus profesores. ¿Cómo diablos se lama esto? Roger Rubell responde todo en una palabra: lunes. Esta escena es una crítica a la hipocresía de aquellos que fingen preocuparse por los demás, pero que en verdad solo están mirando su propio ombligo.
Teachers: Carl, Alex, Roger y Donna Burke
¿Roger está preocupado por la falta de moralidad y de ética de Troy? ¡No, en absoluto! Sus palabras son estas: ¿Cómo puedes ser tan estúpido, eh? ¿Me dirías cómo puedes ser tan estúpido? Como si no tuviéramos suficientes problemas. Estamos en medio de una demanda. Tres chicas, tres de nuestras alumnas. ¿Por qué no vas a otra escuela y embarazas a sus chicas? ¿Sabes lo que esto va a hacer a la escuela? ¿Sabes cómo se verá?

Uno de los diálogos más crudos e importantes se da al final de la película, cuando finalmente Alex Jurel es capaz de enfrentarse a Roger Rubell y a Donna Burke. Los alumnos han salido de la escuela porque ha tocada la alarma contra incendios:
-          No voy a renunciar, Roger.
-          (Burke) ¡Has terminado! ¡Estás fuera!
-          ¡Ah, demonios, Burke! Voy a decirte algo. ¡Ni siquiera he empezado! Si intentas despedirme, te voy a demandar.
-          (Roger): ¿Qué vas a resolver, Alex?
-          No lo sé, Roger. Probemos y descubramos. La maldita escuela no fue construida para nosotros, Roger. No fue creada para sus sindicatos, sus abogados y todas sus otras instituciones. ¡Fue construida para los alumnos! No están aquí para nosotros, estamos aquí para ellos. De eso se trata: ¡niños!
-          (Roger) Alex, la mitad de ellos ni siquiera regresarán después de la alarma.
-          Pero la mitad lo hará. Creo que vale la pena.
-          (Burke) ¡Jurel! Estás loco, ¿lo sabías?
-          ¿Qué puede decir? ¡Soy un profesor! ¡Soy un maestro!
Teachers
 
Teachers es una excelente película que hay que estar viéndola y reviéndola una y otra vez. Han pasado 34 años desde su lanzamiento y aún no ha pedido vigencia. Sigue siendo tan realista, lo que es asustador. Técnicamente narra la historia de forma lineal, utiliza algunas situaciones trilladas, hay ciertos estereotipos de la época de su filmación que eran necesarios para darle más vitalidad. Su guion es ágil y los personajes absurdos son increíblemente realistas.

Texto original de Patricio M. Trujillo O.

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